Hijos de Gaia: pequeño extracto de una historia original

He escrito un par de capítulos de una partida de rol de Vampiro:La Mascarada que estoy preparando, Redención. La historia, así como los personajes, es original y sopeso la posibilidad de escribirla entera. Los personajes principales son todos vampiros, pero también aparecerán magos y hombreslobo. Aquí os dejo un escrito que podría ser la presentación del personaje lupino. Por si alguien conoce el universo de “Mundo de Tinieblas” y de “Hombrelobo: Apocalipse”, es un miembro de la tribu de los Hijos de Gaia. Su nombre es Daniel y vive en Ussat-les-Bains, un pequeño pueblecito en el Pirineo francés, departamento de Ariège, conocido por sus termas y sus cuevas.


Paisaje de Ussat-les-Bains

HIJOS DE GAIA

“El aire de la noche es fresco, limpio. Se deposita como una caricia sobre la tierra ardiente, aliviando el calor después de todo un día de verano, y entra en mis pulmones con la promesa de libertad.

Libertad.

Una palabra tan vasta, un concepto tan gigantesco que parece inabarcable para alguien como yo, atrapado en esta débil prisión de carne. Mis sentidos atrofiados por la cárcel de cemento y humo en la que me veo obligado a existir no llegan a percibir todos los matices que trae la brisa de la noche. Mis oídos no distinguen sonidos por encima del obvio murmullo del arroyo cercano. Mis pies no pueden percibir la textura de la hierba reseca, encerrados en calzado humano. Y mis otros sentidos, los más importantes, los que nos conectan con el mundo que nos rodea, sólo alcanzan a percibir la forma primaria de las cosas, sin llegar hasta su alma.

Mi impotencia, mi debilidad, me enerva, hace que mi sangre hierva. Sí, ese es el camino. La Rabia corre por mis venas, la justa ira por los sufrimientos de la Gran Madre, por la persecución de mis hermanos, por el avance imparable de esa maldita plaga que es la humanidad.

Empiezo a correr. Me alejo del camino de tierra que sale de la pequeña ciudad y se interna en las montañas. No puedo vivir en una gran aglomeración, ninguno de los nuestros puede, o casi ninguno. Cada agresión a la Gran Madre, cada edificio, cada pozo que se perfora para construir vías de tren, cada carretera de cemento que la surca como venas artificiales es como una espina que se nos clava en el cerebro, aumentando la Rabia.

Mis pies, aún siendo débiles en esta forma, me llevan rápido hacia la ladera escarpada de la montaña, allá donde empieza el bosque. Incluso ahí hay señales de humanidad: torres de electricidad que se clavan como estacas en la Madre, cables que surcan los cielos, impidiendo que los pájaros señoreen los cielos en libertad. Todavía percibo el resplandor anaranjado de las farolas de la pequeña ciudad. Los humanos osan incluso rivalizar con el brillo de las estrellas. Son una condena, son el Daño de la Madre. Todas sus acciones la debilitan, la asfixian, la someten a su voluntad.

¿Quiénes se creen que son? Patéticas criaturas que pueblan el mundo como chinches, que compiten por crear maravillas de tecnología sin entender las maravillas que ya les rodean. Han olvidado lo que es sentir el latir de la Tierra bajo las manos al tocar una roca cubierta de musgo. Han olvidado cómo reconocer el cambio de la estaciones por el olor del aire. Han olvidado la dignidad que deben deparar a las bestias salvajes. Han perdido la capacidad de ver en el Mundo de los Espíritus incluso cuando las puertas están abiertas, al alba y durante el crepúsculo. Incluso han olvidado alzar la vista al cielo.

Nosotros no.

Un gruñido sale de mi pecho, imparable a pesar de la forma en la que estoy atrapado. La Rabia ante los crímenes del hombre hace que mi sangre empiece a pulsar, calentándose, bullendo. Mis pies vuelan sobre la tierra, esquivando troncos y roncas. Aún así, me siento torpe, ridículo. No por mucho tiempo. Durante 21 días he logrado reprimirme, vivir entre ellos a pesar de que, con toda justicia, podría exterminarles. Pero hoy no podría controlarme, ninguno de mis hermanos podría. El ansia nos despierta, nos vuelve irascibles… peligrosos. Porque nosotros todavía miramos al cielo.

Y hoy es luna llena.

Sonrío mientras corro montaña arriba por la trocha iluminada por la luz de la luna y sé que mi mueca daría pavor a un humano. Todavía son capaces de intuir que no somos como ellos, a pesar de que imitamos sus ropas y su comportamiento. A eso nos han obligado siglos de persecución y de destrucción de nuestros lugares sagrados. A vivir como corderos entre quienes nos han matado, despellejado, quemado y torturado, empujándonos al borde de la extinción mientras han hecho lo mismo con la Gran Madre.

Bastardos.

El rugido retumba otra vez en mi pecho, más grave, y siento los primeros signos del Cambio. Mi temperatura se eleva, mis huesos arden y la Rabia empieza a arrastrar la parte civilizada de mi cerebro, como el torrente del deshielo se lleva la suciedad del lecho de los ríos. Sigo corriendo porque es lo único que alivia el frenesí, la necesidad de morder y de desgarrar, de pagar con los humanos toda la lista de agravios.

Ellos deberían haber amado a la Gran Madre incluso más que nosotros. Son el punto final de la evolución, las criaturas que debían combinar inteligencia y delicadeza para poblar la Tierra y extender el mensaje de armonía entre todas las criaturas. Nosotros sólo éramos los Guardianes de los lugares sagrados, de las antiguas tradiciones, el eslabón entre ellos y las bestias. Pero los humanos se corrompen con facilidad. Olvidaron la conciencia de la manada, olvidaron el respeto debido a toda criatura viva, grande o pequeña, y se volvieron en contra de su Madre. Ensuciaron los ríos que son sus venas, cortaron los bosques que son sus pulmones, perforaron pozos para extraer su misma sangre, la ataron con carreteras, la sepultaron con cemento, apresaron a sus criaturas y las encerraron en jaulas, torturándolas en pos de la ciencia.

Asesinos.

Grito al saltar la hondonada del río. Es una caída profunda y tengo que salvar más de tres metros de ancho. Ningún humano podría hacerlo. Pero la criatura que cubre el vacío, acariciada por la luz de luna, no es humana. Nunca lo ha sido.

Mi cuerpo se despereza con elegancia en el aire, desplegándose hasta alcanzar su auténtica forma. Cuando aterrizo al otro lado con un sonido sordo ni siquiera me detengo para recuperar el equilibrio. Los poderosos músculos de mis patas traseras me impulsan hacia delante con una fuerza que ninguna máquina puede imitar. Levanto tierra mientras corro por el bosque en silencio, cuesta arriba, sin que ni una sola fibra de mi cuerpo registre el esfuerzo. Esquivo las ramas bajas de los árboles y las raíces presintiendo dónde estarán antes de llegar hasta ellas. Cuando respiro profundamente, mi olfato me dice cuánto falta para el otoño, por dónde ha pasado el último jabalí, cuánta humedad hay en la tierra que piso para que los árboles puedan beber. Giro la cabeza a ambos lados mientras galopo y todo es distinto, como si, por fin, después de vivir en la oscuridad, pudiera ver.

Cada hoja tiene un nitidez afilada, cada luz y cada sombra se descomponen en cientos de matices que puedo apreciar. Cada criatura viva, árbol, planta o animal, vibra con su propia longitud de onda, con el reflejo de su Espíritu. Puedo decir qué viejo abeto está enfermo, cuánta sed tiene la tierra tras meses sin lluvia. Puedo decir si el bosque está en paz o empapado de tristeza. Puedo sentir la Huella que han dejado los grandes árboles que vivieron aquí hace siglos. Todas las criaturas tienen su reflejo en el Mundo de los Espíritus. Hubo un tiempo en que los humanos también podían verlos y hablar con ellos. Pero los grandes chamanes hace tiempo que dejaron este mundo enfermo. Ahora, sólo nosotros podemos ver el reflejo espiritualde los seres vivos. Sólo nosotros sabemos cuán enferma está la Tierra: Gaia, nuestra Gran Madre, agoniza.

Pero esta noche el bosque vibra. Sabe que algo extraordinario ocurrirá y parece recuperar parte de su energía perdida, como si todos los seres vivos se escondieran en sus madrigueras y aguantaran la respiración, a la espera de oír la primera señal.

Ojalá pudieras verme ahora, humano. Entenderías por qué sientes ese escalofrío de aprensión cuando te pierdes en un bosque por la noche. O por qué parece que la naturaleza te vigile, acusándote, cuando te atreves a internarte en algunas fuentes en lo profundo de las montañas, o en cuevas que ningún pie humano ha pisado jamás. Sí, entenderías por qué no eres bienvenido. Si me vieras ahora, mientras corro hacia la cima que permite divisar todo el valle iluminado por la luna, rodeado por los altos centinelas de las montañas, entenderías por qué cambiaste de acera cuando te cruzaste conmigo en la ciudad.

Porque, en el fondo de tu corazón, sabes que eres culpable. Y, aunque tu mente adormilada por la estúpida lógica de estos tiempos no te permite asimilar que yo existo, todavía conservas el miedo inculcado a las generaciones de humanos que te han precedido. Porque sabes que, si te despojan de tu capa de civilización -de tu coche, de tu móvil, de tus ropas, de tu casa de cemento- y te dejan solo en el bosque, volverás a ser el humano tiritando de frío que se aterrorizaba con los sonidos de la noche junto a una triste hoguera.

Cuando llego al pie de la cima, oigo el primer aullido. El macho alfa nos llama. A mi izquierda, entre los árboles, responde uno de mis hermanos. A lo lejos, el eco del valle nos trae otro aullido. Del fondo del río sube otro lamento ultraterreno. El bosque resuena con las voces de la manada y mi propio pecho tiembla, exultante, cuando mi aullido se une al coro y las mentes de mis hermanos tocan la mía, un eslabón más de la cadena. Todos conectados. Todos hambrientos. Todos rabiosos.

¿Me ves ahora, humano?

Somos los Guardianes de la Tierra.

Somos los ojos y las garras de la Gran Madre.

Somos los jueces de los crímenes del hombre.

Somos los Hijos de Gaia.

¿Tienes miedo, humano? Deberías.

Los lobos han vuelto al bosque.

Y han salido de caza.”


Las termas de Ussat-les-Bains
Anuncios

2 comentarios to “Hijos de Gaia: pequeño extracto de una historia original”

  1. uyyyy
    q bonicoooo.
    jo, esto me queda a mi mu grande aunk los licantropos nunca han sido de mi agrado. En fin, con mi ultimo manga en la mano (Trinity Blood) espero impaciente que mas nos puedes ofrecer porque da gusto chica.
    hasta la escritura se nota distinta que en RdS
    Por cierto, de puro aburrimiento vi luna nueva online el sabado (sin comentarios).
    Me hace gracia. Aveces hablando de eoclogia y cambios en el paisaje (me ponen de los nervios que cantidad hay de nuevas urbanizacion y parques indusltrailes hay ultimamnete en cualquier ladera) puede llegar a ser bt rompecojones en linea con el texto este.
    El sabado estare todo el dia en Oviedo porque tenemos Feria de Manga/Otaku (lelle). -y el lunes capi de VK-
    En fin, luego he encontrado n fragmenteo de Love mine por la web y ya que lei los tros dos voy en busca del 3º de Eragon, que total….
    Pues eso, me voy a la biblio que alas dos tengo bus […]
    un dia hay que hablar guays, jeje, que ultimamente estamos todas bastantes perdiddas. Hace tanto frio que la burbuja parece mas densa..
    Besitos…

    • Jejeje, me alegro de que te guste, ya ves cómo se nos va la olla en las partidas de rol 😀 Estoy por colgar otro extracto que sería cómo empezaría la parte “contemporánea” de la partida desde el punto de vista de una chica humana.
      Um, a mí me encantan los lupinos. Todo el mundo se los imagina unas bolas de pelo babeantes sin cerebro, pero a mí me gusta ponerles más “místicos”, más “chamanes” (sin olvidarse de las babas y las garras, eh, que sino no mola)… en fin, más espirituales.
      Osti, ¿ya nuevo capi de VK? Te mentiría si te dijera que lo espero con ganas, la verdad es que estoy bastante out últimante. La Hermandad (llevo 51 páginas de V/Butch)y la partida/fics de Vampiro me están sorbiendo el seso y la inspiración. No sé, como que últimamente encuentro VK pelín flojo (todo el segundo arco, de hecho), con lo cual mi cerebro tiende a alejarse hacia otros imanes más potentes 🙂
      Oh, ¿salón del manga en oviedo? No sabes cómo me alegro. Aquí nos estamos helando el culo, esta mañana a cinco bajo cero y el hombre del tiempo amenaza con más frío O.O
      De Lover Mine me he leído el extracto que rula por la web, que tampoco dice mucho de lo que yo quiero leer *tosecilla* y del tercero de Eragon… *silencio con viento*… En fin, ya me leí los dos primeros y me quedé como WTF, tú me entiendes.
      Hey, ¿te llamo esta noche y charlamos? ¿Allá sobre las 21 horas?
      ¡Besotes!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: