“Amantes liberados”, parte 1 del capítulo 7, “Deja que sangre”

Veamos, por 31 votos a favor, 13 en contra, una indecisa y una abstención (la mía, porque servidora sólo es una mandada), aquí tenéis la primera parte del capítulo 7 de “Amantes Liberados“, en vez de esperar, como viene siendo habitual, a tener el capi completo. Os he preguntado qué preferíais primero porque, con las vacaciones de Navidad de por medio, ya hacía bastante del capi anterior que, además, tuvo un final un pelín angustioso. Además, normalmente escribo por bloques temáticos. Es decir, sé lo que tiene que ocurrir en un capi y lo escribo todo, da igual las partes que salgan, y así me resulta más sencillo, teniendo el marco completo, cambiar el orden de las escenas o lo que sea. Sin embargo, esta parte es bastante independiente, en el sentido de que cubre, básicamente, toda la atención médica después del apocalipsis del capi anterior y acaba justo cuando tiene que acabar para que, en la siguiente parte, se aprecie el lapso de tiempo de unos días. Por eso, personalmente, no me importaba colgarla sola si es que así lo queríais.

En cuanto a cositas a tener en cuenta, vais a ver muchos personajes actuando. La acción se centra básicamente en las dependencias médicas, con un equipo sanitario de seis personas (Manello, Ehlena, Havers y tres de sus enfermeras), un montón de heridos, de los cuales, al principio, sólo Butch está consciente, y un puñado de gente acongojada en la sala de espera, cada uno con su drama. Así que hay toneladas de diálogos, en contraste con la acción del capi 6. También veremos más del doloroso proceso de Mary para ajustarse a su maternidad, especialmente con Rhage hecho unos zorros. Hay Vishous y Butch, y Payne y V, y Manello haciendo del más gallo del gallinero. He intentado traer a la pantalla al resto de los habitantes de la mansión, porque odio que desaparezcan. También veréis a Wrath empezando a preparar la siguiente escena importante de este capi, que será el Consejo del Princeps. Respecto a los chicos, teniendo en cuenta su pobre estado de salud, están más de cuerpo presente que como oradores y, cuando empiezan a hacer acto de presencia, Qhuinn tiene más protagonismo. Esto lo compensaremos en la siguiente parte, ¿vale? Pero vayamos poco a poco.

¿Qué más? Ah, el título del capi viene de la canción de Linkin Park “Bleed it Out” que, con la ayuda de quienes respondisteis en el grupo de Facebook, tradujimos muy libremente como “Deja que sangre” (en sentido metafórico, no empecéis a pensar en otra escabechina). En cuanto al resto del capi, tengo escritas ya 30 páginas, así que es cuestión de ir haciendo. No sé si serán al final 2 o 3 partes, pero esas sí que os las tendré que colgar de golpe, ¿vale? Las imágenes, como siempre, cortesía de los muchachos de Hermandad-Hispana. Esta vez no os agobio con mapas tácticos cutres^^;

CAPÍTULO 7. DEJA QUE SANGRE. PARTE 1

-Le perdimos. Manny… le hemos perdido. Ha muerto.

La frase consiguió que Butch alzara la cabeza y conectara con el drama que le rodeaba, más allá de su tragedia personal de tener a Vishous con un pie en el otro barrio. Desplomado en un taburete a la cabecera de la camilla de V, con la pierna doliéndole como el mismísimo demonio de una herida de bala que aún no había podido ser atendida –y lo que iba a tardar-, el cuadro completo le golpeó de un mazazo.

Ehlena sujetaba un bote de gel frío en las manos mientras contemplaba a Manello con ojos suplicantes, intentando que el mulo tozudo del doctor aceptara lo que, al parecer, era cosa hecha. Manello aferraba las palas de un desfibrilador y amenazaba con la mirada a un monitor cardíaco para que la maldita cosa diera alguna señal, la que fuera.

Línea verde plana.

¿Quién…? A través de sus propias lágrimas, Butch intentó distinguir el bulto ensangrentado y carbonizado tendido en la camilla. Los piercings de una oreja le dieron la respuesta. Qhuinn. El chico había muerto.

Y una puta mierda.

El ramalazo de cabezonería desesperada le brotó de lo más hondo del pecho. No podía ser. Qhuinn no. Tenía el coraje y la fuerza necesaria para luchar muchos años y estaba en las manos del mejor médico que conocía. Era imposible.

Por suerte, Manello estaba de acuerdo con él.

-¿He dicho yo que esté muerto?- su hermanastro tendió las palas a Ehlena para que las untara con más gel frío- ¿Verdad que no? Nadie muere en mi quirófano hasta que yo lo digo, ¿está claro? Carga 350.

-Manny…

-¡CARGA 350!- gritó. Ehlena corrió a subir los julios del desfibrilador-¡FUERA!

Thomp.

El rebote del cuerpo inerte de Qhuinn sobre la mesa recordó a Butch las películas de Frankenstein, con el monstruo volviendo a la vida sacudido por un rayo. Sólo que en este caso…

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip.

-Vamos. Vamos, hijo, vamos…- Manello abría boquetes en el electrocardiograma con la mirada.

Nada.

-Dulce Virgen Escribana, acoge… -Ehlena murmuró por lo bajo.

Pip.

Todos los ojos conscientes de la sala, incluidos los de Butch, se pegaron al monitor.

Pip.

Ahí estaba. La pequeña ondulación en la línea plana. La prueba de que quedaba una diminuta chispa de vida en aquel cuerpo destrozado.

Pip.

Manello agachó la cabeza un segundo y soltó una maldición que a punto estuvo de arrancarle una sonrisa a Butch. El alivio duró sólo dos latidos del corazón de Qhuinn. Después el cuerpo del chico sufrió una convulsión y un esputo de sangre oscura brotó de sus labios manchados.

-Mierda. Hemorragia interna. Necesito una eco.- Manello ojeó de nuevo las débiles constantes vitales de Qhuinn-. Joder, no aguantará que le abramos para coserle.

Por mucho que su corazón hubiera vuelto a latir por unos minutos más, Qhuinn debía haber perdido cantidades alarmantes de sangre por dentro.

-Si le practicamos una transfusión puede que la sangre que reciba le regenere lo bastante como para luego poder abrirle y acabar de suturarle.- Ehlena ya estaba preparando la vía en el único brazo sano de Qhuinn para conectarle a Amalya.

-¿Estos chicos curan tan rápido como los Hermanos?- los ojos de Manello se toparon con los suyos al mirar hacia las demás camillas.

-No.- Ehlena frunció el ceño, sin levantar los ojos de la vena casi invisible de Qhuinn-. Pero es lo único que tenemos.

-¡CARGA 300! ¡FUERA!

Butch casi saltó del asiento cuando una nueva parada cardiorespiratoria agravó el cuadro de desesperación del centro médico. Havers aplicaba las palas al amasijo que era Blaylock.

Santa María, madre de Dios…

Manaba sangre por un profundo corte en su muñeca izquierda, directamente a una rejilla del suelo. Sangre oscura, que olía a muerte caliente. Layla era una figura cada vez más pálida, conectada como donante de urgencia al otro brazo de Blay. La cara y el cuello del chico estaban derretidos y llevaba un… ¿tubito de un bolígrafo? clavado entre los cartílagos de la base de la garganta.

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip.

Oh, joder, oh, joder, no…

-¡CARGA 350! ¡FUERA!

Butch apretó los ojos, con una mano sujetando la mascarilla de oxígeno de Vishous y la otra, temblorosa, acariciando el pelo negro, como si con su contacto pudiera tranquilizar a su macho de que él no iba a morir, de que no todo iba a acabar en funeral.

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip… Pip.

Volvió a abrir los párpados. El monitor que mostraba el latido de Blaylock pulsó un poco, todavía más débilmente que Qhuinn. ¿Qué le había hecho Lash a aquel chico, por todo lo más sagrado? ¿Qué podía conseguir elevar la temperatura de la sangre de un vampiro hasta matarle?

-Intúbalo.- ordenó Havers a una de sus enfermeras- ¿Qué temperatura tiene?

-Cuarenta y cuatro grados. Ha bajado cuatro décimas con la sangre fresca.

Butch no sabía mucho de biología vampírica, pero sí que su temperatura corporal era, en estado normal, bastante más alta que la de un humano, derivada de un mayor bombeo de sangre. Si Blay no tuviera colmillos ya estaría muerto sin remedio, con sus órganos literalmente cocidos. Lo cual no quería decir que pudiera salvarse y menos con el estrés añadido de quemaduras por ácido que le impedían respirar y del traumatismo abierto en la pierna. Demasiados frentes de lucha.

-Su cerebro y sus órganos están dañados.- Havers murmuró lo que Butch se imaginaba-. Aún si soporta el cambio total de sangre, quedará en coma.

¡Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip!

-¡Vuelve a fallar!- la enfermera corrió a precipitarse sobre el gel frío para el desfibrilador- ¡Sus órganos no funcionan!

No pudo soportarlo más. Butch desvió la mirada de los dos chicos agonizantes hacia su macho desplomado mientras Havers intentaba volver a reanimar a Blaylock.

V respiraba, así que vivía. Si la saturación de monóxido de carbono no había sobrepasado ciertos niveles, no tendría daños internos –como seguro que sí sufría Phury-. Movió la mano desde su pelo al vendaje de su hombro. No habían podido operarle de la herida de bala, no con todo lo que había caído encima del reducido equipo médico, sólo ponerle un vendaje compresivo e inyectarle antibióticos para mantenerle hasta poder intervenirle. Butch remetió un par de hilos de la pulcra gasa, alisándola, sin saber qué puñetas más hacer mientras el “¡FUERA!” de Havers le arrancaba más lágrimas silenciosas y…

Algo llamó su atención. Una luz nacarada muy familiar, tanto como su jodida respiración.

Levantó la mirada. La mano tatuada de Vishous, apoyada sobre su abdomen, sin guante, se recubrió de un suave resplandor. Brotó de su palma y se extendió por los largos dedos elegantes, por el dorso y trepó hasta la muñeca. Amortiguado, pero real.

Butch soltó un jadeo entre lágrimas. V estaba de vuelta. Aquel brillo único que era único de él lo anunciaba mejor que cualquier monitor con sus constantes.

Un momento.

Único no. Había otra persona en la mansión capaz de iluminarse de pies a cabeza como una estrella caída y, a diferencia de Vishous, su luz no mataba. Curaba.

C-U-R-A-B-A.

-¡PAYNE!

Saltó del taburete olvidando su pierna herida y acabó de bruces en el suelo. Se agarró a las camillas para poder ponerse en pie como fuera y, para entonces, los ojos de Manello ya bailaban entre él y la puerta de los quirófanos, con un brillo maníaco.

-¡Tráela!- le gritó.

Como si lo necesitara.

Butch se arrojó contra la puerta que daba a la salita de espera arrastrando su pierna como un leño caído. Los gritos y las preguntas estallaron a su alrededor al momento y tuvo una fugaz visión de rostros sollozantes, pero sus ojos sólo buscaban a una persona.

A una hembra de hermosos ojos blancos sentada en una silla de ruedas, acunando a una llorosa No’One sobre su regazo.

-¡TE NECESITAMOS!

-¿Qué?- Payne apartó con cuidado a la Elegida caída, parpadeando con desconcierto- Claro, lo que sea, pero…

No había tiempo para preguntas. Butch asió la silla de ruedas y la empujó con tanta fuerza como pudo reunir, prácticamente estrellando a Payne contra las puertas batientes. Frenó por los pelos, dejándola entre las camillas de Qhuinn y Blaylock.

-Vamos, muchacho, vamos…- Havers aplicaba secos masajes cardíacos sobre el corazón de Blay, prácticamente subido sobre la camilla, intentando mantener por la fuerza los débiles “pips” que mostraba el monitor.

-Aparta.- ordenó Payne.

Típico de ella. Nada de “Oh, dulce Virgen” ni de mano sobre el pecho. Payne tenía la misma velocidad de procesamiento mental que su gemelo. Veía el problema, detectaba la solución y lo demás sobraba. Butch se apartó un paso de su silla de ruedas, apoyándose contra la pared para no escurrirse al suelo.

Entre ambas camillas, Payne extendió los brazos, colocando las manos sobre las cabezas de Qhuinn y de Blay y agachando la suya en un gesto de concentración.

Luego se iluminó como una antorcha viviente, prendiéndose en un cegador brillo nacarado que bajó por sus brazos hasta sus manos y de allí bañó a ambos chicos en una envoltura de luz pura.

-Santa Virgen en el Fade….

Butch oyó los murmullos sobrecogidos de Havers y de sus enfermeras, que asistían por primera vez a aquel espectáculo de luz y color, pero no les prestó atención. Sus ojos volaban del monitor de un chico al del otro, rezando.

Pip… Pip… Pip…

El corazón de Blaylock inició una cadencia rítmica, aunque tan débil que Butch creyó que era un espejismo creado por su mente ansiosa. El monitor de Qhuinn mostraba unas pulsaciones más fuertes.

Justo entonces, Vishous se sacudió en su camilla.

Butch se arrastró hacia él, dejándose caer en el taburete a su lado.

-¿Nallum?- llevó las manos a su cara, apartándole el pelo de la frente.

Los ojos de V estaban completamente abiertos, brillantes en resplandor blanco, y miraba de reojo hacia donde Payne sostenía la vida de los dos chicos con sus manos.

¿Pero qué…?

Conexión. Ahí había alguna conexión sobrenatural entre los gemelos que Butch no alcanzaba a entender pero que había arrancado a Vishous del limbo de la inconsciencia. Bendita fuera una única vez la Virgen Escribana por haber parido también a Payne.

-¿V? ¿Me oyes?- siguió acariciando su pelo, desesperado por escuchar su voz, por verle de pie, fumando liados y jurando entre dientes. Por tenerle vivo y de una pieza.

Esos ojos resplandecientes se volvieron despacio hacia él y la pupila dilatada se encogió un poco, asumiendo su tamaño normal mientras Vishous le enfocaba.

Asintió.

-Gracias sean dadas a Dios.- Butch apoyó la frente un instante contra la sien tatuada. No sólo había recuperado la conciencia sino que su cuerpo estaba empezando a regenerar, comenzando por sus tímpanos perforados.

Percibió un movimiento débil y levantó la cabeza. V alzó la mano izquierda, temblorosa, y se la llevó a la mascarilla de oxígeno, bajándosela de un manotazo.

-¿Qué crees que haces, joder? Casi te vas al puto Fade, mierda, te intoxicaron con monóxido de carbono, haz el maldito de favor de volver a ponerte la dichosa mascarilla, coño, no hagas que me cabree…- Butch se lanzó cuesta abajo con su particular vocabulario de un juramento cada tres palabras de siempre que estaba desquiciado de los nervios, pero calló cuando la perilla de Vishous se elevó por un extremo, sólo un poco.

¿El muy animal estaba sonriendo?

-N-no… iba… a morir… hoy.- su voz era seca y los párpados se le cerraban, pero habló claro-. V-vi… nuestra… muerte. No… así. N-nunca… me… equivoco.- rompió a toser, sacudiéndose.

Hijo de la Gran Reputa Madre que lo parió. Lo que fuera con tal de salirse con la suya. Butch soltó una cómica mezcla de bufido exasperado, risa histérica y gruñido tierno antes de encasquetarle la mascarilla de nuevo.

-Espero que te levantes rápido de la puta camilla porque te voy a dar una paliza hasta romperte todos los malditos huesos por hijoputa sabelotodo, ¿está claro? Que no vuelva a encontrarte tirado en un túnel muriéndote o te machacaré el hígado hasta hacer paté.- mientras él despotricaba, V parpadeó un par de veces más, luchando por mantenerse despierto. Miró hacia donde su gemela refulgía con las manos sobre las cabezas de los chicos y luego de nuevo a él, frunciendo el ceño en una pregunta muda. Butch giró la cabeza hacia aquel rincón-. Acabaron con Lash, ¿sabes? Lo hicieron. Pero… No sabemos si saldrán de ésta. Casi no aguantan. Blay… él está peor que Qhuinn. Creo que Payne está intentando curarles… o mantenerles. No sé. Pero, si viven, será gracias a ella.

Al menos, el latido de sus corazones era constante. En el silencio expectante del centro médico, el sonido de la sangre enferma de Blay goteando desde su muñeca al desagüe del suelo se le antojaba tan fuerte como disparos.

-¿Bambina? ¿Puedes oírme?- Manello se acuclilló ante la silla de ruedas de su hembra, observando su cabeza agachada con el ceño fruncido. Ella asintió-. Bien. Qhuinn tiene hemorragias internas múltiples, eso es lo que más me preocupa ahora. Si le cicatrizas las más graves podremos operarle, luego ya veremos qué hacemos con su brazo. Blaylock está hirviendo, sus órganos están dejando de funcionar. Si consigues que al menos no fallen durante la transfusión y regenerárselos un poco quizás podamos salvarle. ¿Crees que podrás hacerlo? Y dime la verdad, nada de heroicidades.

Payne alzó la cabeza para mirar a Manny y Butch tragó saliva. Su perfil afilado y duro era idéntico al de Vishous, igual que el brillo sobrenatural de sus ojos.

-Lo haré.- su voz había cambiado; tenía un eco extraño, como si hablara dentro de una cueva-. Pero tú no me interrumpirás. Esta es mi batalla. Sálvales y deja que haga mi parte.

Los ojos de Manny adquirieron aquel color sombrío bajo sus cejas fruncidas que Butch reconoció como su propia expresión cuando Vishous se empeñaba en hacer las cosas a su jodida manera. Por eso, supo exactamente qué diría el doctor.

-Confío en ti.

Payne sonrió, un breve gesto antes de volver a agachar la cabeza.

La luz blanca que emanaba se transformó en un flujo constante que entró en los cuerpos de los chicos, regenerando sus tejidos e iluminando los quirófanos con la esperanza de un milagro.

OOO

En la sala de espera, justo afuera de las puertas batientes del centro médico, John había conseguido despellejarse los nudillos dando golpes constantes contra la pared. Nada de violencia desmedida, sólo él de cara al enyesado blanco, con el cuerpo inmóvil y sus puños golpeándolo repetidamente.

Pam-pam-pam-pam.

Miró de reojo a Xhex cuando su shellan regresó del gimnasio, donde había usado el botiquín para practicarse una cura de emergencia en el tiro del brazo. Nadie iba a hacerle ni puto caso a una simple bala en un órgano no vital cuando tenían varias vidas pendientes de un hilo, si es que ese hilo no se había cortado ya…

Pam-pam-pam-pam.

Más yeso se desprendió de la pared, depositándose en el montoncito que había ido formando con el paso de las horas. Esta nueva capa desprendida estaba teñida de sangre, de sus nudillos en carne viva, pero John siguió con los puñetazos mecánicos. Su cerebro parecía haber entrado en modo shock y no conseguía detener el gesto porque, si lo hacía, entonces tendría que afrontar que no podía hacer absolutamente nada mientras sus hermanos morían, únicamente cruzarse de brazos.

Pam-pam-pam-pam.

Desde que Butch se llevara a Payne adentro, hacía más de dos horas, no sabían nada. Qhuinn podía estar muerto. O a lo mejor le habían reanimado. O incluso ahora podía ser Blay quien estuviera con un pie en el Fade. Quizás los doctores no sabían cómo decirle que los dos ya no eran más que dos cadáveres ensangrentados en esas malditas camillas.

Pam-pam-pam-pam.

-John. John, has de parar.- la voz de Xhex junto a él era suave y dura a la vez.

Pero no podía, joder, es que sencillamente no podía. A su alrededor, el silencio sepulcral sólo lo rompía el suave murmullo de Mary cantando una nana. Recordaba haber oído llorar desconsoladamente a la shellan de Rhage y poco después la pequeña Ahna empezó también a sollozar. Ahora Mary estaba sentada en una silla de plástico, con la niña apretada contra su cuerpo, quizás dormida, mientras ella la acunaba, con la cara empapada en lágrimas contra la cabecita rubia, susurrando una tonada. Los ojos de Mary estaban muy abiertos, fijos en las puertas batientes.

La reina Beth se sentaba a su lado y sostenía las frágiles manos de No’One entre las suyas. La Elegida Caída era una pálida figura encogida, con la cabeza gacha, que había perdido las energías para seguir llorando por Tohrment rato atrás.

Pam-pam-pam-pam.

Los únicos que parecían enteros eran Lassiter, el Rey y Rehvenge. El maldito ángel llevaba puestos los auriculares del iPod y sacudía la cabeza mientras veía vídeos musicales. El hijo de puta. Al menos, estaba calladito; John no apostaría a favor del emplumado si se le ocurría abrir la bocaza con alguna de sus malditas gracias. Wrath y el Reverendo eran dos enormes estatuas, plantados de pie ante las puertas, sin hablar. De vez en cuando, George gañía y se desperezaba en el suelo.

La mano de Xhex se apoyó en su hombro y le apretó fuerte.

-Para. Ahora.

John frunció el ceño y gruñó en silencio, deseando que su shellan no se lo hubiera ordenado porque entonces tenía que hacerle caso, estaba malditamente programado para eso, y…

-Vamos, déjalo.- ella le cogió las muñecas y le obligó a bajar los brazos-. Te has destrozado los nudillos.

Empezó a temblar en ese maldito momento. Justo cuando sus brazos cayeron a ambos lados del cuerpo, con los músculos doloridos del movimiento repetitivo y los dedos de las manos curvados como garras, rígidos.

No podían estar muertos. Qhuinn y Blay no, maldita sea. Apretó los párpados hasta hacerse daño, obligándose a ser fuerte delante de su shellan, a retener el aluvión de imágenes sangrientas del combate contra Lash y a atar en corto la frustración por no haber estado en la jodida jaula a pesar de saber que más de dos guerreros dentro estorbaban en vez de ayudar. Los gritos. La sangre.

Estaba a punto de perder el control y lo sabía.

Las puertas batientes del centro médico se abrieron sin previo aviso y eso fue la señal para que todos saltaran como muelles. John estuvo a punto de tropezarse con sus botas de trabajador en su afán de volverse hacia Manello. El doc tenía la bata chorreando sangre y se retiraba la mascarilla de la cara.

-¿Qué nos puedes decir?- Rehvenge no se anduvo con preliminares que a nadie le importaban un huevo.

Manello tiró la mascarilla a una papelera y se retiró el pelo empapado de sudor de la frente.

-Que recéis. A quien queráis.- suspiró-. Payne está manteniendo a Qhuinn y Blaylock hasta que podamos operarles. Ahora mismo, su vida depende de ella.- meneó la cabeza-. Si logra regenerarles lo bastante como para soportar las intervenciones, quizás y sólo quizás les salvemos. Blaylock está mucho peor que Qhuinn, ni siquiera sabemos qué le han hecho. Tampoco cómo quedarían si conseguimos operarles.- chasqueó la lengua y sus ojos oscuros se desviaron hacia él-. Siento no poder daros mejores noticias. Parece que tampoco curan tan rápidamente como los demás mulos tordos de la Hermandad, según Havers. Lo único que podemos hacer es esperar a ver qué consigue Payne, si aguantan.

John se dejó caer de golpe en una silla, con los ojos muy abiertos fijos en el doc.

-Entonces, aún viven.- afirmó Xhex, de pie a su lado.

-De momento, sí.

-Es una buena noticia. Paso a paso.- Xhex le apretó el hombro, intentando que el mensaje positivo calara en él.

-¿Y… Rhage?- Mary acunaba sin cesar a la pequeña dormida.

Manello cogió un vaso con limonada fresca que Fritz les había bajado en un carrito. La jarra, como los sándwiches y los pastelitos, estaba intocada.

-Rhage está grave. Nunca había visto a un ser vivo aguantar semejante cantidad de disparos. Acabamos de operarle para extraerle las balas y cerrar las hemorragias internas. Su estómago se estaba encharcando de sangre, tuvimos que practicarle un lavado con sonda nasogástrica, y faltó poco para que una de las balas le atravesara el pulmón izquierdo. Sufrió intoxicación por monóxido de carbono, como muchos otros, así que casi nos llega en paro.- el doc apuró la bebida de dos tragos ávidos antes de hablar-. Ahora está recibiendo una transfusión. Si no entra de nuevo en shock hipovolémico, imagino que en unas cuantas horas más estará estable.- Manello sonrió con agotamiento-. Va a estar inconsciente mucho tiempo, Mary, y hasta que no despierte no podrás verle.- desvió la mirada al bebé-. Id a descansar, os llamaremos en cuanto haya novedades. Le tenemos bien vigilado.

John debía ser algún tipo de hijo de perra, porque envidió el estallido de llanto aliviado de Mary. Al menos ella tenía ciertas garantías de que Rhage salvaría la vida.

-¿Y los demás?- Wrath apoyó las manos en las caderas, cuadrándose.

-Phury es quien más nos preocupa. Inhaló mucho monóxido de carbono y nos llegó en los límites de lo recuperable. Cuando todo se calme un poco le haremos un TAC para comprobar si hay daños cerebrales. Tiene los riñones jodidos, eso es seguro, y le hemos intubado porque sus pulmones no funcionaban bien. Vivirá, pero es pronto para predecir posibles secuelas.- Manello atacó un sándwich y siguió hablando entre mordiscos-. Zsadist estará bien en breve, ahora tengo a una enfermera extrayéndole las balas, no es complicado. A Tohrment y a Butch les operaremos cuando todo esté más controlado, igual que a ti.- señaló a Xhex con el bocadillo y un dedo extendido hacia el vendaje del brazo-. Por cierto, buenos primeros auxilios. El hijo de perra de Vishous también vivirá para seguir tocándome los huevos así que, excepto por los dos chavales, supongo que seguiremos en nuestro propio mundo feliz.- tragó lo que le restaba del sándwich y tiró el envoltorio a la papelera-. Vuelvo adentro. Os informaremos cuando hayamos operado a los chicos.

John apretó las manos en puños de nuevo. “Cuando hayamos operado” a Qhuinn y Blay. No “si les podemos operar”. Puede que fuera la tozudería de Manuel Manello la que hablaba, no el realismo médico, pero un macho desesperado necesitaba cualquier clavo ardiendo al que agarrarse cuando todo se iba al carajo.

-Lucharán. Venderán cara su piel.- Xhex se sentó en una silla a su lado y le dio un empujón con el hombro.

Eso esperaba. Porque ahora que se tenían el uno al otro Lash no podía haber destrozado su felicidad de esa manera, ya había arrebatado demasiado a muchas buenas personas.

John tenía que creer que la vida era justa en algunas ocasiones, que los malos no siempre ganaban y que los buenos podían tener su Felices para Siempre.

Costara lo que costase.

OOO

-¿Cómo está el sire Phury? Comprueba sus niveles de saturación, temo que desarrolle un fallo renal.

Butch parpadeó al escuchar aquella voz cerca y levantó la cabeza. Havers conectaba una bolsa de antibióticos a la vía de Blaylock mientras hablaba con una de sus enfermeras. Para su propia vergüenza, Butch descubrió que se había quedado dormido sentado en el taburete, con la cabeza sobre la camilla de V, vencido por el agotamiento, la pérdida de sangre y acunado por los murmullos. Vishous dormía también, con su pecho subiendo y bajando sin problemas pero todavía con la mascarilla de oxígeno. El brillo de su mano tenía la fuerza normal en él. Una vez que pudieran operarle el hombro, su recuperación sería rápida.

¿Cuánto tiempo había dormido? Levantó la vista hacia el reloj de pared. Los números digitales marcaban las cinco de la madrugada. Probablemente, llevaba una hora durmiendo.

Butch se volvió hacia el fondo de la gran sala. Zsadist tenía los ojos entreabiertos y sujetaba la mano de Bella, murmurando débilmente. Una enfermera estaba corriendo una cortina, para darles intimidad. Uno fuera de peligro. Rhage era como una jodida momia. Llevaba vendada toda la parte superior del cuerpo, los brazos y, aunque una sábana le cubría de cintura hacia abajo, Butch apostaba a que también tendría vendadas las piernas. Dios, le habían dejado como un colador. Si no fuera por su fortaleza invampírica, Hollywood ya tendría el culo en el Fade.

Por la cantidad de bolsitas conectadas a sus venas, la mascarilla de oxígeno, el monitor bien pendiente de su latido y la Elegida goteando sangre en su cuerpo, el equipo médico todavía no las tenía todas consigo.

La enfermera que atendía a Phury levantó la cabeza al escuchar a Havers.

-Sus niveles de toxicidad están descendiendo bien, doctor, pero necesitaremos un escáner cerebral para detectar daños, también análisis de orina y sangre. Por la saturación de monóxido de carbono, diría que precisará hemodiálisis al menos unos días. Sus riñones han de estar dañados.- la buena hembra sonrió con dulzura a Cormia, sentada al lado de la camilla, ya sin estar conectada a la vena de su hellren-. El momento más crítico ha pasado, señora. Le tenemos bien estable en este Lado. Lo demás… lo iremos viendo con las horas.

Joder. Cormia asintió, mordiéndose los labios sin dejar de acariciar la mano inerte de Phury. La traducción para Butch era: “No va a morirse. Pero veremos cómo queda”.

-Creo… Lo siento, sires… Yo… no puedo más…

La suave voz de hembra hizo que Butch se volviera rápido hacia la zona de Qhuinn y Blay. Layla, la Elegida que había estado donando su sangre, a ratos intermitentes, para cambiar la de Blaylock sin saturarle, estaba blanca como el lino, con ojeras moradas y los labios azules, a punto de escurrirse de la silla.

-¡Hermana!- la directrix Amalya, a quien ya habían reemplazado como donante de Qhuinn, corrió a su lado, sosteniéndola-. Por favor, desconéctenla, ha dado más sangre de la que es razonable. Selena, ven a reemplazarla.

Hubo un barullo de enfermeras mientras desconectaban a Layla y la acompañaban hacia un sillón reclinable en un extremo de los boxes. Le subieron el reposapiés para que estuviera confortable y le vendaron el brazo. Butch sospechaba que la hembra necesitaría apoyo para desmaterializarse al Otro Lado a rellenar de nuevo el depósito. Lo que no alcanzaba a entender era por qué Layla prácticamente se había jugado el físico para salvarle el pellejo a Blay cuando, bueno, no era ningún secreto que estaba encoñada de Qhuinn.

Pero era lo que tenían las crisis a vida o muerte como ésa: te descubrían tanto a los verdaderos amigos, a las almas generosas y desprendidas, como a los falsos. Quizás la lánguida Elegida tenía –sin que Butch pretendiera bromear con ello- más sangre en las venas de lo que aparentaba a primera vista.

-Payne…

El tono de advertencia de Manello le llevó a girarse hacia el rincón de los boxes donde el doctor ya se estaba preparando para intervenir a Qhuinn, colocándose el gorro verde y los guantes de látex. El brillo de Payne parecía haber conseguido estabilizar lo bastante al chico como para acabar de arreglarle –al menos, lo que era médicamente conocido- por la vía tradicional. Pero Butch reparó en tres detalles: el resplandor había disminuido para fluir en pulsaciones, no continuamente; los brazos de Payne temblaban, y goteaba sangre de su nariz.

La hembra se estaba quemando para sostener a los chicos.

-Opérale. Recuerda… lo que… te he dicho.- Payne hablaba entre temblores de sus mandíbulas y Butch se tragó una maldición cuando giró la cabeza para mirar a su gemelo dormido. Dos profundos círculos negros subrayaban sus ojos y su rostro aparecía consumido-. Vishous. Te necesito, hermano.

Estaba a punto de despertar a V cuando los ojos blancos de su macho se abrieron de golpe con sólo un susurro de su gemela.

-Eh, ¿estás mejor?- preguntó mientras Vishous se quitaba la mascarilla y se sentaba en la camilla con movimientos pesados.

-Ayúdame… a llegar hasta ella.

Butch se tragó la maldición, sabiendo la mar de bien que intentar disuadir a V sería gastar saliva en vano. ¿Payne le pedía ayuda? ¿Su gemela estaba a punto de consumirse? ¿La vida de dos reclutas valientes pendía de un hilo? Joder, V no se teleportaba hacia donde le reclamaban sencillamente porque no podía.

Así que Butch se tragó el propio dolor de su pierna herida, que sólo habían podido vendarle y desinfectarle, cogió a V de la cintura y se pasó el brazo sano de su macho sobre los hombros para poder arrastrarle hacia una silla colocada justo detrás de Payne.

Tampoco es que tuviera ni zorra idea de qué pensaba lograr la hembra. El poder de Vishous únicamente era beneficioso para él y no porque curara, sino porque destruía las moléculas de sangre del Omega cuando aspiraba restrictores. Para los demás era el equivalente a una bomba de neutrones.

Vishous se desplomó en la silla como un fardo, con el hombro sangrando y varios morados en la espalda y en el torso que indicaban costillas rotas. No soltó un quejido. Alzó la mano derecha brillante para apoyarla sobre el hombro de su hermana y dejó caer la cabeza cuando se iluminó por completo.

Dolce Madonna.- Manello observó el espectáculo con los ojos muy abiertos por encima de la mascarilla verde.

El resplandor de V pasó a Payne en un torrente, fluyendo a través de ella, y hasta Butch pudo percibir el suspiro aliviado de la hembra. Que le jodieran si Vishous no estaba… recargando sus baterías, por así decirlo. La luz que brotaba desde las manos de Payne a las cabezas de Qhuinn y Blay se redobló, convirtiéndose de nuevo en un halo sostenido.

De alguna manera, Payne era un transformador viviente, capaz de convertir el poder aniquilador de Vishous en sanador. Butch tuvo un instante de lucidez que le alcanzó a preguntarse si también funcionaría al revés, si Payne podría aumentar la capacidad destructora de V.

Si, quizás, la energía de los dos era la misma y sólo variaba el tipo de filtro que cada uno llevaba instalado dentro. El espíritu del Tao. El ying y el yang y toda la mierda.

Tal como estaba, de pie al lado de los gemelos, vio perfectamente cuando los dos sonrieron a la vez.

-Bisturí.- Manello extendió la mano hacia Ehlena y habló hacia Havers sin mirarle-. La pierna de Blaylock es mía.

-Por supuesto.- el doctor ya se estaba colocando los guantes para atacar las quemaduras por ácido del pelirrojo-. Me reservaréis el derecho a aconsejaros en la regeneración del brazo del sire Qhuinn.

-De puta madre.

Manello pulsó un control remoto con la mano que le quedaba libre antes de aplicar el bisturí al cuerpo de Qhuinn.

Iron Maiden irrumpió en la tranquilidad del centro médico como un elefante en una cristalería.

Butch echó la cabeza hacia atrás y rió como un demente. En esa casa estaban como putas cabras del primero al último.

Así que todo iba a salir bien, ¿no?

OOO

-¿Hermana? Debemos volver al Otro Lado para recuperarnos.

Layla hizo el esfuerzo de apartar los ojos de las cortinillas blancas tras las cuales los sanadores operaban a Qhuinn y al sire Blaylock desde hacía horas para enfocar a la directrix Amalya. Si su Hermana estaba pálida, ella probablemente se asemejaba a un espectro.

Había dado sangre intermitentemente al joven soldado hasta que su cuerpo le encendió la luz roja. Un poco más y las consecuencias para su salud habrían sido irremisibles. Sabía que debía regresar al reino de la Virgen, allá donde su cuerpo descansaría trascendiendo las leyes de la naturaleza, para volver a estar lista como donante en pocas horas. Pero no se atrevía. Por eso continuaba en el sofá. El mero hecho de imaginarse poniendo un pie de nuevo en aquella artificial pecera blanca, que la había mantenido alejada de la vida tanto tiempo, le producía ahogo.

No era el lugar para sostener aquella conversación. No era la ocasión oportuna. Pero era el momento que salió de su corazón.

-No quiero volver.- tomó aire para poder hablar claro a pesar de su debilidad.

Aunque se encogió por dentro, anticipándose a la reacción de Amalya, no llegó ningún reproche. La directrix la contempló un instante, después giró el rostro hacia la cortinilla blanca y finalmente tomó un pequeño taburete para sentarse junto a su sofá. La manera en que los pliegues de su túnica cayeron obedientemente del mejor modo para cubrir sus prendas era natural. En Amalya, ninguna de las cualidades de las Elegidas resultaba artificiosa. Quizás, pensó Layla, porque su Hermana creía de veras en su misión. Su serenidad no era aprendida ni fingida, brotaba de su fe, lo mismo que su comprensión.

-¿Cuándo has tomado esta decisión?- le preguntó con amabilidad.

-No pareces sorprendida.

-Eso es porque no lo estoy.- sonrió un momento antes de cogerle la mano. La de Amalya se le antojó caliente, lo que puso de relieve la frialdad de su piel-. Layla, Hermana mía, te he estado observando. Desde que descubriste este lado… y al sire Qhuinn, tus aspiraciones han cambiado. O las has descubierto.- alargó la otra mano para retirarle un mechón de la frente y colocárselo tras la oreja con afecto-. Nuestro mundo te constriñe. Es mucho más que el deseo de servir como ehros, ¿no es cierto? Anhelas un destino distinto.

La miró con los ojos muy abiertos, combatiendo el mareo.

-No sabía que tuvieras el don de la clarividencia.

La risa de Amalya fue suave y tintineante.

-Carezco de él, Layla, pero me enseñaron a observar para poder servir mejor. Mi condición de Elegida es voluntaria. Es cierto que nací y me educaron para ella, pero se amolda a mi fe, al camino que quiero para mí. Es posible, tal como el Gran Padre y nuestra Hermana Cormia nos descubrieron, que no sea un destino válido para todas nosotras. Muchas han decidido vivir en su hogar de las montañas para descubrir este mundo, ¿por qué no habrías de hacerlo tú?

En ese punto su voz se tornó nostálgica y Layla se incorporó un poco en el sofá, buscando sus ojos. Ella siempre había sido la mejor amiga de Amalya; imaginaba lo que le costaba admitir que sus caminos divergieran.

-Te lo agradezco, Amalya, no sabes cuánto. No soy como tú, nunca tendré tu entereza ante el deber, ni tu serenidad.- apoyó la cabeza contra su hombro-. Quizás sea buena en algo, en otra cosa, pero no para servir a nuestra Madre en su mundo. Tengo que descubrir para qué sirvo.

-Tienes todo el derecho a hacerlo y, además, gracias al Gran Padre, ahora puedes.- sintió el suspiro de Amalya-. Aunque espero que el sire Qhuinn no represente la totalidad de las razones por las que deseas permanecer en este lado. Él… -titubeó.

-Él ama al sire Blaylock, por mucho que eso entre en contradicción con lo que nos han enseñado. Lo sé.- levantó la cabeza del hombro de Amalya y se pasó una débil mano temblorosa por la frente en un vano intento de despejarse-. Qhuinn no es la razón por la que quiero quedarme en este mundo, Hermana. Lo son él y el sire Blaylock.

Al menos, tuvo la inocente satisfacción de desconcertar a Amalya. La directrix frunció el ceño delicadamente.

-Creo que no lo comprendo.

-Quiero decir que, gracias a ellos, gracias a ver lo que es el auténtico amor, sé lo que quiero para mí. Deseo lo que ellos tienen, lo que comparten. Esa fuerza y ese vínculo. Quiero algo real, como lo suyo.- la miró con énfasis-. No voy a conformarme con menos. No quiero ser una ehros condenada a vivir de un reflejo de lo que es la verdadera comunión. Me merezco una vida en plenitud. No sé si la encontraré, pero al menos… quiero intentarlo, aunque no sea fácil adaptarme a este mundo. Sé que en el Otro Lado no la hallaré. Perdóname si con ello te decepciono. Aunque no dispondré de mi vida hasta que ellos se recuperen.

Observó con curiosidad toda la gama de emociones que cruzaron el rostro, por lo general plácido, de Amalya. De la comprensión pasó a la sorpresa, de allí a la admiración y después a la ternura. La directrix inclinó para abrazarla con suavidad, consciente de su pésimo estado, y Layla conoció la aceptación al verse envuelta en su primaveral olor a jazmines.

-Has crecido mucho, hermanita.- murmuró contra su oído, el cariño desterrando las fórmulas de cortesía-. Me alegra de que tu decisión no sea el fruto de la ingenuidad y sé que encontrarás tu lugar aquí. Tienes la fuerza necesaria. Aunque… te echaré de menos.- antes de que ella pudiera consolarla, Amalya se separó, acomodándose el peinado y cambiando la ternura por una mirada admonitoria acompañada de un dedo levantado-. Sin embargo, si quieres seguir ayudándoles, tendrás que venir al Otro Lado, temporalmente, a recuperarte. El Gran Padre no se encuentra en condiciones de alimentarte. Nosotras debemos ser ahora la fuerza de los guerreros y, para eso, debemos cuidar nuestra salud.

Layla habría reído por el cariñoso rapapolvo, pero carecía de las fuerzas. Asintió. Ahora que sabía que no la obligarían a permanecer en el limbo blanco, podía aceptar usarlo como lugar de sanación unos días más.

En aquel momento, la estridente música que rebotaba contra las paredes del centro médico cesó. El silencio fue tan ensordecedor que ambas Elegidas se sobresaltaron. Una enfermera descorrió las cortinillas del quirófano y les sonrió mientras depositaba gasas ensangrentadas y guantes usados en un contenedor amarillo. El médico de la raza, Havers, se despojó de su mascarilla y de sus guantes, tendiéndoselos a la hembra.

-Voy a comprobar el estado de los demás heridos.

El sanador humano que era el macho de su hermana Payne se quitó el gorro verde mientras resoplaba.

-De acuerdo, yo saldré a informar a Wrath.- cabeceó hacia Ehlena, la enfermera de la mansión-. Ya podéis limpiarles, pero nada de moverles demasiado.

Layla intentó ponerse en pie en ese mismo momento, pero sus piernas no la sostuvieron.

-Hermana, reposa.- Amalya se levantó, aprovechando que Ehlena buscaba esponjas jabonosas para asear a los dos soldados-. Disculpa, por favor, ¿han salido con bien de la intervención? ¿Se recuperarán?

Los cálidos ojos de la hembra pasaron de Amalya a ella, sabedora de la relación especial que mantenía con Qhuinn.

-Por el momento siguen vivos, y eso ya es mucho. Son fuertes y les habéis ayudado mucho con vuestra sangre, os doy las gracias en su nombre.- asintió, colocando las esponjas en una bandeja-. Necesitarán más donantes para recuperarse, si consiguen pasar de las próximas horas.

-Lo haremos, no lo dudéis.- Amalya contestó por ella y Layla suspiró de alivio.

Ehlena le sonrió con agotamiento y se dispuso a mover con sumo cuidado al sire Blaylock para asearle en lo posible. Amalya estaba ya cogiéndole de la mano para llevarla al Otro Lado cuando la exclamación de la enfermera les hizo girarse hacia ella otra vez.

-¿Pero qué…?- Ehlena había metido la esponja tras el hombro del sire Blaylock-. Santa Virgen en el Fade.

Layla no necesitaba ponerse en pie y acercarse para adivinar qué perturbaba a la hembra. Tratándose de un macho guerrero y de su espalda, sólo podía tratarse de una cosa. Ehlena dejó al joven pelirrojo para hacer la misma comprobación en Qhuinn.

-Cielos, se han grabado sus nombres.- murmuró.

Havers y sus enfermeras alzaron la cabeza, contemplando a los dos soldados con una mezcla de escepticismo y recelo. Después, todos los pares de ojos del centro médico se volvieron hacia ellas dos.

Que dos machos se emparejaran por el ritual tradicional reservado a hellrens y shellans constituía una herejía, un quebranto de la Ley Antigua y de la moral religiosa. El grabado de los nombres, con la aceptación de la sangre derramada por el macho en honor a su hembra, encarnaba el principio básico de la raza: la devoción de un hellren por la que habría de ser la madre de sus hijos. Igual que los vampiros veneraban a la creadora de la estirpe.

Como guardianas de la ortodoxia religiosa, las Elegidas, por boca de su directrix, eran las encargadas de poner en conocimiento de la Virgen Escribana toda transgresión para su juicio.

Layla tiró de la túnica de Amalya con todas las escasas energías que le restaban, mirándola suplicante.

-No lo hagas. Por favor, Hermana, no se lo cuentes a Ella. Ya han pasado por mucho… y han librado a la raza de un gran mal. Amalya…

Para su sorpresa, la directrix sólo alzó una ceja y habló en un tono lo bastante alto para que todos la oyeran, sin ser molesto.

-No sé a qué te refieres, Hermana mía. Sin duda, los jóvenes soldados recibieron heridas en la espalda en el fragor del combate y así constará por escrito en sus Crónicas. Yo misma lo anotaré en sus libros.

Layla se perdió las expresiones de los demás. Estaba demasiado ocupada desmayándose con una sonrisa en los labios mientras Amalya la desmaterializaba al Otro Lado.

Esta vez, sólo para recuperarse.

OOO

Wrath dejó escapar tal suspiro de alivio cuando Manello acabó su relato de la operación de los chicos que se sintió varios kilos más aligerado de peso.

En la salita de espera sólo quedaban Xhex, John, Rehvenge y Beth. Pasaban del mediodía y el cansancio de velar la puerta del centro médico en espera de noticias se traducía en ojeras negras y articulaciones rígidas. Manello fue prudentemente optimista al dar el parte. Los chicos habían resistido las operaciones y eso ya era todo un logro. A partir de ahí, que cada cual interpretara las nuevas según su tendencia a ver la botella medio llena o medio vacía.

Las heridas internas de Qhuinn estaban suturadas, pero su brazo derecho era “un desastre de magnitudes que exceden la Medicina conocida”, en palabras del doc. Lo único que se podía hacer por el chico, después de que Havers y Manello hubieran examinado su cuadro clínico, era asegurarle una ingesta de sangre continua y sesiones periódicas de regeneración de los tejidos a manos de Payne. Si eso conseguía reconstruirle el brazo, a partir de lo poco que restaba entero, empezarían con fisioterapia. Si no… amputación. No había más.

Blaylock era harina de otro costal. El chaval había superado el cambio total de sangre gracias a que Payne literalmente había sostenido los latidos de su corazón. Los daños cerebrales que una posible privación de riego hubiera causado de momento eran desconocidos. Tanto como el estado de sus órganos internos después de haber soportado temperaturas sanguíneas descomunales. Manello era capaz de decir que había logrado reducir la fractura abierta de tibia y peroné que, en condiciones normales, sanaría en pocos días. El chico estaba todo lo estable que podían tenerle. Más allá… Dios diría.

Wrath escogió ver la botella medio llena. Estaban vivos. De momento. Y ahora las cosas habían regresado a un terreno en que él podía tomar las riendas.

Los chicos habían enviado a Lash al otro barrio. Muy bien. Pues se iba a ocupar de hacer lo mismo con Eckle. Por justicia y en honor a Qhuinn. Y de conseguir los fondos necesarios para organizar el cuerpo de vigilancia civil de la raza. Por justicia y en honor a Blay.

El doctor se llevó a Xhex adentro para extraerle la bala del brazo y a John como su donante, dejándole a solas con su shellan y Rehvenge. El tipo desprendía el mismo olor que él: fría rabia controlada. El Reverendo podía no ser un guerrero de daga y pistola, pero lo era de intelecto.

-¿Vas a dejar que esto acabe así?- por el susurro de su abrigo de pieles, Wrath dedujo que se había girado a mirarle.

-No tengo la más mínima intención.- se chirrió los dientes mientras Beth le cogía de la mano- ¿Todavía te hablas con los hijos de perra de la glymera?

Intuyó que Rehv sonreía.

-Sigo siendo el leahdyre del Consejo del Princeps, hasta nueva elección.

-Perfecto.- palmeó la mano de Beth y se agachó para coger el arnés de George y salir del centro médico, sabiendo que Rehv le seguiría-. Leelan, ¿llamarás a Saxton para que Fritz le traiga aquí?

-Claro.

-¿El chupatintas que me salvó el pellejo?- había cierta intriga en la voz del Reverendo.

-El mismo. Estrenará su cargo como Procurador real. Vamos a preparar el maldito Consejo del Princeps de manera que esa sucia rata de Eckle no encuentre una rendija por donde escapar.

-Y supongo que me necesitas para algo, además de para enviar las invitaciones a los nobles.

-Puedes apostarlo, Reverendo. Puedes apostarlo. Alguien tiene que ir trabajándose a esos mamonazos para que apoyen nuestra postura cuando llegue el momento. ¿Te consideras capacitado para insuflar algo de sensatez en sus duras molleras?

-Plenamente.

Sonrió. A fe que Wrath iba a demostrar a esas sabandijas chupópteras que no habían doblado el espinazo en su vida lo que pasaba cuanto te metías con la Hermandad de la Daga Negra.

OOO

Blay.

Más que un nombre o una cara, se había convertido en un concepto. En la idea que animaba su vida. Era el amor, la confianza, la amistad, la lujuria y el honor, todo junto y multiplicado al infinito.

Y se moría.

Qhuinn le había visto tumbado encima del cuerpo putrefacto de Lash, encima de aquella aberración que podía matar con su propia sangre. Se moría y él era una nenaza débil que no había conseguido llegar hasta su macho, que había sucumbido a la inconsciencia sin poder salvarle, sin…

-Santa Virgen, se está despertando.

-No es posible, le he dormido.

Voces extrañas, que agravaban aún más su pánico. Debía llegar hasta Blay, debía…

DOLOR.

Sentía la mismísima definición de aquel sustantivo en algún lugar de su cuerpo, abrasándole, arrancándole un grito que no salía…

-¡Está intentando mover el brazo! ¡Se va a desentubar!

-¡Auméntale la dosis de anestesia!

¡NO! Debía llegar hasta Blay, debía… Empezó a sacudirse con espasmos cuando sus terminaciones nerviosas recibieron de pleno el informe sobre los daños en su cuerpo.

-¡Está convulsionando!

-Mierda, aparta.- una voz profunda con acento. Qhuinn lo conocía, conocía a aquel hombre. Habló cerca de su oído-. Blaylock está en mis manos, maldita sea. Es eso, ¿no? Pues no se va a morir si yo no digo que se muere, ¿está claro? Ahora sé un buen chico y deja que te vuelvan a dormir de una maldita vez. Yo cuido de él.

Sí… Qhuinn quiso asentir, pero era incapaz de moverse. Algo que contenía un dulce olvido entraba en sus venas. Pero, más que la anestesia, fueron las órdenes de aquella voz las que consiguieron que dejara de resistirse. De nuevo. Esto ya había sucedido antes, ¿verdad?

El hombre que hablaba era parte del equipo. Confiaba en él. Su macho estaba en buenas manos.

Sólo entonces Qhuinn abrazó el sueño de las drogas y dejó que hicieran lo que les viniera en gana con él.

OOO

Mary entró en su cuarto con la sensación de paz más absurda del mundo, dadas las circunstancias.

Rhage reposaba en el centro médico después de haber estado a punto de cruzar la línea y todavía no se encontraba fuera de peligro. Su existencia, como la de todos los Hermanos y sus shellans, discurría continuamente con aquella espada de Damocles sobre sus cabezas, que les impulsaba a exprimir el jugo de la vida a cada momento porque nunca sabían si, cuando el sol saliera en las calles, dejaría las cenizas de alguien esparcidas en la acera.

Esa amenaza perenne de perder todo lo que era querido les hacía querer correr demasiado. Quizás había cosas, pensó mientras dejaba a la niña dormida en su cunita, que requieren tiempo. Risas y penurias compartidas. Instantes. Recuerdos juntos. Situaciones que crean vínculos irrompibles.

Como esas horas infernales que habían pasado ella y Ahna en la salita de espera del centro médico.

Dios, jamás se le olvidaría la desesperación al ver el enorme cuerpo ensangrentado y agujereado de Rhage. Aquello no era como lo de siempre. No era la ocasional herida de bala ni las náuseas después de que la Bestia tomara el control. Ni siquiera era como el lanzacohetes de la fábrica de General Motors. Rhage había llegado al filo de la navaja, con un pie en este mundo y otro en el Fade.

Mary no había podido hacer nada más que llorar su angustia con los ojos clavados en las puertas batientes, olvidándose de que sostenía contra su pecho a una hija con la que no sabía qué hacer.

Ahna había empezado a sollozar al oírla a ella, en respuesta a su congoja, y Mary había acunado a la criatura sin darse cuenta, besando su coronilla suave de vez en cuando, murmurando palabras de aliento que iban dirigidas tanto al bebé como a ella misma. Poco a poco, ambas se habían calmado. El calor y el olor a galleta del cuerpecillo de la niña habían sido el recordatorio, durante todas esas horas, de que Mary tenía algo más por lo que luchar, por lo que mantenerse serena, a parte de sí misma. Había dejado de ser ella sola para convertirse en algo más grande, que empezaba a abarcar a otro ser.

En la desesperación por Rhage, había encontrado algo que la hacía más fuerte, que le permitía no venirse abajo.

Mary se aferró a ello, a la maravilla de ver que sus reacciones afectaban a la niña que creía una extraña, para anclarse en la esperanza.

-Vivirá.- había susurrado a Ahna.

Entonces el bebé le había sonreído. No porque entendiera sus palabras, sino porque debió percibir que ella –mamá– estaba más tranquila. Por tanto, el mundo, el que la pequeña criatura percibía, estaba bien. Se durmió en sus brazos poco rato después.

Mary y Rhage eran, ahora, el mundo de Ahna. Y, en ausencia de él, ella era la única referencia de la niña para sentirse protegida y querida. Mary tenía el poder de perturbarla o serenarla porque era su madre. Su mundo.

Nunca pensó que la puerta de entrada a su sentimiento de maternidad sería la humildad, pero así fue.

Apoyada con un brazo en la cuna, alargó la mano para acariciar la pequeña palma de la niña dormida. Cuando los deditos se cerraron alrededor de su índice, no le pareció una amenaza.

Más bien, un pacto.

Iremos despacio. Tú y yo, iremos despacio.

Las cosas más grandes del mundo, a fin de cuentas, necesitan tiempo.

OOO

El dolor y la luz fueron lo que le trajeron definitivamente de vuelta.

Qhuinn gimió, todavía en el limbo, y sintió la garganta despellejada por dentro. Aún así, eso no era nada, absolutamente nada, comparado con la agonía localizada en algún lugar del lado derecho de su cuerpo. Escocía, ardía y rabiaba, como si sus nervios, tendones y músculos estuvieran creciendo de la nada, enlazándose unos con otros.

-Se está despertando.

Sus párpados temblaron y tuvo que volver a cerrarlos cuando lo que parecía la luz de una estrella le cegó. Se revolvió, intentando apaciguar el dolor y huir del resplandor.

-Quédate quieto, hijo, o te caerás de la camilla. Has estado intubado, la garganta te dolerá un rato y te costará hablar. Y la luz que ves es Payne. Te aseguro que la querrás a tu lado aunque te mate de dolor.

Era la misma voz que había prometido cuidar de su macho. Qhuinn se obligó a abrir los ojos y le invadió el pánico al ver sólo blanco, sin…

Un rostro masculino, moreno, con bata verde y un estetoscopio al cuello se inclinó sobre él, dándole un punto de referencia.

-Eso es, concéntrate en mí. ¿Sabes quién soy?

-Ma-ne-llo.- pronunció muy despacio, lamiéndose los labios.

El doctor asintió con una media sonrisa.

-Bieeen. Así me gusta. Ahora escucha, porque ya hemos hecho esto antes tú y yo: estás en el centro médico de la mansión. Llevas dos días con anestesia hasta el culo, tu desorientación es normal. Úsame para mirar alrededor.

Qhuinn parpadeó, luchando por mantener los ojos abiertos, y bajó la mirada desde la cara de Manello hasta sus brazos y sus manos apoyadas en la camilla donde él yacía. Tal como estaba, acostado en horizontal, no tenía demasiada perspectiva de sí mismo. La justa para distinguir una gruesa venda informe desde su hombro derecho hasta donde debían estar los dedos de su mano.

De ahí surgía la agonía, del brazo. Manny siguió su mirada y negó con la cabeza.

-Ah-ah. Ni siquiera intentes mover los dedos, chico. Luego haremos una prueba. Ahora, acaba de situarte.

Como si el dolor le dejara concentrarse en algo. Qhuinn probó el sabor metálico de su sangre cuando se mordió la lengua para no gritar.

Llevaba una bata blanca de hospital, de la que salían cables por la manga izquierda, conectados a un monitor cardíaco. Tenía una vía pinchada en el brazo, por la que goteaba el contenido de varias bolsitas colgadas de un cacharro metálico. A la izquierda de su camilla estaba Payne, sentada en su silla de ruedas, con las manos sobre la suya izquierda, la cabeza inclinada como si rezara y brillando suavemente.

-¿Qué…?

-Llegaste con múltiples hemorragias internas y el brazo derecho carbonizado. Por la parte superior. La inferior… bueno, ya la verás.- Manello hablaba en voz baja-. Ella os sostuvo a Blay y a ti para que pudiéramos operaros. Por suerte, tu brazo aún conservaba su estructura básica de venas, huesos y nervios. Aunque estuviera muy dañada, Payne no tuvo que partir completamente de cero para regenerarte, sino habríamos tenido que amputar.- comenzó a palpar su abdomen- ¿Duele?

-Jo-der.- era como si tuviera los órganos de gelatina machacada. Cada vez que Manello presionaba con suavidad, Qhuinn los sentía moverse y esparcir olas de dolor.

-Tus heridas internas han cicatrizado pero aún están tiernas. Te vas a sentir como si te hubieran dado una paliza con un bate en las tripas durante un par de días más.- por suerte, Manello dejó de amasarle el estómago-. Payne te está ayudando a regenerar el brazo.

¿Regenerar? ¿Así que ahora a esa tortura le llamaban regenerar? Qhuinn se arqueó en la camilla cuando la luz blanca entró en él en otra pulsación que arrancó de nuevo esa sensación de ardor, de su carne, músculos y nervios creándose casi de cero.

Gimió y se golpeó la cabeza contra la camilla, mordiéndose los labios.

-Respira entre pulsaciones, te ayudará a aguantar.- murmuró Payne con los ojos cerrados.

Qhuinn volvió a abrir los ojos llorosos, jadeando.

-Vamos a comprobar esos dedos, ¿sí?- Manello se movió hasta donde acababa el vendaje de su brazo- ¿Sientes algo?

¿Le estaba tocando? Qhuinn hizo un esfuerzo por bajar de la nebulosa de dolor y mirar hacia donde presionaba el doctor. En su posición, no veía su mano.

-N-no.- Manny frunció el ceño y Payne abrió los ojos. Ambos intercambiaron miradas un momento-. E-estoy… jodido… ¿verdad?

El doctor elevó un momento las comisuras.

-Eres un impaciente ¿Y esto?

Negó de nuevo y el pánico le mordió las tripas. Recordaba la presa de Lash en su muñeca, la sensación de su carne desecándose y luego aquella bola de fuego contra la parte superior del brazo y el hombro. El olor a carne carbonizada…

Entonces lo sintió. Una leve presión.

-Sí… ahora sí.

Manello sonrió de oreja a oreja y los ojos blancos de Payne despidieron chispas.

-Menos mal, casi te parto lo que te queda de mano apretando. Estás empezando a recuperar la sensibilidad, lo que es bueno porque significa que a lo mejor logramos salvarte el brazo pero malo de cojones porque, ahora que estás despierto, Payne tendrá que regenerarte a lo vivo. Los analgésicos no funcionan con los vampiros. Y vas a sentir cada célula volviendo a su sitio, chico, no va a ser una fiesta.- informó.

No le importaba. En ese momento, sólo podía pensar que, si aguantaba, evitaría la imagen de una sierra eléctrica cortándole el brazo y dejándole manco de por vida. No sabía si sería capaz de presentarse ante Blaylock como un puto lisiado.

Volvió la cabeza hacia Manny con una sacudida.

-Blay ¿Dónde está Blay? Él estaba… le vi… tirado ¿Dónde…?

Manello le puso las manos en el pecho, manteniéndole tumbado sin necesidad de presionar demasiado. La sonrisa que lucía en la cara se le esfumó de golpe.

-Deja de menearte, no quiero que perdamos lo que hemos avanzado contigo.- señaló hacia su izquierda con un dedo-. Ahí tienes a Blay. Una de las Elegidas insistió en que vuestras camillas estuvieran cerca.

Al principio, no lo reconoció. Aquella pobre criatura tumbada en una camilla, con una sábana blanca tapándole hasta el pecho, electrodos conectados a tres monitores, intubado y con el rostro vendado no podía ser su Blaylock. No podía ser el pelirrojo sensual como el maldito demonio que le había hecho el amor en la herrería, quien le había grabado su nombre en la espalda, quien…

-¿Qué…?- no pudo preguntar más.

-Llegó peor que tú. Tenía quemaduras de ácido en rostro y garganta. Fractura abierta de tibia y peroné. Pero eso era lo menos preocupante, conseguí reducir la fractura y las quemaduras se os curan con el tiempo, sólo necesitáis… sangre. Y ése es el problema.- Manello se volvió un momento hacia un estante y cogió lo que parecía una tira de cuero-. Algo le hizo ese mamón al que matasteis. Su sangre estaba hirviendo. Payne y Vishous sostuvieron sus constantes mientras se la cambiamos. Toda. Necesitamos a dos Elegidas, Havers dijo que era un milagro que sobreviviera. Pero el sobrecalentamiento provocó daños en sus órganos internos.

Qhuinn no entendió de la misa la mitad. No podía apartar los ojos de la figura maltrecha de la camilla.

-¿Vivirá?- el simple hecho de hacer la maldita pregunta le robó todas las energías que podía tener.

-Sus constantes son estables. Payne le atiende cada cinco horas. Ahora la pregunta real es si despertará.- el doctor se acercó a él con la tira de cuero en las manos-. Está en coma.

La estúpida, jodida palabra coincidió con el primer ramalazo potente del brillo regenerador de Payne entrando en su cuerpo como un ariete.

Manello le metió la tira de cuero en la boca aprovechando el momento en que él la abrió para gritar.

Luego, Qhuinn no pudo hacer nada más que hincar los colmillos en el maldito pedazo reseco mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.

Sin saber a cuál de las dos agonías que sufría eran debidas.

OOO

-¡Sácate los puños de la boca o no podré darte el biberón!- Mary rió, sentada en una cómoda mecedora en su habitación con Ahna recostada en su brazo, recién salida de la bañera. La niña sacudía las piernas e insistía en morderse los puños en señal de hambre, aún cuando ella intentaba meterle la tetina en la boca. Finalmente, consiguió apartárselos con una mano para que pudiera aferrarse al biberón-. Eso es… despacio. Eres una glotona. Esta vez he acertado con la temperatura, ¿verdad? Parece que sí.

Canturreó por lo bajo, meciendo la silla mientras la niña chupaba, esforzándose por coger el biberón con sus propias manos. Mary le guiñó un ojo y Ahna gorgojeó de risa, derramando leche sobre el babero antes de seguir bebiendo.

Bendito fuera Fritz, el viejo doggen había conseguido reunir aquella cuna antigua, junto con varios juegos de sábanas con puntilla, una provisión de baberos bordados, peleles, sonajeros y patucos en tiempo récord. El hombrecillo le proporcionaba cajas de pañales, de leche, biberones, esterilizadores y todo el arsenal completo de cachivaches necesarios para criar a un bebé. Sin embargo, Mary decidió que, en cuanto Rhage pudiera moverse, su primera salida sería para comprarle ropa y juguetes a su gusto. Hacía ya un día que le habían operado, así que enseguida estaría en pie.

Quizás era vanidosa, pero no quería nada usado para Ahna. Era un nuevo comienzo para todos y todo sería nuevo, escogido por ellos. Por supuesto, tendrían que acondicionar el cuartito auxiliar, que ahora usaban de pequeño despacho y ropero, como habitación para su hija. Desde allí la oiría perfectamente si lloraba por la noche cuando…

Dejó de mecerse cuando reparó en lo que acababa de pensar. Su hija.

Un concepto tan enorme y su mente lo había pronunciado con tanta naturalidad que asustaba.

-¿Mary?- la voz de Bella sonó amortiguaba al picar al otro lado de la puerta del cuarto.

-Adelante, pasa.

La sonrisa de Bella proclamaba a los cuatro vientos que su hellren estaba recuperado. Su caminar era liviano y cruzó las piernas de forma desenfadada al sentarse en el sofá al lado de la mecedora.

-¿Cómo está Zsadist?

-Jugando con Nalla. Suele ocurrirle. Después de ser herido le gusta pasar ratos a solas con su hija.- los ojos de Bella brillaban. A Z le había costado mucho asumir su paternidad hasta llegar a ese punto- ¿Y Rhage?

-Aún no me dejan verle, pero Ehlena me mantiene informada. Hoy ha despertado, está recuperándose.- retiró el biberón cuando Ahna se lo acabó con un sonidito satisfecho. Con la facilidad de la práctica, le limpió la boca con el babero y se la puso al hombro, dándole suaves golpecitos en la espalda para ayudarle a soltar el aire mientras la niña parloteaba en su lenguaje incomprensible.

Bella inclinó la cabeza hacia un lado, mirándolas con inteligencia.

-Te ves bien con ella. Toda una mahmen tranquila con su bebé.

A Mary no le pasó desapercibida la comprensión en la voz de su amiga. Parecía que a Bella no se le habían escapado sus dificultades. Ahna soltó un pequeño eructo. La niña estalló en risas que les contagiaron durante unos momentos.

-Me ha costado. Creí que… creí que era incapaz de ser madre.- confesó avergonzada en voz baja, aunque Ahna no la entendía todavía. Al menos, tenía a una amiga con quien desahogarse. Eso era algo que no podía hablar con Rhage.

Bella apoyó las manos en los tobillos cruzados, frunciendo el ceño.

-¿Por qué pensaste tal cosa, tú, entre todas las personas del mundo?

Guardó silencio un instante, intentando ordenar su lista de frustraciones hasta que decidió empezar por la mayor.

-Porque era incapaz de quererla, Bella. Tantas veces que la tuve en mis brazos cuando su madre vivía y cuando la sostuve en los míos sabiendo que era mi hija… no sentí amor.- meneó la cabeza y luego besó la mejilla sonrosada de Ahna-. No me malinterpretes, sentí… cariño y responsabilidad y preocupación. Pero ese amor de una madre cuando le ponen a su hijo en brazos, ése no.

Las cejas rojizas de Bella formaron dos perfectos arcos.

-¿Y ahora?

Mary sentó a la niña en su falda y le dio un aro de plástico con animalitos crujientes para jugar. Le apartó el mechón rubio a un lado con ternura.

-Ahora… nos estamos conociendo. No siempre sé lo que le pasa en cuanto llora, pero voy probando. Si no tiene calor, a lo mejor tiene hambre, no es porque yo no le sirva. Y las dos echamos de menos a Rhage, pero nos hacemos reír una a la otra.- le arrancó un trino de deleite meneándole el aro con los juguetes-. Quizás yo necesito tiempo para acabar de sentirme madre pero… estoy en el camino. Hace un rato… me he sorprendido pensando en ella como en mi hija.- susurró muy bajito.

Bella la deslumbró con una de sus sonrisas de diamante, amplia y sincera.

-Bienvenida al mundo ideal y no al de las novelas románticas, madre primeriza.

-¿Qué quieres decir?

-Que tú también te creíste el cuento que nos han vendido a todas. El de que una mahmen ama a su bebé hasta el punto de dar la vida por él desde el momento en que nace, ¿verdad? Que siempre sabemos por qué lloran, cómo cuidarles y cómo educarles por el simple hecho de ser hembras, o mujeres.- arrugó la nariz con fastidio-. Y que somos capaces de estar estupendas al mes de dar a luz, o que somos tan perfectas que tenemos ganas de sexo después de que nuestros bebés se hayan pasado la noche vomitando.

-Eso es una tontería.- Mary sonrió con ganas.

-Ajá. Pues muchas hembras lo creen y luego, cuando la vida real les pasa por encima, se sienten culpables. Porque la verdad es que, cuando tu hija te da un día de perros, lo único que quieres es dormir. Que muchas veces te pones histérica cuando lleva horas llorando sin saber por qué. Y que los primeros meses te sientes como si tu cuerpo tuviera que luchar contra la ley de la gravedad.- Bella se llevó las manos a sus pechos perfectos para indicar lo que quería decir antes de ponerse seria- ¿Sabes cuál es el secreto mejor guardado del mundo?

-No, pero sospecho que me lo vas a contar.

Bella se inclinó un poco hacia ella, mirándola solemne bajo las pestañas.

-Que ser madre es un proceso, Mary. Comienza cuando nace tu hijo, o cuando te lo entregan, y dura un tiempo. Es como ir poniendo ladrillos en un muro y cada uno, ¿sabes de qué está hecho?- Bella sonrió cuando ella negó-. De días sin dormir por dolores de oído. De madrugadas cantando nanas hasta que pasen los cólicos, de eso yo sé mucho. De noches esperando a que su padre vuelva de las calles, consolándoos. Y también de sonrisas cuando te ve acercarte a la cuna. O de esos ratitos acunándola después del biberón, cuando estáis tranquilas las dos solas.- perdió la vista unos segundos, sumida en sus propios recuerdos, hasta que volvió a mirarla-. Supongo que esto de ser madre es lo único que hace bueno el tópico de “Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana”.

Mary sopesó un rato sus palabras, meneando el juguete cada cierto tiempo para mantener entretenida a Ahna, antes de que se aburriera.

-¿Y cuándo acaba? ¿Cuándo sabes que eres… madre?

Bella alargó la mano para hacerle mimos a Ahna antes de responderle.

-Cuando eres incapaz de imaginar cómo sería tu vida sin tu hija. El solo hecho de pensarlo te mata de pena. Y cuando la tienes tan metida en tu alma que sabes que algo le ocurre antes de que lo diga, sólo por sus gestos.- señaló a Ahna con la cabeza-. Le has estado dando el juguete todo el rato justo antes de que ella protestara, sin necesidad de mirarla.- le guiñó un ojo-. Creo que estás en camino, Mary.

Los ojos se le humedecieron, pero fue de alivio. Por saberse normal, una más de las mujeres del mundo a las que la maternidad real les destroza los tópicos. Sencillamente, una mahmen en el proceso de vincularse con su hija, para siempre e irrevocablemente.

El repentino timbrazo del teléfono del escritorio arrancó todo un torrente de palabrejas a Ahna, y a ella un pequeño sobresalto. Se cargó a la niña a la cadera para poder levantarse y responder. La voz del doctor Manello, en vez de la acostumbrada de Ehlena, le puso un nudo en el estómago hasta que prestó atención a sus palabras.

-Mary, el guerrero de las cavernas que tienes por marido amenaza con desmontar mi maldito hospital si no le dejamos veros así que, ¿qué crees que podemos hacer? ¿Le disparo un tranquilizante en el culo o venís cagando leches?

Rió como una cría, ahora sí, totalmente tranquila.

-Venimos, doctor, ahora mismo.

-Más os vale.

Bella se levantaba ya del sofá cuando ella colgó.

-Ve a verle. O desmontará el quirófano de verdad.- se acercó para darle dos besos en las mejillas.

-Lo sé. Bella… gracias. Por todo.

-No hay problema, cariño. Si quieres, me quedo con Ahna unas cuantas horas cuando le den el alta a Rhage.- su tonó cambió a la picardía.- Ya sabes, por si necesitáis… tiempo de calidad.

Mary supo que aceptaría la oferta.

OOO

Bajo tierra, sin el estruendo de las persianas subiendo y bajando para indicar el paso de los ciclos del día y la noche, era difícil calcular el fluir del tiempo. Estaba el reloj digital, pero Qhuinn no lo miraba. No tenía sentido. El frío transcurrir de los minutos y las horas era ajeno a su drama.

Lo único que le proporcionaba una estimación de que la vida seguía en la mansión era el goteo de pacientes dados de alta y del personal médico que regresaba a su trabajo.

Cuando él se había despertado, dos días atrás, quedaban sólo Rhage y Phury hospitalizados, además de Blaylock. Havers ya había regresado a su clínica pero aún permanecían sus tres enfermeras. Primero fue a Rhage a quien permitieron volver a su habitación, después de que el Hermano demostrara su buen estado amenazando con hacer trizas el box si no le llevaban con su shellan y su hija, porque le había prometido jugar a la maldita pelota y él siempre cumplía sus promesas. Al darle el alta, también partió una de las enfermeras de Havers, de vuelta a su clínica.

El siguiente en salir del centro médico fue Phury. El Gran Padre aún permanecería una semana en la mansión, cerca de la máquina de hemodiálisis que necesitaba para superar el fallo renal que le había dejado como herencia temporal el monóxido de carbono. Pero cada vez precisaba menos sesiones y de menor duración. Otra enfermera abandonó la mansión.

Hacía un par de horas se había despedido la última de ellas. El personal médico de la casa volvía a reducirse a Manuel Manello y a Ehlena. Porque sólo quedaba, de hecho, un paciente: Blaylock. Él podría haber sido trasladado a su habitación desde hacía al menos un día y medio, pero se había negado a moverse del sillón dispuesto junto a la camilla de Blay.

Ya no se quejaba cuando Payne acudía, caminando con las muletas de las que cada vez dependía menos, para otra de sus sesiones de tortura reparadora. Manello le había desvendado el brazo el día anterior, advirtiéndole que se preparara para lo que vería. Su brazo tenía el grosor del de un niño de doce años. Nada de bíceps como pelotas de rugby y piel tostada. Payne aún le estaba regenerando y, aunque la estructura básica volvía a existir, faltaba “engordarla”. Su mano, por otra parte, había recuperado la mitad de la sensibilidad. Todavía tenía el tacto del pergamino y le costaba mover los dedos. Tiempo, le había dicho Manello, aconsejado por Havers. Y ejercicio.

Qhuinn se sentaba en su sillón, en silencio absoluto desde que había despertado. Dejaba que Payne le envolviera con su brillo –siempre después de atender a Blay- y ejercitaba su brazo apretando y soltando una pelota de goma con la mano.

Nada más.

No hablaba. Casi no comía. No se movía.

Era como si su espíritu hubiera abandonado su cuerpo para dejar un cascarón vacío. Quizás porque parte de él habitaba en el interior de Blaylock desde que estaban emparejados y el alma de su amigo había huido o hibernaba.

Blay ya no estaba intubado. Respiraba por sí mismo. Las quemaduras en su rostro y cuello, por lo que había visto cuando Ehlena le quitó los vendajes para cambiárselos por otros limpios, eran espantosas pero sanaban. Las radiografías decían que la fractura de su pierna mejoraba. Payne casi había regenerado sus órganos y Layla acudía diariamente a darle su sangre.

Pero seguía en coma. Sencillamente, la chispa que le animaba, la que le hacía sonreír, la que arrancaba aquel brillo a sus ojos, se había ido.

Blaylock era otro cascarón vacío. Como él.

Un silbido le advirtió de que John entraba en el centro médico para su visita de rutina. Su protegido venía tres veces por noche empujando un carrito con todas las delicatessen con las que Fritz esperaba tentarle para que comiera. Qhuinn tragaba algunas sólo para que John le dejara en paz y no se interpusiera más rato del necesario en la línea visual entre Blay y él. En ese momento, Qhuinn odiaba que su amigo fuera mudo sencillamente porque tenía que mirarle para escucharle.

“Fritz ha hecho crêpes de queso y jamón dulce. Me ha pedido que le disculpe por no haberte puesto bacon, como te gusta. Manello dice que todavía debes comer cosas suaves”.

Qhuinn se limitó a asentir mientras se recolocaba el cabestrillo. John siguió su gesto.

“¿Cómo está tu brazo?”.

Se encogió de hombros. No tenía ni puta idea. Hacía lo que Manello le ordenaba, nada más. John suspiró.

“Qhuinn…”, empezó, para luego dejar caer las manos a los costados y mirar la silenciosa figura yaciente. Gracias al cielo, su amigo debió darse cuenta de que no había nada que pudiera decir. ¿Has de cuidarte? ¿Has de aceptar que no sabes si despertará? John sólo tenía que imaginarse a Xhex tumbada en la puta camilla para mantener la boca cerrada. O las manos quietas, más bien.

Al cabo, le apretó el hombro sano. Ese gesto insignificante que decía más que las palabras, que transmitía un “lo siento, no hay nada que pueda hacer y no me puedo imaginar por lo que estás pasando porque Blay está casi muerto delante de nosotros”, estuvo a punto de arrancarle las lágrimas que todos esos días no habían conseguido que afloraran.

Apretó los labios y volvió a fijar la vista en Blay, como si el solo hecho de apartarla pudiera quitar los alfileres que le mantenían clavado a la vida.

-Buenas noches.- la voz de Payne y las puertas batientes abriéndose anunciaron otra sesión de tortura.

“Te dejo. Volveré más tarde a ver si has comido”. John señaló brevemente, su mirada reposó en Blay unos segundos y luego abandonó el centro médico con la cabeza gacha.

Qhuinn esperó el traqueteo de las muletas de la hembra pero su sentido de guerrero aún debía estar lo bastante despierto como para captar una anomalía; había algo nuevo en el “toc-toc” que la acompañaba. Muy a su pesar, la miró de reojo. Payne sólo llevaba una muleta. La hembra era ahora una figura imponente de metro ochenta de estatura, vestida con unos pantalones sueltos, camiseta de tirantes y su eterna trenza morena que sólo se apoyaba parcialmente en uno de los bastones.

Habría querido salir de su caparazón para decirle que se alegraba de verla tan recuperada, de que estuviera ganando su batalla, pero las palabras murieron en su garganta. Empezó a quitarse el cabestrillo, preparándose para otra dosis de agonía, pero ella le interrumpió.

-No te molestes. He venido a decirte que no voy a sanarte más.

Qhuinn parpadeó, pillado a contrapié por completo. ¿No más brillo regenerador? No podía culparla. Payne debía estar exhausta y su brazo seguramente no tenía nada que hacer. Total, no importaba. Volvió a engancharse las tiras de velcro del cabestrillo.

-¿No vas a preguntarme por qué?- la hembra apoyó la cadera contra los pies de la camilla de Blay, cruzando los brazos sobre el pecho. Era jodidamente idéntica a Vishous, hasta en los gestos.

Negó con la cabeza. Payne inspiró.

-Ya veo. Entonces permíteme que te lo explique.- hizo un par de segundos de pausa, quizás para apreciar su silencio-. Justo por eso. Porque no pienso agotarme por un perdedor y por un cobarde que abandona a su pareja.

De entre todas las cosas que podían salir de los labios de la hembra, eso era lo único que Qhuinn no esperaba oír. Era tan injusto, maldita sea, que logró que su lengua se desenredara.

-¿Q-qué?

Payne volvió a tomarle por sorpresa cuando se inclinó hacia él, apoyando las manos en los reposabrazos de su sofá y trepanándole el cráneo con su mirada a un palmo de él.

-He dicho que no pienso malgastar mis energías por un perdedor que no ha luchado ni un maldito segundo por recuperarse, cuando eso es la primera obligación de cualquier hellren: estar bien para poder ser el apoyo que su pareja necesita.- la trenza de Payne resbaló sobre su hombro cuando se inclinó algo más hacia él, con los ojos blancos brillantes-. Y que eres un cobarde que ha sido incapaz de tocar a Blaylock y de hablarle, de intentar traerle de vuelta. Le has abandonado solo en esa camilla, sin darle ningún punto de referencia, consumiéndote en lo desgraciado que eres sin él, pobrecito de ti, mientras Blaylock está peleando por volver. Así que no mereces que desperdicie mi sanación contigo.

-¿Blay… está… peleando?- algo empezó a hacer chup-chup en su interior, parecido a esperanza burbujeando.

-¿Por qué crees que vengo todos los días, que me paso horas con él?- los colmillos de Payne sobresalían de sus labios-. Blaylock se aferra a mi luz, pelea por despertar cada segundo de su vida, cada vez un poco más cerca. A ti tengo que meterte la luz a golpes, maldita sea. ¿Qué derecho tienes a rendirte y a dejarle postrado en esa camilla sin ayudarle ni una sola vez, sin hablarle ni tocarle?

Payne no gritaba, ni siquiera levantaba la voz. Hablaba en su acostumbrado tono bajo de dicción clara con fuerte acento. Pero parecía que le estuviera clavando las palabras a golpes de martillo.

-No lo sabía. Payne… no lo sabía.- se le formó un nudo tan enorme en la garganta que estuvo a punto de ahogarse.

-Mentira. Ni lo intentaste.- la hembra frunció el ceño con fiereza un momento y luego se incorporó para coger su muleta.

Qhuinn se sorprendió alargando la mano sana y agarrándola de la muñeca.

-Quédate. Por favor, Payne… quédate. Dale tu luz. Voy a intentarlo. Mierda, haré todo lo que pueda, pero… tienes que ayudarme. Todavía soy una porquería creyendo en mí y… joder, necesito ayuda.- se restregó la cara con la mano, arañándose con la barba de tres días.

Miró a la hembra, implorante, esperando otra respuesta de hierro envuelta en tono de seda pero, para su sorpresa, el hielo de su mirada se rompió para dejar paso a auténtica calidez.

-Ya has dado el paso más difícil, Qhuinn. Acabas de pedir ayuda. No tienes ni idea de lo que me costó eso a mí.- Payne esbozó una sonrisa tierna y le pasó una mano suave por la mejilla-. Eres más fuerte que yo.

¿Más que ella, que se había librado de una madre diosa opresora, se había recuperado de una fractura de columna vertebral y había desafiado al sistema entero –gemelo infernal incluido- para emparejarse con un mestizo? Qhuinn sorbió por la nariz.

-Ahora mientes tú, pero no importa.- se incorporó como un muñeco de merengue, tembloroso y débil. El brazo en cabestrillo, sin calmantes que pudieran aliviarle, le dolía tanto que cada vez que se movía un milímetro le daban arcadas. Aún así, consiguió mantenerse en pie al lado de la camilla de Blay. Sólo la parte derecha del rostro de su amigo era visible. Una venda seguía ocultando los destrozos de la parte izquierda. A Qhuinn se le desgarró el corazón- ¿Qué..? –se aclaró la garganta- ¿Qué tengo que hacer?

Payne cogió su acostumbrado taburete y se sentó a la cabecera de la camilla. Colocó sus largas manos sobre la cabeza de Blay, agachó la suya, cerró los ojos y se iluminó con suavidad.

-Tócale. Háblale. Olvida que yo estoy aquí. Tienes que llegar hasta él. Necesita algo que le guíe para volver.

¿Llegar hasta él? A Qhuinn le había llevado años conseguirlo y, cuando por fin creía que estaban donde querían, Lash se lo arrebataba. Tragó saliva y alargó la mano sana hasta tocar la de Blaylock, inerte.

-¿B-Blay?- Dios, se sentía tan estúpido hablándole a su macho en coma, delante de una hembra- ¿M-me oyes? Supongo que sí. Bueno… tengo que creer que sí porque sino me estoy ganando el premio al más imbécil.- soltó un risilla mezclada con un sorbido mientras acariciaba la mano de Blay con el pulgar- ¿Me estás escuchando? Ya vuelvo a hablar como siempre.- los ojos le picaban como auténticos hijos de puta mientras observaba el lento subir y bajar del pecho de su amante, las pestañas rojizas que tocaban sus mejillas-. Esto te va a joder cosa mala, así que espero que despiertes bien cabreado, ¿vale? Lo siento. Mierda, Blay, siento no haber llegado antes a Lash. Lamento no haber evitado que te… lo que sea que te hizo.- su voz empezó a temblar-. Se supone que soy el ahstrux nostrum de John, pero ni siquiera pude protegerte a ti. Lo siento. Sé que te da rabia cada vez que te pido perdón, así que te lo voy a decir hasta que abras los malditos ojos y puedas patearme los huevos tú mismo. Lo siento.- las pestañas de Blay seguían bajas. Su mano, flácida. Su cuerpo inmóvil, rodeado de resplandor blanco. El único movimiento en la escena fueron sus propias lágrimas rodando por sus mejillas-. He dicho que lo siento, ¿es que no me oyes?- apretó tanto la mano de Blay que temió estar rompiéndole los huesos- ¡LO SIENTO, MALDITA SEA, TIENES QUE ESCUCHARME!- agachó la cabeza cuando el primer sollozo lo dobló por la mitad-. Tienes que despertar, joder…

Qhuinn apretó los párpados con fuerza, pero no había puta manera de conseguir dejar de llorar. Olvidó que Payne estaba allí. Olvidó sus estupideces de machito. Acarició lo que veía del rostro de Blay con su mano buena, su pecho, le acomodó la bata de hospital y la sábana, apretó su mano y lloró como un alma en pena, más que cuando su macho le había tomado. Entonces había llorado por sí mismo, por la mierda de vida que había tenido y lo que eso le había hecho. Ahora lo hacía por Blay, por la vida que no tendrían si su macho no despertaba.

-N-no puedo… hacerlo sin ti.- murmuró con los ojos cerrados, probando el sabor salado de las lágrimas que resbalaban hasta sus labios-. No me vengas con… estupideces de que tengo que seguir… aunque tú no estés, ¿me oyes? Porque NO QUIERO.- apretó los dedos elegantes de Blay entre los suyos, hipando-. No puedo seguir adelante solo. No me interesa… intentar ser… yo mismo… si no es contigo. No tiene… puto sentido. Sólo si tú estás. Joder Blay, juro que estaré ahí para ti. Siempre. Pero tienes… que ayudarme… también.- los sollozos le robaron la voz durante largos minutos y Qhuinn sólo pudo quebrarse y dejar salir la pena-. N-nunca dejaré… que nadie te arrincone… n-ni que te humillen. Hablaré con tus padres… j-joder, me pondré el b-brazo bien para darle… una paliza… a tu padre. Y… y haré doble turno… te ayudaré con tus vigilantes. S-siempre estaré contigo, ¿M-ME OYES, J-JODER?- tartamudeó de manera miserable, con los ojos cerrados y la mano de Blay apresada en la suya- ¡P-PERO ME LO… P-PROMETISTE! ¡PROMETISTE QUE NUNCA ESTARÍA SOLO!- gritó para después quedarse solo con un hilillo de voz-. Prometiste que nunca estaría solo…

Pero ahora lo estaba.

Porque el mundo y la mansión podían vibrar atestados de gente, pero sin Blay no eran más que un decorado solitario.

Con Blay podía pelear hasta conquistar el mismísimo Dhund y darle una patada en el culo al Omega.

Sin él, no tenía motivos para luchar por respirar la siguiente inhalación.

Y Blay se había ido.

O… no.

Pip… Pip… Pip. Los sonidos del monitor cardíaco se volvieron más seguidos.

Un cosquilleo. Algo suave en su mano. Seguido de una presión casi imperceptible.

Qhuinn abrió los ojos de golpe y las lágrimas acumuladas le impidieron ver con claridad. Parpadeó con rapidez, enfocando sus manos enlazadas.

Los dedos de Blay se habían curvado. E intentaban apretar los suyos.

Jadeó el alma por la boca, atrapado entre el realismo y la esperanza desbocada, sin saber, ni atreverse a pensar que, a lo mejor… Levantó la cabeza y lo primero que vio fue la sonrisa de Payne, envuelta en fuego blanco. Corrían lágrimas por las mejillas pálidas de la hembra, y resbalaba sangre de su nariz. Pero sonreía con las manos sobre la cabeza de Blay.

Despacio, muerto de miedo de averiguar que todo era un espejismo, Qhuinn bajó la mirada al rostro de su macho.

Una rendija de un azul claro nublado le miraba entre pestañas entreabiertas. Y los labios agrietados temblaban en un intento frustrado por hablar.

-Dios… Oh, Dios, hostia. Blay… Mierda, mierda, mierda. Blay.- apretó su mano y se odió por tener la otra inútil y no poder abrazarlo- ¿Estás aquí? Dime… aprieta mi mano. Por Dios, dime que estás aquí.

Lenta, dolorosamente, los dedos de Blay apretaron los suyos mientras parpadeaba. Muy despacio.

Por la puta madre, ¿es que Qhuinn tenía una reserva inagotable de lágrimas o qué mierda? Porque las muy perras volvieron a fluir como una jodida fuente.

-Gracias. Gracias a la Virgen, a Cristo y a todos los putos ángeles. Gracias, joder. Blay…

No tuvo ocasión de seguir con sus balbuceos incoherentes porque la luz de Payne se apagó. Puf. Como una bombilla fundida. Los ojos de la hembra se cerraron y se tambaleó hacia atrás en el taburete.

-¡Payne!- consiguió agarrarla del hombro con su mano sana antes de que acabara de escurrirse de la silla y a poco estuvo de reunirse con ella en la inconsciencia por el dolor del brazo- ¡MANELLO! ¡EHLENA! ¡AYUDA! Vamos, Payne, aguanta. ¡QUE VENGA ALGUIEN, COÑO!

Hizo lo que pudo por sostenerla medio sentada apoyada contra su pecho, sin pensar por un segundo en que V pudiera cortarle los huevos si le hacía responsable de que a su gemela le ocurriera algo. Su preocupación era por Payne, con independencia de quién fuera su hermano. La guerrera ocupaba desde ya el número uno de su lista de hembras a adorar.

Las puertas del quirófano y las del centro médico se abrieron de sopetón prácticamente a la vez, dejando paso a Manello y a Ehlena, con los ojos como platos. El doctor corrió hacia Payne jurando en italiano por lo bajo y la cargó en brazos para acostarla en una de las camillas libres.

-¿Nena? Sabía que te pasarías de la raya, eres una maldita cabezota insoportable, ¿me oyes? Porca miseria, casi te vuelves a quemar.

-Sólo… faltaba… un poco…- Payne se giró hacia la mano que Manny apoyaba en su mejilla con una débil sonrisa.

-¿Un poco para qué?- los ojos oscuros de Manello se volvieron hacia él y la camilla de Blay-. Ma che cosa

-Blaylock ha vuelto.

La sonrisa de puro sol de Ehlena consiguió lo impensable: que Qhuinn sonriera también. Se frotó los ojos, borrando las lágrimas, porque si Blay había sido capaz de volver del limbo, él podía mover la Tierra con su mano desnuda. Así de simple. El único ojo visible de su macho seguía fijo en él y Blay se estremecía intentando hablar. Sus dedos se movían espasmódicamente, sin control alguno. Qhuinn alargó la mano al instante.

-Estás aquí, Blay. En el centro médico. Estás en casa. Con Manello y Ehlena y con Payne. Todo va a salir bien… Ahora todo irá bien, ¿sí? No intentes hablar.

-Vamos a hacerle un TAC.- Manello ya volvía ser el jodido Doctor House con acento italiano, después de asegurarse de que su chica estaría bien con algo de reposo. Sacó una mini linterna del bolsillo y se dedicó a deslumbrar a Blay, abriéndole el párpado-. Pupila reactiva. Buena señal.- levantó la cabeza para mirarle ceñudo-. Ahora quiero saber exactamente cómo está por dentro, así que deja de hacer manitas con él y aparca tu culo en el sofá hasta que acabemos, ¿capicci?

Capicci.

Qhuinn hizo justo lo que Manello le dijo. Sentó el culo en el sofá que venía ocupando desde hacía dos días y dejó que el doctor y la enfermera se llevaran a su macho a la sala de resonancia. Hasta que desaparecieron por la puerta. Entonces se arrastró hasta el teléfono de pared para comunicarse con la habitación de John. El silbido de saludo de su amigo le llegó al segundo timbrazo.

-Blay ha despertado.- Dios, sonreía tanto que iba a provocarse un esguince de mejillas.

John no contestó con otro silbido, sólo se escuchó el barullo de un teléfono cayéndose antes de que la línea se cortara. Entonces sí, Qhuinn se comportó como el buen enfermito y plantificó su trasero en el sofá.

Diez minutos después, la Hermandad en pleno atestaba los boxes del centro médico. John entró en tromba el primero, seguido de Xhex, y detrás de ellos todos los demás, Rey, ángel y shellans incluidas, pidiendo explicaciones a voces. Era como haber sido abducido a un gallinero enloquecido. Tal como Qhuinn preveía, Vishous se acercó a zancadas a la camilla donde reposaba Payne, practicándole rayos X con la mirada hasta que se giró hacia él con dos dianas en los ojos.

-¿Qué mierda le ha pasado?

Payne alargó una mano, cogiendo a V por la muñeca para atraer su atención.

-Déjale… en paz. Fue… cosa mía. Tenemos…. a Blaylock de vuelta.

Qhuinn no pudo darles demasiados detalles más, así que el grupo entero de machos hormonados conocidos por tener la menor paciencia del mundo no tuvo más huevos que esperar, repartidos por los boxes. Los heridos más leves, como Butch y Xhex, hacía días que ya estaban al cien por cien. Z, V y Tohr también parecían haberse recuperado. Phury y Rhage eran los únicos que se sentaron en una camilla a esperar.

Todos saltaron como chinches cuando, un buen rato después, Manello y Ehlena volvieron de la sala de resonancia empujando la camilla. Las cejas del doctor formaron una muralla continua sobre sus ojos al ver la audiencia.

-¿Quién mierda os ha invitado a la fiesta?

Qhuinn aprovechó para acercarse renqueando a la camilla. Blay estaba despierto pero no movía la cabeza, sólo su ojo, buscando…

-Estoy aquí.- cogió su mano y sonrió cuando su macho pareció calmarse-. Estás conmigo.

-¿Cómo está el chico?- Wrath hizo de portavoz general, compitiendo con el humano en el Concurso de Gestos de León Dominante. Teniendo en cuenta que el Rey era ciego, sólo el hecho de poder participar ya le daba unos cuantos puntos de más.

Manny apoyó la cadera contra la camilla de Payne, comprobando de una mirada rápida que únicamente descansaba, y luego se cruzó de brazos.

-Para que podáis entenderlo todos, digamos que los órganos de Blaylock se están reiniciando en modo emergencia. Eso quiere decir que ya ha pasado lo peor pero que el chaval está lejos de haberse recuperado.- se volvió un momento hacia él, asegurándose de que entendía el mensaje-. Su cerebro aún está compatibilizándose con el software del resto del cuerpo, así que, durante unos días, puede tener fallos. Le costará coordinar las extremidades, su vista puede desenfocarse, habrá cosas que no recordará, su sentido del equilibrio será un auténtico desastre y tendrá la migraña más espantosa que jamás haya sufrido.- el doc repasó las expresiones de angustia-. Los huesos de su pierna han soldado bien, como no podía ser otra forma, aunque necesitará algo de rehabilitación.- el cabrón torció una breve mueca-. Y sus quemaduras también están sanando. En conclusión.- les dirigió la mirada de médico más severa de su repertorio-. Se recuperará en unos días siempre que –levantó un dedo- tome gintonics de sangre regularmente y pueda descansar tranquilo.

El corrillo de viejas comadres estalló en silbidos, “gracias a los ángeles” y exclamaciones de deleite. Qhuinn prácticamente se encogió al imaginar lo que semejante follón debía estar haciéndole a su macho.

-¿Estáis sordos como una puta tapia o necesitáis que os lo explique con dibujos?- Manello apoyó las manos en las caderas y se encaró con la concurrencia, Rey incluido-. Necesita tranquilidad. Así que largo todo el mundo de mis boxes. Ya. Podréis verle cuando lo subamos a su habitación y durante el rato que yo diga, ¿ha quedado claro?

Los Hermanos gruñeron. Wrath enseñó los colmillos. Pero nadie discutió, lo cual era una señal bastante válida del estatus del mestizo en la mansión. Wrath mandaba en la raza. Los Hermanos mandaban en la guerra. Manuel Manello mandaba en el centro médico. Cada uno respetaba el papel del otro, mal que les pesara a sus egos de divas, porque todos confiaban en todos, fueran de la raza o de la profesión que fueran, así de sencillo y de difícil a la vez.

-Q-qhuinn.

El murmullo estrangulado que brotó de la camilla le hizo bajar la mirada al segundo. Blay apretaba su mano débilmente; al menos, con algunos dedos, otros no le obedecían.

-Eh, Blay. No hagas esfuerzos, ¿vale? Tendremos tiempo de hablar.- Qhuinn estuvo a punto de volver a sorberse los mocos. Ahora tenían tiempo.

Pero Blay, el cabezota de su macho, no podía quedarse callado, no señor. Parpadeó con agotamiento un par de veces antes de encontrar la energía para hablar.

-T-te lo… prometí. Nunca… estarás… solo.- torció una sonrisa temblorosa y sus brotó sangre de sus labios cuarteados-. Siempre… cumplo… siempre…

-Lo sé.- Qhuinn se agachó, ignorando su brazo, hasta apoyar la frente contra el lado sano de la de Blay, suavemente-. Siempre cumples lo que prometes y yo soy un imbécil por no recordarlo.- besó un momento sus labios, llevándose la sangre-. Yo te prometí que no me marcharía de tu lado. Y eso es lo que pienso hacer.

Qhuinn había aprendido algo más en esos días de pesadilla: cuando tu macho está más jodido que tú, cuando todo parece que vaya a irse al abismo, has de sacar las fuerzas para traerle de vuelta. De donde sea. Autocompadecerse sólo servía para destruirse los dos, pensó con una breve mirada agradecida de reojo a Payne.

Una pareja era como una cadena que sostenía el peso de la vida. Cuando un eslabón perdía solidez, el otro debía compensarlo hasta que todo volviera a fraguar de nuevo.

Pensaba comportarse de acuerdo a esa nueva máxima lo que le quedaba de vida. Junto a Blay.

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59 comentarios to ““Amantes liberados”, parte 1 del capítulo 7, “Deja que sangre””

  1. OOOOOO vane gracias gracias
    gracias … a leer en este momento 🙂

      • *toda solemne, entrega medalla en forma de estrella hecha de papel couché rosa fucsia con un número 1 en rotu* ¡¡¡Felicidades, pichón!!! ^^

        Por cierto, el blog me está dando por saco y no me ha respetado ninguna de las cursivas que he puesto en el texto ¬¬ Mañana intentaré arreglarlo, que hoy está intratable.

  2. TaigaBriareos Says:

    Uy prime jejjejejee….

    Pero que bien que se explica mi niña mare, y que janvidia que me das…. pero de la buena ¿eh?

    Y que bien, sin planos ni nada, sólo texto… ^_^

    • Esooooooo, montones de líneas para freírse las retinas ;P

      • TaigaBriareos Says:

        Siiiii, como me gustaaa… churrasquito de retina jijijijij

        Y uy, al parecer no fui la prime… ej que mientras me lo pienso se me pasa el arroz ^.^

  3. Patricia Says:

    Creo que YO soy la indecisa…………………..jajajajajajajaj
    Es que aca en Bs. As. tenemos 44° grado de temperatura y mi pobre cerebro no se quiere decidir………jajajajajajaj
    Gracias Vane por la primera parte………..

    • Muahahaha, tranqui, ya ves que el resultado ha quedado decidido por una abrumadora mayoría ^^ ¡¡¡Y nosotros helándonos el culo aquí en pleno invierno!!!! Esto de los dos hemisferios tiene contrastes chocantes 😉

  4. ultrawoman8 Says:

    Ooohhhh Dioooos Míiiio, mi pobre Blay hecho polvo y aún así vuelve del otro lado sólo para cuidar de su chico…. sniff….sniff… así se hace mi dulce niño…. aahhhhhh. Gracias…. aunque ya sabes lo ingratas que podemos llegar a ser….. NUNCA ES SUFICIENTE.

    Besotes, que sepas que ha estado genial.

    • ¬¬ Hay que ver, eh, hay que ver, ya pidiendo más ;P Está en camino guapa, no sé si será una parte más o dos para acabar el capi 7, veremos qué sale. Y ya tengo casi editado el último trozo aquel de True, el que creía que tenía editado pero no =.=; Cuando acabe con AL, si ves que sigues encallada con la traducción (esas últimas páginas siempre parecen una condena), nos las repartimos, ¿vale?

      ¡¡¡BEsotessssss!!!!

  5. Sencillamente fantástico, gracias, ahora a esperar con mejor ánimo la continuación. Eres fantástica

  6. Debbie Says:

    AAAhhh!!!!!!!!! Que genial!!!!!!!!!!!!!…. Recién acabo de leerlo…..
    Simplemente fantástico y muy esperanzador…..

    Adore la forma en que todo fue tomando su curso y como se fueron resolviendo las cosas.

    • Todo va encajando, ya lo verás. Pero necesitaba esta parte “bisagra”, porque no podíamos pasar de un combate masivo con todo el mundo sacando los hígados a un “ya estamos todos en pie”.

      ¡¡Gracias y un besoteeeeeeee!!!

  7. vishouslove Says:

    Simplemente perfecto…. eres genial Vane…. y ahora .. a dormir y a soñar con mis chicos… Un beso y hasta dentro de inos diez dias habias dicho , no??? Ciao

    • ¬¬ Eso, marca el día en la agenda no vaya a ser que me retrase ;P Creo que sí, que en 10 días podría tenerlo escrito, al menos en bruto, ¡¡haré lo posible!!! ¡¡Besotesss!!!

  8. mierda! he llorado como una puta cria!!
    Que decir, magnifico, es una palabra que le queda chica a este capitulo….felicitaciones

  9. Vane acabo de terminar de leer, y llorando como tal magdalena
    tus escritos me superan. quería golpear a Quinn por ser tan
    tonto de rendirse a la primera, gracias a la virgen por Payne (Y por V claro esta) cada vez me agrada mas tu versión no la de ward!

    Y para mi quien se robo todas las estrellas es manny
    que me hace reír con su mezcla de Butch y Raghe es genial.

    !Porca miseria, casi te vuelves a quemar.!

    jajjajaja las
    cosas que dice….

    Gracias otra ves por el capitulo y esperando con mas ganas
    el resto del capitulo.
    Ahora a invernar unas 2 semanas para que la espera no se haga tan larga

    Bisca Vane .. !

    • Muahahaha, Manny aquí era la estrella invitada, desde luego. Es como un gallo haciendo kikirikí en el centro médico. Es suyo, su tessssssssssssoro 😉

      Y el pobre Qhuinn se vio paralizado por el miedo. Hace falta tener mucha voluntad en esa situación para no rendirse, quería mostrarle como alguien de carne y hueso, que no siempre sabe qué hacer. Los héroes perfectos son un aburrimiento 🙂

      ¡¡¡Gracias guapa un besototeeeee!!!

  10. […] Acá dejo el link: “Amantes Liberados”, parte 1 del capítulo 7, “Deja que sangre”  […]

  11. SumeriRaion Says:

    Buenas noches!!

    Acabo de leer el trozo de capi y me ha encantado!! Sigue así!! No puedo esperarme a leer el próximo capi!!

    Un besazo!!

    • ¡¡Gracias nena!! El próximo está en proceso, tengo unas cuantas páginas escritas pero se viene con un par de conversaciones serias y una larga escena del Consejo del Princeps con sus consecuencias posteriores y un bautizo^^ Así que es entretenido.

      ¡¡Besotessss!!!!

  12. Un capitulo cargado de tension emocional me gusto mucho y casi me puso a llorar (me aguo los ojitos) asi que mis felicitaciones sigo dificiendo que tienes mucho talento para escribir en serio si un dia te desides a escribir una novela homoerotica original yo te la compro y es en serio si escribes una novela homoerotica de tematica original la mitad de bien que as escrito el fic de Butch y V y este de Quyn y Blay sera genial ^^

    • Gracias guapa, aunque no creo que me ponga a escribir una novela homoerótica original. El género en sí no me interesa mucho, me parece, igual que la Romántica hetero estandard, demasiado rígido y cerrado. Podría intentar escribir una novela original donde coexistieran personajes de distintas tendencias sexuales, pero sin ser necesariamente romántica u homoerótica.

      ¡¡Me alegro de que te gustara el capi!!!! Y tensión emocional tendremos también en las siguientes partes, pero ya no será del tipo “viven o mueren”.

      ¡¡¡Gracias y un besote!!!

  13. beita Says:

    Bueno Vane, este capítulo ha estado increíble!!! Nena…. he llorado como una niña chica. Me encanta como has expresado los sentimientos de butch y de quinn, solo decirte felicidades por escribir así, ya que me has dejado sin palabras. Besos.

    • Ainssss, sí, mucha angustia en estas páginas. Habrá más en las partes que quedan de este capi, pero será distinta, más serena, por así decirlo, no tan expresiva.

      ¡¡Muchas gracias y un besoteee!!!

  14. JOOOOOODEEEEEEEERRRRR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    Y esta es solo la 1ª parte….que angustia. Mira que si nos matas a alguno te reclamamos en la asociación de consumidores.
    Ains….ahora toca esperar. Muchas reconciliaciones, mucha rehabilitación, muchos cuidados.
    Estoy deseando ver que hacen Revh y Warth con Enckel MUHAHAHA…
    Eres lo más Vane

    • Muahaha, sí, no podíamos pasar de un combate con todos hechos trizas a la felicidad total de golpe, necesitaba una transición. Aún veremos a Blay algo jodido al comienzo de la siguiente parte, pero las cosas se encarrilan a nivel de salud… para complicarse a otros niveles. Rehv y Wrath van a juntar esfuerzos, como buenos conspiradores, para cortar el mal de raíz, por decirlo de algún modo. El consejo del Princeps será una de las escenas más largas de este capi.

      ¡¡¡Muchas gracias y un besoteeeeeeee!!!

  15. Madre mia! que decir, estoy con los ojos mojados y con la boca seca..menuda manera de empezar el capi y el año…jajaja…me encanta…es impresionante, el sentimiento de todos es tan palpable que te ponen en su sitio a cada momento…
    lo de mary me tiene el corazon robado, como me gusta esta parte de la historia…sera pk tb soy madre no se pero siempre te lo dijo pero me es que no puedo evitarlo me encanta….
    lo de Qhuinn es impresionante…he llegado a sufrir mogollón…
    Gracias, haces que durante unos minutos, solo pensemos en leer y en desconectar del mundo. haces que tus historias sean de las de leer dos o mas…nunca me canso de leerte…gracias..besitos
    A y a segurir que me muero de ganas de leer lo que falta jajajajaja

    • ¡¡Hola guapa!! Sí, supongo que es inevitable ponernos tiernas cuando leemos/vemos alguna escena con niños, la maternidad nos convierte en merengues y creo que es bueno que así sea. Es una buena forma de dejar atrás de golpe la indiferencia ante los dramas de la infancia, dejan de parecerte ajenos.

      ¿Sólo UNOS MINUTOS? *muerta* Ay, con lo que he tardado en escribirlo, tenéis que leer más despacito, por favor 😉 Lo siguiente ya se está cociendo, pero es entretenido y esto sí que tengo que escribirlo seguido, ¿vale?

      ¡¡¡Muchas gracias y un besoteeee!!!

  16. BloodMoon Says:

    Simple y sencillamente Magnifico. Como siempre me pasa, cada vez que leo algo que has escrito, e e quedado fija en el ordenador hasta terminar y e de decirte que, es simplemente fantastico.
    Espero la segunda parte ya, con ansia y ganas, pues nunca me habia fascinado tanto una lectura como esta.
    Un besote wapa y sigue deleitandonos con esas magnificas historias.

    • Gracias guapa, la segunda parte está en el horno, como se suele decir, tengo a Blay intentando hablar civilizadamente con Layla^^;

      ¡¡¡Gracias de nuevo y un besote!!!

  17. OH. DIOS. MIO!!!!!!!!!

    Estos si que son unos reyes y lo demás tonterías.

    Nena tu como siempre una maravilla leerte. La manera de interactuar de todos los personajes y la manera de hacernos sentir dentro de la historia es genial.

    Me gusta la manera en la que tratas a Payne, sin la curación super milagrosa en la que no existe la rehabilitación. Me e quedado con ganas de ver un poco de Rhage con su peque pero al menos se a podido ver a Mary relacionarse y sentir a Ahna como hija propia.

    De Qhuinn mmmmm un poco cazurro que hasta que Payne no le a dicho nada el no se entera. Solo hacia falta que le hablara y Blay se despertaba.

    Me has hecho sufrir como una loca en la primera parte en la que parecía que todo el mundo se moría uno detrás del otro.

    Y me gusta Mannello cuando dice bambina…ooohhh ^.^ Y la parte que se pone la música en quirófano¿? Genial! Y cuando Havers le dice de toda la manera ” glymera” que le ayudara con Qhuinn creo le dice a ” De puta madre ” el tío se a quedado más ancho que pancho.

    Gracias Vane por darnos esta primera parte. Un besazo y espero que las navidades hayan ido geniales.

    • Hola guapa^^ Bueno, es que lo de Payne me dejó con los ojos bizcos. La magia está bien (servidora se devora cualquier cosa de lite fantástica que encuentre, así que adelante con la magia), pero creo que hay que compensarla con algo de realismo, sino se desboca.

      En cuanto a Rhage, le veremos haciendo de papá grandote en las siguientes partes *riendo por lo bajo* Y el capi 7 acabará, si todo va como preveo, con la ceremonia de bautizo de Ahna, así que verás mucho de Hollywood babeando con su enana 😉

      Y Manello es ideal para introducir un poco de sarcasmo divertido en mitad del drama, el tío es como el rey humano del gallinero vampírico, olé sus huevos.

      ¡¡¡Muchas gracias y un besoteeeee!!!

  18. Ha estado muy bien incluso se me han saltado las lagrimas en alguna ocasion.Te tomas tu tiempo pero lo que haces lo haces bien asique esperaremos a la siguiente publicacion para saber que sigue…….sea cuando sea.Rezo para que no se te agote la creatividad.Besos

    • Ainssss, es que son muchas páginas a escribir, mis capis no son de 10 o 15 páginas, tienen muchas escenas distintas para las que, además, suelo tener que documentarme un poco. Entre eso, el curro, la niña, la casa y el marido pues hago lo que puedo. No siempre puedo escribir todos los días y, cuando lo consigo, no es más de una hora.¡¡¡Pero intento compensaros por la espera haciéndolo lo mejor que sé!!!^^;

      ¡¡¡Muchas gracias y un beso!!!!

  19. Gracias Vane por publicar esta parte del capi 7. La estaba esperando como un regalo de reyes. Aunque haya llegado tarde, los Reyes Magos han llegado pará mi y para muchas de nosotras, tus admiradoras.
    Hay que ver lo que nos has hecho sufrir con V, con quhinn , con Blaylock y con todos los demás Hermanos. Hasta llegué a pensar que matarias a máaas de uno, pero gracias a la Virgen que todo ha salido bien y tendremos a V haciendo de rabiar a Butch, a Rahge tocando los huevos, a Phury cuidando a sus Elegidas, a Z desviviéndose por su shellan y su hija, a Tohr comandando a la Hermandad y al trio de oro ayudandolos contra los leseers.
    Mil gracias por hacerme llorar, reir y maldecir como un camionero con tus historias. Comencé con AR y ahora he seguido con AL. No veo el momento en que subas lo que queda de fanfic, lo esperaré como otro esperado regalo.
    Gracias.
    Besos.
    Agnes

    • Mira, si por mi fuera ya habría matado al menos a dos hermanos. No es creíble que sean guerreros viviendo al límite en una supuesta guerra cruel y sin cuartel y que aquí no muera ni dios. O que nadie quede manco o desfigurado. Si es una guerra, debería serlo con todas las consecuencias, pero es literatura romántica donde, al parecer, no se puede matar a los héroes ¬¬ Así que me tengo que conformar con hacerlos sufrir de los lindo, qué le voy a hacer ;P

      ¡¡Sigo trabajando en lo que va a continuación!!! ¡¡¡Muchas gracias y un besoteee!!

  20. bilbilico Says:

    Simplemente…genial…aun que me ha sabido a poco….escribes de mieedo (de bien…se entiende,je,jeeeee), logras recrear el ambiente y a cada personaje mejor que si lo estuviera viendo en una pelicula…ainsss Butch y VVVVV…felicidades guapa

    • ¬¬ ¿46 páginas a poco? Mira que lo digo veces, ¡¡tenéis que leer más despacio, puñetas, que yo tardo horrores en escribir todo eso!!! ;P Butch y V son geniales, ¿a que sí? ¿Sí? ¿Sí? *ojitos brillantes* Se me ve el plumero de que son mis favoritos, ¿verdad? *agachando las orejas* 😉

      ¡¡Gracias y un besoteee!!

  21. Dai-Dai Says:

    “”Porque el mundo y la mansión podían vibrar atestados de gente, pero sin Blay no eran más que un decorado solitario.”””

    Esta frase me mató, amo como escribes.
    Está genial el medio capi o el cuarto de capi, o el capi( como sea está de pelos).

    Gracias maja.

    • Muahahaha, pues aún no sé si esto es medio capi o un cuarto, depende de cuántas partes acabe teniendo. De momento, voy escribiendo, luego veré cuánto sale y en cuántas partes lo distribuyo. Y con esa frase intenté reflejar cómo ve Qhuinn el mundo no solo ahora que está con Blay, sino incluso desde antes, aunque entonces no quisiera o no pudiera admitirlo.

      ¡¡¡Muchas gracias guapa!!!

  22. Sencillamente brillante!! Cada linea es mejor que la anterior, y casi me muero de la agonia con el pobre Qhuinn, con lo cual tengo que decir que me pareció perfecto que el despertara por querer salvar a Blay y Blay por sentir a Q, es simplemente lo correcto.
    Me gusto mucho la introdución de Payne en el capítulo, ver que es capaz de hacer, su relación con Manny (muy a lo Butch-Vishous) y sobre todo la relación con V, solo un susurro y ya está a su lado…. esta si que es la hermana de V, fuerte y terca.
    Es hermoso ver como Mary se va acostumbrando a Ahna y tengo que decir que el discurso de Bella es totalmente cierto, la pura realidad, es increhible-
    Tener a Butch de narrador gran parte del tiempo me encantó, quien mejor que el para mostrar como son las relaciones en la casa, todos a una. Aunque verle llorar, silenciosamente, por su macho sin avergonzarse por ello dice mucho del punto donde se encuentra ahora… en fin que me voy por las ramas.
    Tengo que decirlo, porque ya no aguanto más, Layla me cae bien, bueno tanto como bien no, pero ya no es como antes. Me gustó que la reflejaras con sentimientos nobles, decidida, pareciendo más humana. estubo genial queriendo interferir ante Amalya por los grabados de los chicos.
    Para mi, aunque todo el capítulo me encanto, tengo que reconocer que lo mejor es ver a Havers siguiendo las ordenes de Manny y asombrandose por el poder de los gemelos… una ducha de humildad para el estirado, en la hermandad todos son iguales.
    Ya me tarda seguir leyendo, pero sin prisas, que ya quedó más que comprobado que la espera merece la pena. Besos guapa.

    • ¿No? ¿Layla no te cae tan mal? ¿En serio? *.* ¡¡¡¡No me lo puedo creer!!!! 😉 Bueno, he intentado “humanizarla” un poco, como dices, ponerle carne y huesos a esa fotografía de la Elegida perfecta para que evolucionara poco a poco hacia el punto donde la dejaremos cuando acabe este fic: todavía no una mujer madura y segura de sí misma, pero decidida a explorar, al menos, su propio camino. Eso sí, me parece que es alguien demasiado generoso como para quedar resentida con Blay o con Qhuinn por que las cosas no salieran como ella creía que quería. Más bien imaginaba que se sentiría agradecida porque le hubieran mostrado a lo que ella aspira ahora. No sé si me explico.

      Y Payne ya sabes lo qe pienso de cómo la llevó Ward en los libros, totalmente desaprovechada. Este no es su fic, claro, no tiene la cuota de pantalla necesaria para mostrar su evolución como me la imagino, pero quería darle algo de protagonismo al menos en algunas escenas. A ella y también a los gemelos juntos. Creo que en los libros queda por explorar qué pueden hacer estos dos cuando juntan poderes, vamos a ver si la autora ahonda más en eso.

      Y lo de Mary es que está en proceso, sencillamente. Ella llevaba muchos años fantaseando con ser madre con lo cual se creó muchas expectativas y falsos mitos. En cambio, como bien ha dicho otra lectora en su comentario, a Rhage le ha venido de golpe. Nunca se imaginó como padre, no tuvo ocasión de montarse la película, así que ha cogido las cosas como le han venido. Es más natural. Por eso, a Mary le ha costado más, ha tenido que romper esos tópicos para poder tomar contacto con la realidad, tan sencillo (y a la vez tan difícil, como eso).

      Tengo que decir que me alegro mucho de que no hayáis juzgado mal la reacción confusa de Mary rechazando temporalmente a la niña. Pensé que recibiría algún comentario de “¿pero cómo puede ser que no ame al bebé, si es una monada?”. Intenté ser realista y Bella, que ya lleva seis meses como madre de ventaja y además es la mejor amiga de Mary, era la persona ideal para poner todo eso en palabras^^.

      Y Butch *suspiro* El poli me tiene el corazón robado, no sé si se nota *sonrisa avergonzada* Él es como es, no se esconde. Lo que siente o lo dice o lo demuestra o las dos cosas a la vez, es el polo opuesto a V.

      Séeeee, alguien tenía que quitarle la escoba del culo a Havers y Manny era el candidato ideal, aunque en el fondo ambos se respetan como médicos.

      Sigo escribiendo guapa, vamos a ver cómo va saliendo todo. Aunque tarde un poco, el consuelo es que el último capi, el 8, ya está escrito 😉

      ¡¡¡¡Muchas gracias y un besoteeeeeeeee!!!!

  23. Me has hecho llorar como hace mucho tiempo no lo hacía!!! Que principio de capítulo tan emotivo Vane!! Que sufrimiento con todos los hermanos y los chicos hechos trizas….menos mal que termina bien *suspiro*. Cada vez me gusta mas como escribes, me haces desconectar de la realidad y disfrutar un montón, aunque es raro disfrutar pasándolo tan mal….jajajjaa.
    Me ha encantado, sigue así guapa!! Gracias por compartir ese pedazo de talento con nosotras.
    Besos ❤

    • Ay, mierda, lo siento ^^; Es que la situación era angustiosa de narices e intenté transmitirlo. Si los chicos sufren, lo justo es que suframos con ellos, no que asistamos a su drama como desde detrás de un cristal.

      Dios, sí, creo que nos hemos vuelto masocas, desconectamos de nuestras penurias metiéndonos en las de otros. V debe habernos contagiado algo de sus tendencias 😉

      ¡¡¡Muchas gracias reina, un besoteeeeeeeeee!!!

  24. Más romántico y me muero.

    Excelente…quiero máaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas!!!

    Besos de donut.

    Wrath for ever.

    • Guapaaaaaaaaaa, cuánto tiempo sin oír de ti, echaba de menos tus peculiares besos 😉

      Sip, romanticismo cruento diría yo, porque vaya que no había sangre y dolor por ahí. Nada de puestas de sol a la orilla del mar para estos chicos, no vaya a ser que se nos vuelvan blandos ^^;

      ¡¡¡Muchas gracias y besotes de café con leche para ti, así hacemos una buena combinación con el donut!!!!!

  25. me has dejado sin palabras y llorando a moco tendido por dios ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ME HA ENCANTADO!!!!!!!!!!!!!! un besico.

    • ¡¡Gracias guapa, perdón por el retraso en contestar, ya sabes que ando a veinticinco manos, como los pulpos!! ^^ Me alegro de que te gustara, a pesar de los mocos 😉

  26. di-ardaoin Says:

    …te dije que me sentaría a esperar…
    …y eso hice…
    …y esperé y esperé hasta que empecé a desesperarme, y pensé que tenía que hacer algo constructivo como, por ejemplo, volver a leer la historia desde el principio…
    Y DEJO DE VISITAR EL BLOG 3 DÍAS Y SE LÍA EL POLLO PADRE CON LO DE LAS VOTACIONES Y SACAS LA PRIMERA PARTE DEL CAPI 7!!!
    …y yo, tan ricamente, haciendo limpieza con Q de su habitación mientras B se iba a la cena de los cojones…
    Vale, puedes darme sorpresas de estas cuando quieras! Gracias, gracias y mil gracias!!!
    No sé de donde sacas el tiempo y me imagino que no debe ser nada fácil seguir adelante con esta historia, además de seguir con tu día a día. Así que GRACIAS por la historia, por mantenernos pegad@s a ella, por esperarla con anhelo, por sorprendernos con sus giros, por escribir tan bien.
    ÉSTE SÍ HA SIDO MI REGALO DE REYES.
    Sigo esperando para el resto.

    Ah! la habitación ha quedado como los chorros del oro!

    • Muahahaha, soy un poco anarquista, se me ocurren estas cosas de golpe^^ Disculpa el retraso en contestarte, ando muy, muy de culo tanto en el curro, la familia y con el nuevo proyecto de fic roleado VUTCH en que me he metido :S

      El resto, en poco tiempo. Estoy escribiendo una escena calentita entre los chicos 😉

      ¡¡¡Muchas gracias y un besotesss!!!

  27. lilo lopez Says:

    ah,ah,haaahama!!!!!a mi me ha pasado lo miiiiisssssmo!!!!! que a la anterior muchacha!!!!! dejo uno s dias de ver el blog…..entrando algunos dias hasta tres veces …y mira con lo que me encuentro …votaciones y una parte del 7!!!!!!
    Que ansiiiaa! no he podido …o querido, ponerme a leerlo porque cuanto antes empiece a leerlo antes lo terminare, y asi tendre que esperar mas a la siguiente parte !!!!!QUE DILEMA.¿ERAN ESPERAR 10 DIAS?JUAJUAJUA
    GRACIAS!!!

    • ummmmmmmmmm, ya ves que al final serán más de 10 días. Me surgió un nuevo proyecto VUTCH que no tenía contemplado, pero que era cogerlo o dejarlo pasar, y me tengo que repartir. En pocos días quizás habré acabado de escribir la parte 2 del capi 7, así que os la colgaré aunque aún no tenga la parte 3, ¿OK?

      ¡¡¡Un besoteeeeeee!!!

  28. IM-PRE-SIO-NAN-TE *aplaude* Uno de los capis que más me ha gustado de tooodo el fic 😀 Me molaron especialmente Manny y Payne. Naturalmente conseguiste captar sus esencias a la perfección y, a diferencia de Ward, conseguiste que me cayeran bien, jaja. Manello controlaba la situación en su manera sexy y dura; Payne dando caña como siempre. También he de confesar que la manera en que describiste la conexión entre Payne y Vishous fue bestial. La dicotomía sanación-destrucción les va como anillo al dedo y define en gran medida sus personalidades.

    Por otra parte el despertar de Blay me puso la piel de gallina. Ver a Qhuinn echarle huevos de verdad (al 100%) por una vez es alentador. Y Payne sabe exáctamente cómo gatillar al chico para que tome la decisión adecuada.

    Ya por último, confieso que cuando vi que una de las escenas estaba escrita desde el punto de vista de Layla empecé a leerlo con mucha curiosidad. Aparentemente la hembra que describimos no estan distinta 😀

    Con eso te dejo, hermosa. Espero que tu mami se recupere pronto. Mucho ánimo y si hay algo en lo que pueda ayudar, aquí estoy como siempre.

    BESOTES!!

    • Síiiiiiiiiiiiiiiii, por fin puedo responderte, auqnue ahora la liada eres tú (por cierto, ¡¡¡¡suerte con los exámenes, fiera, tú puedes!!!!!).

      Me alegro de que esta parte te gustara, no las tenía todas conmigo porque, básicamente, cubre una sola temática y no sabía si sería lo bastante emocionante porque los chicos, básicaemnte, están tirados en una camilla sin decir ni pío durante 3/4 partes del texto^^;

      Ojalá pudiéramos ver más de la química de los gemelos en los libros, no charlas lelas sobre si te gusta este humano o no, me refiero a los gemelos en acción y si sus poderes se pueden usar juntos o qué. A ver si en los siguientes libros, los que os los leais, se avanza en ese sentido.

      Qhuinn ha cambiado bastante desde el principio de la historia,¿no? En el capi 1 habría sido incapaz de dejar salir toda esa mierda ante un Blay en coma y con una hembra observando. Pero intento que la transición a un tío más maduro y más seguro no sea brusca, sigue teniendo esos puntos de “no puedo con el mundo” y todavía necesita que le pateen el culo de vez en cuando^^

      Bueno, de tu Layla no puedo opinar mucho, ya sabes que voy fatal en cuanto a ponerme al día. Tengo la sensación de que la tuya es más agresiva, más directa tanto de pensamiento como de lenguaje y obra, pero no puedo estar segura porque, ya te digo, no voy al día. En mi caso, he intentado que evolucione un poco sin que robe demasiada cuota de pantalla, igual que Saxton, aunque no sé si lo he conseguido del todo.

      ¡¡¡Muchas gracias guapa y suerte con esos exámenes!!!! ^^

  29. mariza Says:

    hola vane, no puedo dejar pasar un día sin ver tu blog…. creeme ya no tengo uñas!!! Me encanta tu trabajo y tu musa!! hacen una combinación genial 🙂
    Espero que tu madre se encuentre mucho mejor
    Besos y abrazos desde Alemania ^^

    • Hola guapa, sí mi madre se encuentra mejor, para mi tranquilidad mental^^; Y, en cuanto al siguiente capi, estoy trabajando en la última escena larga que contendrá la parte 2 del capi 7, así que la cosa va avanzando, aunque sea a ritmo de hormiguita^^

      ¡¡¡¡Muchas gracias y un besazooooo!!!

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