“El camino hasta ahora”, resumen de las ocho temporadas de “Supernatural”, preludio del fanfic “Verbum Domini”

ADVERTENCIA IMPORTANTE (21 DE ENERO DE 2013): Lamento tener que comunicar que suspendo, sine die, la escritura de este fic Verbum Domini y cualquier otra cosa creativa por incorregible falta de tiempo. Por diversas circunstancias de la vida, mi tiempo dedicable a escribir se ha visto reducido a un trayecto de tren de 40 minutos, lo que da para tres o cuatro párrafos diarios. Ya se ve que así no se va a ningún sitio y sólo estaba consiguiendo frustrarme aún más, por querer escribir y darme de morros con la realidad, por lo que prefiero que sepáis a qué ateneros. Perdón si he desilusionado a alguien que esperaba este fic o cualquier otro escrito por mi parte. La primera jodida: una servidora *suspiro*

Bueno, pues ahora sí que estamos empezando otra aventura^^ Aquí os dejo “El camino hasta ahora” o, como lo conoceréis los fans de la serie, “The Road So Far”. Es el resumen emocional de las ocho temporadas que llevamos de Supernatural (“Sobrenatural”), escrito no de manera neutral ni desde mi punto de vista, sino desde la óptica de un, llamémosle, Metapersonaje que tendrá cierta importancia en el fanfic DeanxCastiel que estoy a punto de comenzar, Verbum Domini. El objetivo de este no-resumen (porque 40 páginas no son un resumen) es situar a quienes sólo hayáis visto alguna temporada suelta u os hayáis dejado por ver alguna, para que podáis seguir el argumento del fic si os interesa leerlo. Tiene citas textuales de la serie, fotos de los personajes más relevantes y vídeos incrustados con las escenas más importantes para entender el fic. Todos los vídeos que he encontrado en youtube, menos dos, están en inglés sin subtitular, pero os servirán para ver moverse a los personajes, ver sus dinámicas y la ambientación. Y los diálogos más importantes están escritos en castellano dentro del texto.

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A pesar de todo esto, sinceramente no estoy segura de que alguien que no haya visto ni un capítulo pueda entender ni este “resumen” ni el fic. Pensad que son ocho temporadas, cientos de capítulos, de desgracias y de momentos que han influenciado a los personajes. La historia empezará, a piñón, justo donde acabó el episodio 9 de esta octava temporada.

En cuanto a este resumen, el argumento de las primeras temporadas está plasmado de manera mucho más escueta que los de las más recientes. Esto es así porque uno de los dos personajes principales del fic, el ángel Castiel, no aparece hasta la cuarta temporada. Y también porque otros personajes que tendrán su cuota de pantalla son de temporadas recientes. Igualmente (lo digo sobre todo para las del “Team Sam” ;P), está escrito pensando en que los protas del fic serán Dean y Cas. Sam aparecerá en cada episodio, cómo no, pero el foco no estará puesto primordialmente sobre él. En fin, vamos a ver qué os parece el resumen, que también os apuntará algunas pistas del fic. Podéis jugar a adivinar, por ejemplo, quién es realmente el escritor *guiño*

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: “Supernatural” y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de su creador, Eric Kripcke, de la cadena de televisión CW y de los responsables de la serie. Con este fic no gano dinero alguno (más bien diría que perderé cordura) y su propósito es únicamente divertir, provocar depresiones, llanto incontrolable y ataques de ansiedad^^;

Más cosillas técnicas: si clicáis en el rótulo de “The road so far” escucharéis cierta música que ya forma parte del ADN de los fans de esta serie *meneo de cejas* La mayoría de las imágenes son capturas de pantalla o montajes que he encontrado en Internet y cuyo autor desconozco. Sí que puedo atribuir los montajes que veréis de “I’d rather have you” y de Dean abrazando a Cas a Shinjini, la administradora del grupo de Facebook Destiel Forever (clic AQUÍ para acceder a él), que me ha dado permiso para usarlos. Si os gustan Dean y Cas, habláis inglés (o no, pero os gustan las fotos) y queréis compartir un rato en buen ambiente con otros fans, os lo recomiendo. Shinjini, thank you so much for your kind permission to use your edits and for the warm welcome in your group. You’re awesome! 😉

Ahora ya me pondré a escribir el primer episodio, que se titulará “Todo el mundo sufre alguna vez”, una traducción libre de la canción de R.E.M. “Everybody hurts”.

Por último, permitidme que comparta uno de los cientos de fanvídeos que corren en youtube sobre Dean y Cas. Hay muchos debates sobre por qué parte del fandom creemos que la suya es una gran historia de amor, además de la de una amistad inquebrantable, una lealtad a prueba de cualquier desgracia y mucho, muchísimo más. Y hay montones de vídeos que intentan ilustrarlo. Os dejo uno que a mí me parece muy claro en ese sentido.

A parte de esto, ¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!! Espero sinceramente que 2013 sea mucho mejor año que el que está a punto de acabar y que nos traiga a todos al menos algunos ratitos de paz, sosiego y sonrisas, que falta nos hace.

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Los principios y los finales constituyen, como casi todo, percepciones relativas. El hecho que se situa como el comienzo de algo depende de la profundidad de la cicatriz que dejara, mientras que la consideración de un acontecimiento como el fin depende de las expectativas de quien lo vivió, de qué esperaba que acabara.

En esta historia existe un Principio Absoluto, dictado por Dios mismo, que aún está por revelar, muchos Principios Relativos y momentos culminantes que no son el final que quienes lo experimentaron esperaban que fuera.

MaryBurningPor ejemplo, Dean Winchester diría que el principio pudo haber sido aquella noche fatídica, treinta años atrás, cuando tuvo que bajar corriendo las escaleras de su casa intentando que su hermano, Sam, no se le resbalara de los brazos mientras su padre, John Winchester, le gritaba que corriera después de ver a su esposa ardiendo pegada al techo de la habitación. “Cuida de tu hermano”, fue el encargo de John a Dean y, como que hay un Cielo, el chico lo cumplió. Toda su vida. Con todo el mundo. Esa frase de su padre explica en cuatro palabras por qué Dean siempre cree que todo es su responsabilidad.

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Sam opinaría que aquella tragedia los convirtió en freaks y Dean, en guerreros: “Salvar gente, cazar monstruos: el negocio familiar”. Bobby Singer, el viejo cazador que les crió como si fueran sus propios hijos cuando John desaparecía durante semanas, diría que “crecieron como héroes”. Dios… Bueno, a veces, a los padres les toca sufrir viendo cómo sus hijos siguen un camino que no es el que quisieran para ellos. Creo conocer a Dios lo suficiente como para poder atribuirle este sentimiento, aunque en ocasiones no lo parezca. En cualquier caso, esa noche fue, indudablemente, el principio de una vida que John nunca quiso para sus hijos. La búsqueda del ser que asesinó a su madre y la caza de entes sobrenaturales apartó a Dean y a Sam de cualquier esperanza de una Navidad frente a la chimenea de casa, de veranos pescando truchas y de crecer con los mismos amigos de preescolar. A los chicos les salieron los dientes en la carretera, con las cuatro ruedas y el techo de su Chevrolet Impala del 67 como única constante a lo largo de los años. No es de extrañar que el coche sea tan importante para ellos, en especial para Dean. Sam… en fin, jamás acabó de aceptar ese tipo de existencia, ni la manera en que su padre les educó.

Impala

Veintitrés años después de ese principio, John vendió su alma a Azazel, Ojos Amarillos, el mismísimo demonio que mató a Mary Winchester, en pago por que éste salvara a Dean, moribundo tras un accidente. Creo que John necesitaba redimirse como padre por todas las veces en que jamás le dijo a Dean “estoy orgulloso de ti”. Sí, eso opino. Poco después, los chicos creyeron haber acabado cuando vencieron a Azazel. Supusieron que su padre por fin podría descansar en paz viendo concluida la venganza que persiguió durante décadas. Y, sí, en eso no se equivocaron. A pesar de haberse condenado él mismo al Infierno en pago por la vida de Dean, John acabó por alcanzar el Cielo, lo he comprobado personalmente.

FamiliaWinchester

Pero eso sólo fue otro principio, en realidad, la apertura de una nueva etapa. Más oscura y más amarga. Porque Azazel estaba criando una generación de “niños especiales”, chiquillos con poderes, como Sam, a quienes alimentó con su propia sangre diabólica en sus cunas. En la competición que Azazel impulsó entre ellos para elegir al mejor, Sam murió.

Y Dean, el fiel, leal y protector hermano mayor, vendió su alma al diablo para que su hermano pequeño resucitara. La maldición familiar se repetía. Un año después, el demonio Lilith reclamó el pago. Dean acabó en el Infierno durante cuarenta años, torturando a otras almas cuando había dedicado toda su vida a salvar cuantas pudiera.

Dean_Infierno

Hubiera sido un final bastante concluyente, ¿no es cierto? Dolor, sacrificio, amor fraternal, bla, bla. Pero, de nuevo, no era el Fin.  Un ángel, un miembro raso de las Huestes del Cielo, un soldado del Señor, Castiel, rescató el alma de Dean del Infierno, devolviéndole a la vida. “Yo soy el que te cogió y te sacó de la Perdición”, “porque Dios lo ordenó, porque tenemos trabajo para ti” y todo eso. Hay que reconocerlo, Castiel hizo una gran entrada. Es decir, una vez que consiguió encarnarse en un receptáculo humano por vez primera en su dilatada existencia.

(Para escuchar un fragmento de esta escena en castellano, pulsa AQUÍ)

Este sí es un momento al que prestarle especial atención, si me permites la confianza. Cambió cosas que parecían inmutables. Como consecuencia de este hecho, un hombre que no creía ni en sí mismo ni en sus méritos —”No crees que merezcas ser salvado”, adivinó Castiel— se erigió en protector de la Humanidad. Y un ángel se rebeló contra el Cielo para defender el libre albedrío y al humano que le enseñó a sentir. Un humano y un hijo de Dios establecieron un “profundo vínculo”, en palabras de Castiel, una “familia”, que diría Dean. No fue fácil, claro, nada que desafíe las leyes del Cielo lo es nunca. Ese instante preciso en que Castiel aferró a Dean en el Infierno es el Principio Conocido de esta historia. Para todos los implicados, fue la bengala de salida en la carrera de a ver quién se hacía pedazos antes. Por ejemplo, la marca que esos cuarenta años en el Infierno dejaron en Dean todavía es visible hoy. Tiene un agujero en su pecho que no consigue llenar.

Nadie puede asistir al recuerdo del dolor que esa experiencia imprimió en el muchacho sin que se le remuevan las entrañas, ni siquiera yo.

Dean peregrinó desde la incredulidad inicial sobre la existencia de los ángeles al recelo de que Dios quisiera algo de él y de allí a la amistad. Castiel pasó a ser “Cas” y el chico le mostró afecto de la única forma que conoce: con una lealtad a prueba de bombas y tratándolo como a un humano más. Lo que, bueno… no siempre fue fácil de digerir para el ángel.

supernatural-ruby-genevieve-cortese-WIDEPero, ¿qué iba diciendo? Sí, que esta bonita amistad fue quizás una de las pocas cosas buenas que les sucedieron ese año. Sam, siempre sintiéndose el diferente y desamparado durante los cuatro meses en que Dean estuvo realmente ausente de la Tierra, cayó en la red de mentiras del demonio Ruby. Bebió su sangre, potenciando sus poderes, y mató creyendo que hacía un bien, llegando a escoger al demonio por encima de su hermano. Sam rompió el último sello que mantenía encarcelado a Lucifer en la sima más profunda. Pero no se le puede culpar, no más que a Dean cuando torturó a un alma por primera vez en el Infierno.

Porque Sam estaba destinado a liberar a Lucifer de su prisión y a ser su receptáculo humano para que el Demonio caminara de nuevo por la Tierra. Para eso le había escogido Azazel desde la cuna. Dean, estaba escrito, sería el Hombre Justo, aquel que, al derramar sangre en el Infierno, rompería el primer sello e iniciaría la carrera hacia el Apocalipsis. Él, consagrado a salvar vidas, había sido el que le había dado la primera patada al mundo camino del precipicio y el único capacitado para pararlo. Aunque no de la manera que creía.

Dean tenía que ser el receptáculo del arcángel Miguel para que todo acabara como Dios dictó que debía acabar, en un combate épico de las hordas de la Luz contra las de la Oscuridad.

Como diría el arcángel Gabriel, “¿Por qué créeis que sois los recipientes? Miguel, el hermano mayor, leal a un padre ausente. Y Lucifer, el hermano pequeño, que se rebela contra los planes de papi. Nacisteis para esto, ¡es vuestro destino! Así como es en el Cielo, será en la Tierra”.

Los Winchester debieron sentirse como conejillas de Indias en el laboratorio de un Dios cruel y chiflado al conocer el plan divino. Y es que, en realidad… No, mejor me callo.

¿Por dónde iba? Sí, en este bíblico choque de trenes, la humanidad encarnaría a la hormiga pillada en medio. Y los ángeles resultaron ser el acelerante del incendio, en vez del extintor: ellos, comandados por los arcángeles, estaban ayudando a romper los sellos para liberar a Lucifer. Dios, decían, había abandonado la empresa, dejándoles “sin instrucciones y con un mundo por gobernar”. Estaban cansados y querían el Paraíso, aunque para eso tuvieran que destruir el mundo antes. Como dijo uno de ellos, “para hacer tortilla tienes que romper unos cuantos huevos. En este caso, unos cuantos millones”.

Castiel, de los pocos que aún creía en su Padre, fue traicionado por sus propios hermanos, forzado a escoger entre rebelarse, el peor de los pecados a los ojos del Cielo, o acatar las órdenes y abandonar a los Winchester a su suerte. “Mis superiores comienzan a cuestionarse mis simpatías. He empezado a mostrar emociones, la antesala de la duda, y me he acercado demasiado a los humanos a mi cargo. A ti”, explicó a Dean. Fue apartado de su misión como guardián de los Winchester.

Chuck_418-0372El final se adivinaba inevitable. De nuevo, todos se equivocaron. La familia, la de sangre o la de elección, resultó ser un vínculo más poderoso que el Destino —“Una perra”, en palabras de Dean, y no se lo voy a discutir—. Reflexionando un poco, quizás una diminuta parte de lo que ocurrió a continuación fue gracias a Chuck Surley, el primer Profeta del Señor que los chicos conocieron. Supuestamente, Chuck llevaba años escribiendo libros bastante malos que explicaban al detalle las vidas de los chicos gracias a las “visiones” que experimentaba. La colección se titulaba “Sobrenatural” y creo que está descatalogada. Si encuentras algún ejemplar en un estante polvoriento al fondo de una librería, cómpralo. Son lo más parecido que hay al Evangelio de los Winchester. Chuck era la prueba viviente de que su Destino ya estaba escrito, de que, daba igual lo que hicieran, su sino iba ser el que Dios les había reservado desde buen principio.

Fue una bonita forma de hacerles rabiar para que actuaran justo en sentido contrario, ¿no opináis lo mismo? A mí me pareció una gran jugada.

El caso es que Castiel se rebeló contra el Cielo, contra los arcángeles y contra los supuestos planes de Dios. Cayó. Y no por egocentrismo como Lucifer sino por amor a la Humanidad, descubierto, me atrevo a decir, a través de un humano en concreto. Un humano muy rotundo en su argumentación.

“El Destino, el plan divino… ¡Sólo son un puñado de cuentos, pobre y estúpido hijo de puta! Sólo es la forma en que tus jefes me mantienen y te mantienen a raya. ¿Sabes qué es real? Las personas, las familias. ¿Y vas a ver cómo arden?”

“¿Qué vale tanto la pena? No he visto nada más que dolor. Lo veo en tu interior: tu complejo de culpa, tu ira, tu confusión. En el Paraíso todo se perdona, estarás en paz, incluso con Sam”.

“Coge tu paz y métetela por tu blanco culo. Porque prefiero la culpa, el dolor y hasta prefiero a Sam como es. ¡Eso es mejor que ser una puta de mierda en tu Paraíso! ¡Aquí hay un lado bueno y un lado malo y lo sabes!”

Sí, Dean siempre tuvo el don de utilizar el insulto como poderosa arma dialéctica para patear el culo de Castiel. El ángel se puso de lado de los Winchester para intentar (en vano) frenar la resurrección de Lucifer y, después, en la guerra para frenar el Apocalipsis. Aún hoy, no sé si Dean entiende completamente la profundidad del cambio que sufrió Cas. Quizás sí, por eso se siente culpable, y Dean expresa su culpabilidad tomándose las cosas primero a la ligera y después a la tremenda. Estuvo a una sola respiración de aceptar ser el recipiente de Miguel.

Por suerte, Castiel también posee una dialéctica tan efectiva como una patada en la entrepierna, y cierta aura amenazadora complementaria, para situar a Dean en el adecuado plano de la realidad. “Me están cazando. Me rebelé. Y lo hice todo por ti… y tú fallaste. Tú y tu hermano habéis destruido el mundo y yo lo he perdido todo”.

“¡¿Para esto me rebelé?! ¿Para que pudieras rendirte a ellos? Lo he dado todo por ti, ¿y esto es lo que recibo a cambio?”. Finalmente, Dean rehusó ser el receptáculo de Miguel. Varias costillas rotas y una conmoción cerebral por obra y gracia de un ángel muy cabreado, además de su propia cabezonería innata, debieron ayudar.

Como consecuencia, los ángeles buscaron una alternativa: Adam, el hermanastro de los Winchester, la existencia del cual siempre había sido ocultada por su padre. De nuevo, empezaba a olerse el humo de la hoguera en que se convertiría el mundo. Lo único que podía impedirlo era la fuerza con que los tres se aferraran a su creencia de que el Destino no era quién para repartirles cartas marcadas.

TeamFreeWill (2)

En palabras de Dean, Sam, Cas y él mismo constituían “el Equipo Libre Albedrío: un ex yonqui de la sangre de demonio, un vagabundo con seis pavos a su nombre y el señor Comatoso, aquí presente.” Por aquel entonces, Castiel no se encontraba en buenas condiciones.

Lucifer's_CageSam se convirtió en el recipiente de Lucifer y logró controlarlo el tiempo suficiente como para saltar de vuelta a la prisión donde había permanecido eones encarcelado, arrastrando consigo a Miguel dentro de su recipiente, Adam. Tómate un respiro para apreciar este evento en toda su justa magnitud: Sam se convirtió en el primer ser humano capaz de albergar en su cuerpo al Diablo mismo y patearle el culo gracias al amor que profesaba a su hermano.

Que te jodan, Destino.

Después de aquello, Castiel, despedazado por Lucifer, fue devuelto a la vida, “nuevo y mejorado”, por el mismo Dios al que todos creían ausente, y tomó sobre sus hombros la responsabilidad de organizar el Cielo, de ser “el nuevo sherif de la ciudad”.

“¿Así que Dios te regala un nuevo par de alas brillantes y tú eres su zorra otra vez?”.

Sí, ya había comentando la contundencia de Dean.

“No sé lo que quiere Dios, ni si regresará. Sólo parece que es lo correcto”.

“¿Dónde está mi gran recompensa? ¡Todo lo que tengo es a mi hermano en un agujero!”, gritaría Dean.

“Tienes lo que pediste. Ni el Infierno, ni el Cielo, sólo más de lo mismo. ¿Qué prefieres, Dean, paz o libertad?”.

Por mucho que Castiel respondiera con sabiduría, no puedo por menos que avergonzarme de que un ser humano diera tanto para recibir tan poco en comparación. Tal como Cas diría, de entre todos los hechos que recuerda de su larga existencia, destaca uno “porque nunca llegó a ocurrir. Dos chicos, un viejo borracho y un ángel caído” evitaron el Apocalipsis. A un precio muy elevado.

Dean cumplió la promesa que le había hecho a su hermano cuando estuvo claro que Sam no iba a sobrevivir: dejó la caza e intentó —con todas sus fuerzas, hay que reconocérselo— experimentar una vida normal junto a una antigua amante, Lisa, y el hijo de ella, Ben.

De nuevo, todos cerraron la tapa de un libro únicamente para abrir el siguiente. Si hasta entonces habían vivido una tragicomedia, lo que les aguardaba habría removido en la tumba al mismo Victor Hugo. Probablemente, lo que sucedió a continuación tampoco fue culpa de ninguno de ellos. Estoy con Sam cuando, mucho tiempo después, le diría a Castiel que “lo único que siempre quisiste fue ayudar”. En palabras de Cas, frenar el Apocalipsis tal como estaba escrito supuso “quemar el gran final, las reglas, el Destino y dejar tan sólo libertad y elección. Lo que está muy bien, pero… bueno, ¿y si me equivoco al escoger? ¿Cómo voy a saberlo?”

Bien, si me preguntas, yo diría que no se le puede exigir a una entidad luminiscente de millones de años de antigüedad creada para obedecer y servir que sepa encontrar el camino en el laberinto de una libertad que jamás experimentó. Y menos que sepa guiar a otros hacia la salida. Aunque esa es mi opinión y no soy imparcial.

Así que, tras regresar al Cielo, y enfrentado a la voluntad del arcángel Rafael de resucitar el Apocalipsis, Castiel y sus seguidores se vieron abocados a una guerra civil imposible de ganar. Quizás si Castiel hubiera pedido ayuda a Dean habría encontrado una manera de frenar a Rafael, quién sabe. Pero si hay algo que Castiel, Ángel del Martes, ha antepuesto siempre a cualquier consideración es la felicidad de Dean Winchester.  “Fui a buscar a un viejo amigo para pedirle ayuda. Pero, al verle, me detuve. Con todo lo que él había sacrificado y yo iba a pedirle más”.

Seguramente, Dean habría puesto pies en polvorosa de la vida doméstica que se obligaba a aceptar como deseada para ayudar a Cas incluso si eso implicaba estrellarse contra medio ejército celestial. No habría sido la primera vez. Pero Castiel nunca le pidió ayuda.

CrowleyAcorralado, atendió al ofrecimiento ponzoñoso de ayuda del único ser interesado en prestársela: Crowley, antiguo demonio facilitador de pactos, coronado Rey del Infierno tras el encarcelamiento de Lucifer.  “Estoy hablando de la cabeza de Rafael en una pica, estoy hablando de un final feliz para todos. Venga, sólo será una charla. Al final, todo se reduce a las almas, ¿no es así?”, susurró el demonio.

Ignoro si estás al caso, pero las almas son como el combustible capaz de convertir un cohete de feria en un reactor nuclear. Trágate suficientes almas y nadie osará toserte, ni siquiera un arcángel.

Crowley tentó a Castiel con el poder que éste necesitaba para derrotar a Rafael: almas. Millones y millones a repartir entre ambos para conseguir una subida directa a la azotea de la evolución diabólica y angelical. Un único obstáculo: para cosecharlas debían abrir la cárcel que Dios mismo construyó para albergar las almas de los monstruos cuando estos mueren, el Purgatorio. El tiro de entrada al cual sólo conocen algunos Alfa, los primeros de cada especie de monstruos nacidos de Eva, la Madre de Todos ellos.

Una vez puesta la manzana al alcance de Cas, por así decirlo, todo fue cosa de “rellena los espacios en blanco”.

Castiel y Crowley necesitaban a los mejores Cazadores para localizar a los Alfa e interrogarlos. Fruto de esa necesidad, Crowley trajo de nuevo a la vida a Samuel Campbell, abuelo materno de los Winchester, y llevado también de la compasión, Castiel rescató de la jaula a Sam.

Pero incluso un ángel tendría problemas para arrancar a alguien de las garras mismas de Lucifer y de Miguel. El Sam que volvió de entre los muertos se dejó algo en la jaula: su alma.

lisaPoco después, lo sobrenatural picó de nuevo a la puerta de Dean, como él sabía que sucedería. Quizás como estaba deseando que ocurriera. Porque Dean, a diferencia de su hermano, siempre ha sido consciente de qué vida vivía. Siempre ha sido un guerrero errante, incapaz de asentarse. El hogar de Dean está, a parte de sobre las cuatro ruedas siempre en movimiento de su Impala, donde se encuentren aquellos a los que quiere y, por mucho que se esforzara en amar a Lisa, bueno… Por lo que sé, el amor no se fuerza. Así que Dean se echó a la carretera en el momento en que Sam apareció de nuevo en su vida, junto con los Campbell, para acabar comprobando en sus carnes que su hermano no era el de siempre. El Sam que conocía nunca habría dejado que le convirtieran temporalmente en un vampiro para poder seguirle hacia el nido de esos monstruos, por ejemplo.

Death_holds_Sams_soul3Quizás si Dean no hubiera estado agónicamente preocupado sólo por devolverle el alma a Sam habría podido entender que Castiel también necesitaba su ayuda y habría prestado atención a la guerra civil que se libraba en el Cielo, en vez de exigir su apoyo al ángel para su propia misión. O a lo mejor ya no era posible parar lo que Castiel había puesto en marcha. De nuevo, quién sabe. La Muerte, el Jinete, recuperó el alma de Sam, la devolvió a su cuerpo y colocó una pared en su mente para protegerle de los recuerdos de la tortura sufrida en la jaula.

Sin embargo, para cuando Dean hubo solucionado el problemilla de su hermano, la desesperación ya había colocado a Castiel en el recto camino hacia la perdición. Rogó a Dios para que le orientara. Su angustia al pedir ayuda al Padre perdido para evitar que Rafael “convirtiera el mundo en una tumba” resonó en todos los ángeles como si estuviéramos dentro de una campana.

“Te lo pregunto por última vez, Padre. ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Recorro el sendero adecuado? Tienes que decírmelo, tienes que darme una señal ¡Dame una señal! Porque, si no lo haces yo… haré lo que tenga que hacer”.

CasPraysGod

Dios, como viene haciendo últimamente, no respondió. Y, aunque entienda —o crea entender, con Él nunca se sabe— los motivos últimos de su silencio… bueno, escuchar el desaliento de Castiel dolió. Así las cosas, puedo entender que la ausencia de su Padre le llevara a pensar que “la libertad es sólo un trozo de cuerda. Y Dios quiere que nos ahorquemos con ella”.

A Dean, sospechar que su mejor amigo, el ángel que siempre ha estado a su lado, estaba trabajando con el Infierno le dolió todavía más. Ha sufrido pérdidas. Ha enterrado a casi toda su familia fruto de pactos con demonios, a los escasos amigos que tenía, pero pocas cosas le han marcado tanto como esa traición. Intentó aferrarse a la esperanza —“Estamos hablando de Cas. Cuando no teníamos a nadie y estábamos atrapados, él rompió filas. ¡Ha puesto la mano en el fuego por nosotros tantas malditas veces! Hablamos de Cas.”— pero la realidad es tozuda.

“Has estado trabajando con Crowley, ¿verdad? Todo este tiempo”.

“Lo hice para protegerte. ¡Para protegeros a todos! No tuve elección”.

“Sí que la tuviste, pero hiciste la equivocada. Cuando nos llueve mierda como ésta nos ocupamos de ella como siempre. ¡Lo que no hacemos es salir ahí afuera y sellar otro pacto con el diablo!”.

“Haces que parezca tan sencillo dicho así, pero ¿dónde estabas cuando necesitaba escucharlo?”

“Estaba aquí, ¿dónde estabas tú?”.

Lo trágico es que Castiel siempre estuvo ahí, protegiendo a Dean desde la distancia. Y Dean siempre hubiera estado dispuesto a ayudar. Lo desgarrador es que —de nuevo, si me lo preguntas a mí, desde mi ventajosa posición de observador—, en el fondo, sólo quisieron protegerse el uno al otro.

El caso es que, cuando Dean finalmente verificó que Cas trabajaba con Crowley a sus espaldas para abrir el Purgatorio y cuando Castiel destruyó la barrera de la cordura de Sam, algo se rompió en su interior. Puede que en ese momento entendiera todo lo que Cas significaba para él. Es una maldición humana tan vieja como el tiempo apreciar el regalo de un profundo vínculo con otro ser tan sólo al perderlo. Así que el orgulloso Dean rogó.

“A parte de Sam, tú y Bobby sois lo más parecido que tengo a una familia. Eres como un hermano para mí. Así que, si te pido que no hagas algo, tienes que confiar en mí”.

A lo mejor Dean no escogió la palabra adecuada, o había tratado demasiadas veces a Castiel como algo que se da por hecho en vez de apreciar el milagro de tener a un ángel como amigo. O ya no estaban a tiempo de activar los frenos de la locomotora descarrilada en que ambos se habían convertido después de un año sin engrasar la maquinaria de su confianza.

“Dean, hago todo lo que me pides. Siempre vengo cuando me llamas. Y soy tu amigo, a pesar de tu falta de fe en mí y ahora de tus amenazas. Acabo de salvarte de nuevo. ¿Alguna vez alguien que no sea íntimo tuyo ha hecho más por ti? Creí que dijiste que éramos como familia. Yo también lo pienso. ¿La confianza no tendría que ir en los dos sentidos? Mantente detrás de mí la única vez que te lo pido”.

“Eres como un maldito crío. ¡Que puedas hacer lo que quieras no quiere decir que puedas hacer lo que te dé la gana! No voy a intentar razonar contigo, sólo te estoy pidiendo que no lo hagas. Eso es todo”.

“¿O qué?”

“O haré lo que tenga que hacer para detenerte”.

“Sólo eres un hombre. Yo soy un ángel”.

“No me hagas perderte a ti también”.

“Lo siento, Dean”.

Y así fue.

Esas conversaciones pulverizaron los cimientos de la relación más extraordinaria que han visto Cielo y Tierra en milenios. Lo sé porque yo he registrado todo ese tiempo.

Castiel abrió el Purgatorio y se apropió de todas sus almas. Millones y millones encarceladas a lo largo de las eras. Con el poder que le atorgaron, volatilizó a Rafael con la facilidad con que un gigante aplasta a una cucaracha. Pero el poder corrompe, incluso a los ángeles —o especialmente a ellos—. El Cas que Dean quería “se ha ido”, dijo, cuando mutó en una entidad que se creyó el Altísimo.

“Ya no soy un ángel. Soy vuestro nuevo Dios, uno mejor. Os arrodillaréis y profesaréis vuestro amor ante mí, vuestro Señor, o seréis destruidos”.

Se arrodillaron. Todos, o ciertamente fueron destruidos. Lo que Castiel hizo durante esos días de delirio, las atrocidades que cometió en la Tierra y los asesinatos de purga que perpetró en el Cielo todavía le acosan. Tanto como a Dean las torturas que infligió en el Infierno.

Precisamente Dean hizo lo imposible para detenerle, incluso atar a la Muerte misma para que acabara con Castiel, con su mejor amigo, en vano. Perdió la esperanza. “¿Sabéis cómo voy a lidiar con esto? Me voy a dar un atracón. Voy a beber. Y voy ver anime porno y a actuar como si el mundo estuviera a punto de explotar porque así es”.

Castiel_GodAl final, fue la propia conciencia de Cas, su lazo con el humano que había rescatado y rehecho, lo que le hizo volver en sí y acceder a devolver las almas al Purgatorio. “Encontraré la forma de redimirme ante ti. Lo digo en serio, Dean”, prometió. Castiel estuvo a punto de morir devolviendo las almas a donde pertenecían, y seguro que una parte de él desearía que hubiera sido así, pero no lo hizo. “Hay cosas más antiguas que almas en el Purgatorio”, había advertido Muerte. Cosas como las primeras bestias creadas por Dios en el amanecer de la Creación. Un horrible fallo de experimentación de una deidad joven e inexperta.

“¡Atrás, no puedo contenerlos! ¡Son demasiado poderosos!”

“¿Quienes?”

“¡LEVIATANES!”

Así pusieron de nuevo pie en la Tierra los nuevos Monstruos de Final de Pantalla, comedores de carne humana. Lo bastante poderosos como para tomar el control de Castiel y de su receptáculo y de hundirse en las aguas de un lago para propagarse por el mundo. Lo único que quedó de Cas fue su gabardina ensangrentada, flotando en el agua hasta alcanzar la orilla. Un bonito detalle desgarrador, permíteme apreciarlo ya que hablamos de escritor a lector.

“Así que se ha ido. Está muerto…”

Dean_holding_Castiel's_trenchcoat

Dean conservó la gabardina. Todo un año. Cambiándola del maletero de un coche a otro mientras huían de los leviatanes. Con la sangre seca de Castiel en ella. No hay que añadir mucho más a la pregunta de cómo sobrellevó su pérdida o de cuánto le impactó, ¿verdad?

DickEse año fue una pesadilla para el mundo entero en general y para los Winchester en particular. Los leviatanes demostraron ser los hijos de perra inteligentes que habían sido siempre y con su jefe de manada, Dick Roman, al frente crearon un imperio empresarial con tentáculos en cada una de las ramas de actividad humana.

ALfaVAmpireCambiaformas como son, clonaron a todos los líderes que les interesó con una única finalidad: poner en marcha una máquina de exterminio perfecta para satisfacer su apetito por la carne de homo sapiens. Incluso engañaron a los monstruos y al único Alfa superviviente, el ancestro de los vampiros, para que se mantuviera neutral. Pero ofrecieron migajas al Rey del Infierno, Crowley, en lugar de exterminarlo, lo que, finalmente, probó que no eran tan astutos como pensaban.

Nunca humilles a Crowley. “Siempre encontrará la manera de joderte”. Palabra de Dean. Amén.

Para los Winchester, el año aún fue peor. Si Dean ya se había hundido en alcohol y en frustración tras el final de Castiel, la muerte de Bobby acabó de aplastar sus pedazos. Sí, un tiro en la cabeza de Dick Roman, certero y letal. Bang. Adiós al segundo padre que los chicos habían conocido.

Por suerte o por desgracia, porque sus vidas son así de complicadas, guardaron la petaca a la que el bueno de ese viejo alcohólico solía amorrarse. Por lo que Bobby regresó de la tumba… más o menos. Terco como una mula y llevado —como todos, ¿no?— por el amor a sus chicos, dio calabazas a la Parca enviada a recogerle y volvió como un fantasma para ayudarles a destruir a Dick. ¿El problema? Todos los fantasmas acaban por volverse vengativos. Pierden la humanidad que una vez tuvieron y se hunden en la rabia; al final, son un peligro incluso para aquellos a quienes amaron en vida. Con todos sus excepcionales méritos, Bobby no fue capaz de escapar a este destino. Una grandísima putada.

Para colmo, Sam perdió la lucha contra la locura que acechaba en su cabeza desde que Castiel derrumbó la pared que la Muerte había levantado para que no recordara las torturas sufridas en la jaula. Dean se encontró con su hermano internado en un sanatorio, sin amigos, sin Castiel y sin su padre adoptivo.

Voy a confesar algo: a veces, yo también me enfado con Dios. Toda esa charla barata de que el fin justifica los medios, a pesar de cuánto tengan sufrir ciertos seres, empieza a resultarme injusta. Puede que haya pasado demasiado tiempo observando a los Winchester y, como Castiel en su momento, me sienta demasiado cercano a ellos. No lo sé. El caso es que ver a Dean, con todo el bien que ha hecho en el mundo, sumido en whisky, en rabia y en lágrimas, me enervó, tanto como cuando la mierda del Apocalipsis. Así que, al igual que entonces, me tomé la pequeña licencia de, digamos, dar un empujoncito a la historia.

Mientras ojeaba el diario de su padre en busca de algo, lo que fuera, capaz de devolver la cordura a Sam, a Dean le cayó en las manos la tarjeta con el teléfono de un antiguo Cazador que había acudido a un curandero, Emmanuel, como última solución a su ceguera. Un sanador auténtico, aseguró, no un charlatán. A Dean le faltó tiempo para correr en su busca.

No, no me arrepiento de haber arriconado de nuevo mi neutralidad. No cuando pude ver la expresión de Dean al encontrarse con aquel supuesto sanador… Castiel. El amigo a quien creía muerto, el ángel que lo había dado todo por él antes de traicionarle, sólo que amnésico. Y casado. Um, no sabría decir cuál de las dos cosas le traumatizó más.

Emmanuel —Cas— aceptó acompañar a Dean hasta el sanatorio donde se encontraba Sam. A pesar de su amnesia, o gracias a ella, Dean estuvo más cerca que nunca de admitir la huella que Cas había dejado en su vida.

“Solía ser capaz de superarlo todo. Podía llevarme algún tiempo pero, al final, siempre lo conseguía. Pero lo que Cas le hizo a Sam… no puedo. No sé por qué”.

Mmmm… Especulando, diría que porque las relaciones más profundas son las que dejan en los humanos cicatrices más hondas. Pero, ¿quién soy yo para entender sus complejidades?

MegPor fortuna para ambos, Castiel seguía ahí dentro, dormido, a la espera de alguna chispa que le devolviera la memoria. Y entonces ocurrió algo, otro hecho al que debemos prestar suma atención para comprender cómo se desarrollará esta historia: Meg, el demonio que había acabado con tantos  amigos de los Winchester a lo largo de años, apareció de nuevo, esta vez ofreciendo a Dean su ayuda.

Retén el nombre de esa criatura, Meg.

Entiéndelo, no lo hizo por la bondad de su corazón. Los demonios no tienen ni lo uno ni lo otro. Pero Crowley no veía con buenos ojos a una antigua seguidora de Lucifer, así que Meg buscaba aliados lo bastante poderosos como para que la protegieran a cambio de ayudarla a destronar al actual Rey del Infierno. Los Winchester y, muy especialmente, un ángel —incluso desmemoriado— constituían una fuente de protección muy atractiva.

Como ella misma dijo: “Hay una cosa que he entendido del mundo, básicamente una: encuentras una causa y la sirves. Lucifer y Ojos Amarillos eran mi causa. Hablo de tener una razón para levantarte por las mañanas. Obviamente, estas cosas cambian con el tiempo, ahora mi causa es derrocar al Rey. Sé lo que tengo que hacer y no es joder a Sam, a Dean o al único ángel que batearía por mí”.

(Si te intriga este último comentario del demonio, tienes que saber algo: Meg y Cas tienen su… historia, por así decirlo, de años anteriores. Qué significó para el ángel, es mejor que lo explique él mismo. Si es que puede.)

Resituémonos. Meg acompañó a Dean y a Emmanuel-Castiel-desmemoriado al sanatorio donde Sam estaba a merced de un destacamento de demonios al que únicamente podían derrotar si Cas recuperaba la memoria de quién era y, con ello, sus poderes.

“Eres un ángel”, le disparó Meg a bocajarro.

“¿Eso es coqueteo?”.

El inocente Castiel…

“No, es una especie. Una muy poderosa. Dean lo sabe, hace años que os conocéis, solíais pelear juntos. Los Mejores Amigos Para Siempre, de hecho”.

“¿Soy Cas?”.

Oh, sí, pobre y desdichado ángel del Señor. Lo eres. Castiel hizo lo que mejor sabe, matar demonios, y con ello recuperó la memoria de quién y qué era. Ojalá algún día Dean le pregunte qué fue lo primero que recordó. Apuesto parte de mi Gracia a que la respuesta no será la que esperaba.

Con los recuerdos llegó la culpabilidad, claro. Otro síntoma de que Castiel cada vez se parece más a un Winchester: los de esta familia llevan la culpa como una segunda piel. “Lo que hice… en lo que me convertí. Merezco morir”. Es curioso la forma tan parecida en que se expresa Dean al recordar lo que hizo en el Infierno. Uno pensaría en trayectorias irónicamente paralelas, espejito, espejito y todo eso.

Dean intentó sosegarlo (“Lo hiciste lo mejor que pudiste en cada momento”). Podría haber seguido hablando horas sin conseguir que Castiel le escuchara pero, incluso con los ángeles, los actos funcionan mejor que las palabras: le devolvió su gabardina. La que había estado acarreando de coche en coche durante un año, manchada de sangre. Le dio la oportunidad de volver a coger su amistad.

Y Cas se aferró a ella. A su manera, pobre chico. Absorbió la locura de Sam, limpiándole y destrozando su mente en el proceso.

“El peso de todos mis errores. Todas esas vidas y esas almas destruidas, no podía soportarlo. Estaba perdido hasta que acepté tu dolor”, explicaría mucho tiempo después a Sam. Pero, en aquel momento, Dean volvió a perder a Castiel, ahora debido a la locura.

Al menos, tenía a su hermano en pie, pero poco les iba a durar esa alegría agridulce. “Nunca tenemos ni un respiro, ¿por qué ahora iba a ser diferente?”. Una gran verdad, Dean. El plan de los leviatanes para adueñarse del mundo avanzaba como una bola de nieve cuesta abajo y ellos seguían igual de atascados que meses atrás: nadie sabía cómo matar a esas malditas criaturas. Son unos hijos de perra muy resistentes.

Cuando ya lo creían todo perdido otra vez, llegó el golpe de suerte: una chica, Charlie Bradbury, empleada en Roman Enterprises, consiguió copiar todos los correos electrónicos del jefe de los leviatanes, Dick. Memoriza también este dato, será importante para nuestra historia. Los Winchester averiguaron que el Gran Jefe Leviatán esperaba la llegada de un objeto muy especial procedente de una excavación arqueológica en Irán.

Wordofgod

Un objeto muy, muy especial.

La piedra angular de absolutamente todo, tanto de lo sucedido hasta la fecha como de lo que está por venir: una tablilla de piedra —diorita, para ser exactos— con unos extraños caracteres labrados. Tan pronto como liberaron la tablilla del sarcófago de piedra en que estaba confinada, Cas despertó —“Oí como un ping que me atravesaba; no lo habríais podido escuchar de no ser ángeles”—. No estaba exactamente cuerdo, más bien en algún estado intermedio —“Seguí una abeja por el jardín y vi el sendero de flores. Todo estaba ahí, el gran plan”—. Nuestro chico había desarrollado un gusto especial por los insectos —“los prefiero a los ángeles”— y la fauna en general. Pero aún quedaba lucidez suficiente en su mente como para saber qué sostenía entre las manos.

“Es la escritura de Metatron. Es un ángel, el Escriba de Dios. Tomó su dictado mientras la Creación se estaba formando”.

Ah, Cas, me halaga que reconocieras mi caligrafía incluso cuando chocheabas.

“Esta es la Palabra de Dios. No puedo entenderla, no está dirigida a los ángeles”.

No, sólo un Profeta del Señor puede leer esas tablillas. “Esas”, en plural, porque escribí más de una, aunque por aquel entonces los Winchester lo desconocían.

KEvinAl sacar la tablilla de la Tierra, alguien más fue elegido, lo cual viene a ser la forma más rápida conocida de que tu vida se vaya por el retrete. Kevin Tran, un superdotado —y algo sabidillo— estudiante que aspiraba a ser “el primer presidente asioamericano de EE.UU.”, despertó como Profeta. Mis condolencias, hijo, no se le deseo a nadie. Fue atraído hacia la tablilla como la mosca a la llama, por lo que acabó enredado en las mismas sábanas que los Winchester: los demonios lo buscaban, los leviatanes también y los ángeles querían llevárselo al desierto para que estudiara la Palabra de Dios en soledad (siempre tan acordes a los tiempos modernos).

Pobre chaval, apunta también su nombre, ¿sí? Le verás mucho en esta historia. Es básicamente el equivalente al Collins Pocket.

Kevin tradujo la tablilla para los Winchester. Me enorgullece poder decir que conseguí grabar en un mísero trozo de piedra todo el conocimiento sobre los Leviatanes. Siempre he tenido la letra pequeña. Aprendieron lo necesario para matar a su jefe y, con él, a todo el rebaño: un hueso de un santo de los hombres bañado en la sangre de un Alfa de los monstruos, de un ángel caído y del rey de la humanidad oscura. Cas, “siempre feliz de sangrar por los Winchester”, colaboró enseguida. Crowley se hizo de rogar pero acabó por entregar su sangre también, deseoso de devolver a Dick la humillación recibida. Y, gracias al demonio, descubrieron que aún quedaba un Alfa con vida: el Primer Vampiro.

Apúntale en tus notas al margen junto con los demás nombres que he citado.

No hay nada que anime tanto a los Winchester como tener una mínima posibilidad de acabar con el Gran Malvado. Da igual lo difícil que resulte o las probabilidades de morir que tengan: van a por él. Personalmente, opino que se debe a lo pasado de roscas que están. Unos humanos que se han enfrentado a arcángeles, a Satán y a sus hordas, a Eva y al Apocalipsis ya están de vuelta de muchas cosas. Y eso hicieron con Dick.

bobbyPero, antes, aún les quedaba otro trago amargo que bajar por unas gargantas ya despellejadas: Bobby, a un paso de convertirse en un fantasma vengativo sin vuelta atrás posible, tenía que descansar en paz para siempre. Él mismo les pidió que quemaran su petaca, el objeto que le conectaba al mundo mortal. Y les dio el mejor consejo que podía, aunque dudo que los chicos lo sigan: “Cuando os llegue la hora, marchaos”.

Ver desaparecer a Bobby les mató un poquito más, a Castiel incluido. Y a mí. Fue otro de esos momentos en que me cabreé con Dios, así que digamos que me guardo un as en la manga. Por si acaso. “Para siempre” resulta un concepto demasiado determinante, en mi opinión.

Lo de la profunda charla emocional nunca ha sido el fuerte de Dean, pero convenció a Castiel para que les ayudara en su combate contra Dick.

“Si fallamos, tú y Sam morís heroicamente, ¿no? Y, como mucho, yo muero intentando arreglar mi estúpido error. O no muero y me resucitan otra vez. Ahora lo entiendo, son resurrecciones de castigo, cada vez es peor. No traigo buena suerte, Dean”.

“Estamos en tiempo de penaltis y eres el único tío que queda en el banquillo así que lo siento, pero prefiero tenerte, maldito o no. Además, échale huevos, ¿quieres? Todos estamos malditos. ¿Te parece que yo doy buena suerte?”.

RatherHaveYouShinjini

Pobre Castiel… Algún día entenderás por qué Dios te trae de vuelta cada vez que mueres, el regalo que te está haciendo. Y quizás comprenderás también por qué siempre vuelves en el mismo receptáculo humano con pinta de recaudador de impuestos bautizado con agua bendita. Aunque eso, según cómo, se revelará en esta historia.

“No quiero hacerte sentir incómodo pero, ¿detecto una nota de perdón?”

“Probablemente vamos a morir mañana así que…”

Dean, Sam, Cas y Meg fueron a por Dick y los suyos. Extraños pero recurrentes compañeros de cama: humanos, ángeles y demonios unidos por un interés común. El pan de cada día para los Winchester. Sí, los cuatro atacaron el cuartel general de los leviatanes. Dean y Cas, mano a mano como en los viejos tiempos, asestaron el golpe fatal a Dick. Sam y Meg rescataron a Kevin. Todo apuntaba al Felices Para Siempre —o casi— que siempre les había esquivado.

Pero, como decía al empezar toda esta disertación —¿todavía sigues ahí? ¿En serio?—, ninguno de estos momentos cumbre que han vivido era el Final.

Crowley se llevó a Meg y al Profeta Kevin con su tablilla de los Leviatanes. Dean y Cas se desvanecieron en el aire en cuanto Dick explotó. Y Sam se quedó, por primera vez en su vida, “verdadera y completamente solo”. Sin padres, sin abuelos, sin Bobby, sin hermano, sin Castiel, sin amigos, sin pistas de Kevin.

Solo y sin hoja de ruta. Rodeado de silencio y de sombras de familia muerta. Dean haría bien en ponerse en su pellejo durante esos días, pero me estoy avanzando a los hechos.

Haz memoria, o repasa mis explicaciones anteriores ¿A dónde van los monstruos como Dick al morir? Ding-ding-ding. Premio gordo. Al Purgatorio. ¿Y qué puede pasar, presumiblemente, cuando uno de esos freaks estalla y dentro de su radio de explosión se encuentran un humano y un ángel?

Exacto. Dean y Castiel dieron con sus huesos en el jodido Purgatorio. Mi apuesta para las nominaciones al Libro Guiness de los Records: Dean Winchester es el único humano que ha caminado por el Cielo, el Infierno y el Purgatorio. Así está.

Deja que intente describirte el Purgatorio. ¿Has estado alguna vez en uno de esos lugares de realidad virtual donde la pantalla tiene 360 grados? Bien. Pues imagina ese escenario como un bosque sumido en la penumbra perpetua, en un helor que se pega a los huesos y a los pulmones. Imagina que el único sonido que oyes es el de las respiraciones de los monstruos que vienen a por ti, porque siempre hay alguna aberración que te está mordiendo los talones. No hay respiros, no existen oasis ni santuarios. Tu única posibilidad de supervivencia, siendo como eres un ser vivo en una cárcel de almas, es correr más que ellos. No dormir jamás. No descansar nunca. Tener siempre un arma a mano y usarla sin piedad. Pelea, pelea, pelea sin esperanza de escapar porque esto es el Alcatraz de Dios. No hay salida. ¿Estresante? Ahora figúrate lo que le hace eso a una mente humana. Y, vamos a empeorarlo, añade que Dean despierta en esa pesadilla para encontrarse con que Cas desaparece al segundo siguiente.

BennyPor suerte, en Monstruolandia hay seres inteligentes deseosos de sacarle partido a la presencia de un humano vivo. Dean encontró a Benny, un vampiro, que le ofreció el único trato que nuestro cazador aceptaría procedente de un monstruo:

“El Purgatorio tiene una ruta de salida para humanos. Dios lo hizo así”. A cambio de conducirle hasta esa brecha, Dean debería cruzar el portal de vuelta al mundo físico llevando el alma de Benny en su interior, buscar su tumba, volcarla sobre sus huesos y resucitarle.

“¿Estás dentro o estás fuera?”, preguntó el vampiro.

“Primero encontramos al ángel”.

Alto. Repasa la situación conmigo, por si yo me estoy imaginando  algo. La única condición que pone Dean, que sólo sabe que Cas le ha dejado tirado rodeado de monstruos, a un trato con un vampiro es poner el maldito sitio patas arriba hasta dar con su amigo. Hasta poder arrastrar a Cas de vuelta al mundo a través de un portal que, igualmente, tampoco sabe si servirá para un ángel. Y no admite discusiones: “Yo tengo el poder, yo tengo el plan. ¿Estás dentro o estás fuera?”.

¿Opinas lo mismo que yo sobre esto? El tiempo lo dirá. Por el momento, añade a Benny a tu lista de nombres importantes.

El caso es que sí, encontraron a Castiel, “a la manera sangrienta”, decapitando monstruos —“¿Dónde está el ángel? ¿DÓNDE ESTÁ EL ÁNGEL?”— hasta que uno desembuchó su paradero. ¿El reencuentro de los dos? Los ángeles nunca lloran, no conozco ningún caso en que una emoción nos haya afectado hasta ese grado. Yo estuve a punto.

Abrazo

A Dean le llevó cuatro años, tres muertes, un Apocalipsis y una locura abrazar a Castiel. Déjame decirte algo: nadie le había abrazado antes, que él recordara. Cas estuvo al borde de romperse ahí mismo. Y Dean también, al averiguar por qué el ángel le había dejado solo:

“¡Te recé, Cas! ¡Cada noche!”

“Lo sé”.

“¿Lo sabías? ¿Y no…? ¿Qué mierda pasa contigo, Cas?”

“Soy un ángel en una tierra de abominaciones. Hay cosas que me han estado cazando desde el mismo momento que entramos.”

“¡Bienvenido al club!”

“No son sólo monstruos, Dean, son leviatanes. Mi cabeza tiene un precio y he estado intentando ir un paso por delante de ellos para… para mantenerles lejos de ti. Por eso huí”.

Diría que así, con esa sola frase de Castiel, se borraron dos años de resentimiento entre ellos. Dean insistió en que había una salida y que Cas se les uniera en la búsqueda. “Nos vamos a casa”. Cuando el ángel se puso reticente, Dean se sacó el corazón del pecho y lo arrojó a sus pies. Así de sencillo. Oh, sí, con su pose del tipo duro curtido por la vida que es. Pero no dejes que la forma te despiste del fondo:

“Cas, colega, te necesito. Deja que te lo diga claramente: no me voy de aquí sin ti. ¿Entendido?”

Sí, lo hemos entendido. Por cierto, Castiel recuperó su cordura en el Purgatorio, el escudo que le protegía de la agonía de la lucidez.

A partir de ahí, fue aquello de “iban un ángel, un humano y un vampiro por el Purgatorio…”. No es el principio de un chiste malo, es lo que ocurrió. Días y semanas y meses peleando por sus vidas minuto a minuto, confiando en el otro para cubrirse las espaldas, forjaron un vínculo entre Dean y Benny. ¿Es auténtico? ¿Movido por el interés? Bueno, hechos posteriores sugieren lo primero. Lo que, teniendo en cuenta los precedentes, ya te tendría que impulsar a buscar la caja de kleenex, porque se masca la tragedia. Pero no nos avancemos. ¿En cuanto a Benny y Cas? Um… “Es complicado”, que diría el ángel, y aún no ha hablado abiertamente sobre el vampiro, así que mejor guardaré silencio. Sólo diré que, a pesar de que Benny encontraba la presencia de un serafín tan molesta como un foco en los ojos, salvó la vida de Castiel en más de una ocasión. Los tres hallaron la puerta trasera del Purgatorio, en efecto. Benny se metió en el cuerpo de Dean. Los leviatanes les persiguieron a él y a Cas hasta el mismo umbral de salida. Dean tendió la mano al ángel para salir…

…y todo se volvió confuso.

CasArrastradoPurgatorio

Lo que Dean recordó es que él salió. Castiel no. Por cuarta vez, había perdido al ángel. “Traté con todas mis fuerzas de que saliéramos de una puta vez de allí. No entiendo por qué él no lo intentó con más ahínco. Podría haberle sacado. Ahora me siento como una mierda”. Es un buen resumen, por usar sus palabras.

Dean resucitó a Benny y cada uno siguió su camino en el mundo mortal, con la promesa del vampiro de que no mataría a humanos para saciar su sed. “Bebo sangre, no personas”, había jurado.

¿Y Sam? ¿Me he olvidado de él durante todo ese año que Dean estuvo paseando por el Bosque Sombrío? Ah, no. El drama nunca acaba. Dean y él se reencontraron en una vieja cabaña, se pusieron al día y Sam dejó caer la bomba:

“Ya no cazo, me retiré”.

“Después de que me buscaras, querrás decir. Porque me buscaste, ¿no, Sammy?”.

Hay silencios que equivalen a cientos de jarrones rompiéndose a la vez y este fue uno de ellos.

HeartacheSam se había quedado sin referentes. He aprendido que, cuando los humanos sufren una desgracia que aniquila su mundo, se cobijan en los pequeños gestos cotidianos para superar el dolor. Sam arregló el Impala y condujo. Sencillamente. Un día atropelló un perro, lo llevó al veterinario y Harry encontró a Sally. O Sam conoció a Amelia Richardson. Tenías a mano esa lista de nombres importantes, ¿verdad? Pues ya sabes lo que toca.

Sostengo la teoría de que las almas destrozadas se atraen unas a otras, supongo que porque, a un nivel inconsciente, reconocen a los de su club. Amelia había perdido a su marido, Don Richardson, en Afganistán, ocho meses atrás. El hombre se alistó sin más y un mal día ella recibió la carta maldita. Su vida se vino abajo, se mudó de estado y se refugió en el mismo motel al que accidentalmente fue a parar Sam. Ya imaginas lo que ocurrió a continuación. Lo que empezó como una búsqueda de consuelo se transformó en algo más, algo con la capacidad de cambiar el ránking de prioridades de Sam. Quien sabe si para siempre. Descubrió lo que siempre había buscado: una vida normal. Un trabajo rutinario sin monstruos acechando en la puerta, paseos con el perro por el parque los domingos, mañanas perezosas en la cama y una compañera que entendía el estado lamentable en que se encontraba aunque desconociera la letra pequeña de su historia. Ambos se salvaron el uno al otro.

Hasta que Don regresó de entre los supuestos muertos, colocando a Amelia en la difícil tesitura de tener que escoger entre su marido resucitado y el hombre con quien había empezado una nueva vida. Sam eligió por ella. Abandonó su casa por la noche, como los ladrones, empujando así a Amelia de vuelta a los brazos de Don.

Si te parece que estoy pasando de puntillas por encima de este triángulo amoroso en ciernes, tienes toda la razón. Tengo mis motivos, que descubrirás pronto cuando empieces a leer la historia. Permíteme cierto halo de misterio hasta entonces.

Así que volvamos a los hermanos Winchester tras su encuentro post-Purgatorio. Localizaron a Kevin Tran, ¿recordais a aquel Profeta jovencito con la tablilla de los leviatanes que había sido secuestrado por Crowley? Un chico inteligente y con recursos. Durante su cautiverio, Crowley le mostró una segunda tablilla. También de mi puño y letra, pero ésta contenía todo el conocimiento del Cielo sobre…

“Cómo cerrar las puertas del Infierno. Para siempre. Eso podría ser importante, ¿verdad?”

Sí, Kevin, puedes apostar a que es importante. Tanto, que constituye el leitmotiv, la patada en el culo que pone en marcha toda esta historia. El tiro de inicio de la mismísima Guerra de las Galaxias. La tablilla sobre los leviatanes permitió derrotar a esos malos bichos y encerrarlos de nuevo en el Purgatorio, pero no acarreaba un cambio en el status quo de la estructura del Universo. La tablilla titulada Demonios, sí. Cerrar el Infierno con Crowley y el resto de las hordas infernales dentro permitiría a los Winchester dar por culo a quienes les habían jodido la vida desde su nacimiento. Evitaría que más personas inocentes fueran poseídas, que familias enteras fueran destrozadas. Evitaría más Winchester. Constituyó la nueva Misión de los chicos, capaz de espolear a Sam a lanzarse de nuevo a la carretera.

Esta vez, la misión es personal. Ten eso muy presente.

SamandrielKevin escapó de las garras de Crowley, sin tiempo para leer cuál era el rito necesario para cerrar las puertas demoníacas, y así comenzó una loca búsqueda del Profeta y de la tablilla. Los hermanos contra el Infierno de nuevo. La posesión de la tablilla de los demonios cambió de bando más rápido que un balón en un partido de fútbol. En una de las escaramuzas, Dean conoció a un ángel, Samandriel, uno de los antiguos seguidores de Cas. Particularmente, me encanta que eligiera como receptáculo humano a un adolescente con uniforme de camarero de frankfurtería. Samandriel le dijo una gran verdad, que “el gran problema de Castiel siempre fue tener demasiado corazón”. Es un ángel peculiar dotado de una gran sabiduría, eso puedo afirmarlo. Le vas a ver en algunas ocasiones.

Y, de repente, sin signos extraños que lo anunciaran, sin rayos ni tormentas divinas, Castiel volvió. Apareció de la nada, con un  prosaico “Hola, Dean”, sucio, exhausto y sin ninguna idea de cómo demonios había logrado salir del Purgatorio. Pero allí estaba. Dean estuvo a un tris de dar con el culo en el suelo de la impresión.

Creo que el hecho de no saber quién o qué había sacado a su amigo, el pánico a que detrás de ese milagro acechara otra dosis de mierda y, cómo no, la culpa, dejaron a Dean en shock.

“¡Te dije que te sacaría! Ya casi estábamos fuera, fue como si te rindieras. No parabas de decir que no funcionaría, ¿es que no me creías? Hice todo lo posible por sacarte, ¡todo! No te abandoné.”

“Entonces, ¿crees que fue por tu culpa?”.

Por supuesto, ¿qué demonios iba a pensar Dean “el-peso-del-mundo-recae-sobre-mis-hombros” Winchester?

“No todo es tu responsabilidad. Sacarme del Purgatorio no era tu responsabilidad”.

“Mira, no necesito sentirme como una mierda por haberte fallado, ¿vale? Por haberte fallado igual que le he fallado a cualquier otra criatura dejada de la mano de Dios que me ha importado. ¡No lo necesito!”

Bueno, Dean no recordaba con demasiada claridad cómo fue la salida de Monstruolandia. No recordaba que fue Cas quien se soltó de su mano. Ni podía imaginarse el por qué.

“No es que fuera débil, era más fuerte que tú. Me solté. Nada de lo que hubieras hecho podría haberme salvado porque no quería que me salvaras”.

“¿Qué demonios estás diciendo?”

“Era donde debía estar. Necesitaba hacer penitencia por lo que hice en la Tierra y en el Cielo. No merecía salir y lo vi claramente mientras estaba allí. Yo… siempre planeé quedarme, pero no sabía cómo decírtelo. No puedes salvar a todo el mundo, amigo mío, aunque lo intentas”.

NaomiAh, Castiel, maldita sea… Sabes cómo clavar un cuchillo en una herida sangrante y retorcerlo. ¿Todo eso era suficiente tragedia? No, claro, con ellos nunca hay bastante. Cas supo, en ese mismo instante, quién le sacó del Purgatorio… aunque aún hoy no puede recordarlo. Mientras hablaba con Dean fue teleportado al Cielo, a un rincón secreto al que pocos han entrado, convocado por una de las criaturas más siniestras que conozco. Y he conocido a una amplia variedad. Naomi, un ángel. Poco voy a decir de ella porque formará parte de la historia. Por ahora basta con saber que, siguiendo sus órdenes, Castiel fue rescatado del Purgatorio para ser puesto a su servicio. Cas le informaría de todos los movimientos de los Winchester, de las tablillas y del profeta Kevin. “Y nunca recordarás haberlo hecho. Ellos ni siquera recordarán que te has marchado”.

Castiel intentó resistirse a la orden, doy fe de que lo intentó. Pero es imposible, créeme, nadie lo ha conseguido. Ahora vuelve a estar traicionando a los Winchester actuando como espía, sin ni siquiera darse cuenta.

Justo el mismo día de su regreso, supieron que Crowley había capturado a los siete Profetas en potencia que viven actualmente. Voy a recordarte una ley importante: en cada momento sólo hay un profeta en activo en el mundo, capacitado para leer mis tablillas. Pero otros siete humanos son profetas durmientes: uno de ellos salta del banquillo si el Profeta despierto muere, y así sucesivamente. Únicamente los ángeles saben instintivamente el nombre de todos los profetas, pasados, presentes y futuros.

Por eso, Crowley torturó a Samandriel hasta que le dio la lista de los siete profetas durmientes y —retén este dato— todavía tiene al miserable ángel en su poder.

Una vez que constató que ninguno de ellos podía leer la tablilla, secuestró a Kevin, le cortó un dedo y el chaval aceptó empezar a traducírsela. Por suerte, el profeta no pasó del prólogo de la tablilla de los demonios, pero Crowley ahora sabe que en el maldito trozo de piedra explico cómo cerrar para siempre el Infierno. Todavía no conoce el método, pero tiene claro que “los humanos no pueden poseer esto”.

No sólo eso, Kevin también leyó que “…así pasa el compendio de tablillas para la protección de la Humanidad”.

“¿Compendio? Así que hay más tablillas, más que Leviatanes y Demonios… ¿Qué quería decir Metatron?”

Como que te lo voy a contar, víbora ponzoñosa y retorcida.

Pero es cierto: hay más tablillas de piedra donde, por encargo de mi Padre, escribí la Solución Final. El último recurso, el comodín del público, la prórroga en la final del Mundial, el clavo ardiendo al que la Humanidad podría aferrarse en caso de que todo lo demás fallara para conservar el bien más preciado que Dios les otorgó: la libertad.

¿Cuántas tablillas escribí en total? ¿Sobre qué? Te pica la curiosidad, puedo sentirlo, pero no diré nada. Entre otras cosas, porque esa será la médula ósea de esta historia: la búsqueda de las Palabras de Dios. Buena suerte, pobres diablos, porque esos trozos de roca es justamente lo que busca todo el maldito universo. Y ya vas viendo qué ocurre cuando los Winchester y Castiel se encuentran en el ojo del huracán de los poderes cósmicos: dolor.

CastielvsCrowleyjpgKevin no llegó a leerle toda la tablilla a Crowley porque Castiel, ascendido a Serafín del Señor tras su última resurrección, obligó al Rey del Infierno a huir con el rabo entre las piernas con una demostración de poder angelical, a pesar de estar exhausto tras un año en el Purgatorio. Los demonios pueden ver la auténtica forma de los ángeles —y a la inversa— y puedo asegurarte que el semblante de un Serafín no deja indiferente. En el forcejeo, la tablilla de los Demonios se quebró: Crowley desapareció con una mitad y Kevin conservó la otra.

Después de aquello, durante días Cas rehusó volver al lugar que debería ser el hogar natural de su especie, el Cielo, y decidió canalizar su necesidad de ayudar a las personas de la única forma que ha conocido desde que tomó un recipiente humano: “Voy a ser un Cazador”. Pero no fue fácil, ¿verdad, Cas? Mezclarse con la humanidad cuando eres un ser inmortal, parecer uno de ellos, es difícil. Que me lo digan a mí.

Mientras, Dean, perro viejo como es y de olfato agudo, seguía olisqueando el rastro a podrido tras la “misteriosa resurrección” de Castiel.

“Entonces, ¿qué quieres que haga?”.

“Quizás un viajecito arriba”.

“¿Al Cielo?”

“Fisgonea un poco, pregunta a la patrulla halo…”

“No”.

“Mira, yo odio a esos monos voladores idiotas tanto como tú, pero…”

“¡Dean, he dicho que no!”

Cas nunca levanta la voz a su amigo. Puede discutir, mostrarse firme, darle una paliza de miedo. Pero nunca le grita. Las alertas de aquí-ocurre-algo-grave debieron resonar bien fuertes entre las orejas de Dean.

“Habla conmigo”.

“Cuando era… malo, y tenía estas… cosas retorciéndose en mi interior, los leviatanes, causé mucho sufrimiento en la Tierra, pero devasté el Cielo. Volatilicé a miles de mi propia raza y yo… no puedo… no puedo volver”.

“¿Porque si lo hicieras los otros ángeles te matarían?”

“Porque si veo en lo que se ha transformado el Cielo… en lo que lo he convertido, temo que acabaré matándome yo mismo”.

Deja que subraye algo: Castiel sólo desnuda así sus sentimientos con Dean, no los comparte con nadie más. Así que Sam probablemente no entiende por qué cuernos sucedió lo que sucedió después. Los tres trabajaron en un caso que involucraba a un antiguo psíquico que había perdido el control de sus poderes, fruto de los achaques de la edad. Cas adormeció su mente, sumiéndole en un estado contemplativo, y decidió quedarse junto a aquel hombre. Para ser exactos, segundos antes había decidido regresar al Cielo para intentar arreglar de alguna manera el desaguisado que cometió ahí arriba, pero Naomi volvió a cogerlo por las pelotas. Ya me entiendes.

“Sé lo que estás pensando y no lo permitiré”.

“No lo entiendes. He estado intentando fingir que puedo olvidar lo que hice en el Cielo, pero no puedo. ¡Todo el dolor que causé! Tengo que volver para arreglar las cosas”.

“Ya lo estás haciendo. Cumpliendo lo que se te ordena. A menos que yo haga sonar mi campanilla, te mantendrás alejado del Cielo”.

“Entonces, ¿qué debo hacer?”

“¿Qué quieres hacer, Castiel?”

Buena pregunta. De momento, el ángel sigue en la residencia de ancianos Sunset Fields, en Oklahoma City, sentado invisible al lado de Fred Martin y escuchando la “Oda a la alegría” que el pobre hombre tiene metida en la cabeza.

(Este vídeo es el final del capítulo 8×08 sin editar, por lo que, además de la parte de Cas, contiene uno de los flashbacks que va experimentando Sam de los meses que vivió con Amelia. En concreto, el de una cena con su suegro durante la cual se enteraron de que el marido de ella seguía vivo)

Esta historia podría empezar aquí y, de hecho, en lo que a Cas respecta comenzará aquí. Pero no para Dean, él aún tiene que soportar otra puñalada en los riñones antes de ponernos manos a la obra.

Citizen Fang¿Recuerdas a Benny, el vampiro resucitado ex compañero de correrías por el Purgatorio? Después de destruir al monstruo que le transformó en vampiro, a todo su antiguo nido y de que Dean tuviera que matar al amor de su vida (convertida en desecahumanos sin remordimiento alguno), Benny desapareció. Sin ningún conocido en un mundo que no había pisado desde hacía cincuenta años, el corazón roto y su único amigo cazando cosas como él, actuó como lo haría cualquier humano desorientado: volvió a las raíces. Regresó a Carencro, el villorrio perdido entre los pantanos del Mississippi donde nació y creció para buscar empleo en el mismo bar de carretera donde había trabajado antes de ganarse dos bonitas hileras de colmillos retráctiles. Allí conoció a su bisnieta, Elizabeth.

¿He comentado lo mucho que se parece también Benny a un Winchester? Lo primero es la familia. Se instaló allí y se dedicó a lavar platos, preparar sopa de gambas y cuidar de su descendencia. Hasta que otro vampiro sembró el pueblo de cadáveres para convencerle de que se uniera a su nido. Benny tiene cierta… reputación entre los de su especie. Como él dice, “aunque cueste de creer, no siempre he sido tan mono y cariñoso como ahora”. Añadirle a un nido incrementaría la respetabilidad del jefe.

Pero, a estas alturas, Sam ya se había encontrado con Benny y digamos que aceptar que su hermano había trabado amistad con un vampiro no fue un plato fácil de digerir. Aún lo tiene atragantado. Verás, de los dos Winchester, Dean siempre fue el de blanco o negro. “Todos los monstruos merecen morir” y “Dispara primero a menos que necesites información” serían unas buenas máximas representativas de su credo. Para colmo de males, años atrás Dean mató a una antigua amiga que Sam había mantenido en secreto, Amy. Ella era un monstruo, ¿sabes?, pero de pequeños le salvó la vida. Dean la liquidó a pesar de haberle prometido a Sam que no lo haría. Cuando el pequeño Winchester se enteró, montó en cólera. Y ahora resultaba que Dean llamaba “hermano” a un vampiro. Puf…

Sam puso a un Cazador, Martin, a seguir a Benny y, cuando aparecieron los cadáveres, quiso ir a por el vampiro. Por mucho que Dean se esforzó en hacerles entender que Benny era inocente, no lo consiguió. La cosa acabó de la peor manera.

“Todas las relaciones que he tenido se han ido a la mierda en algún momento, pero lo único que puedo decir sobre Benny es que nunca me ha decepcionado. No vas a buscarle. Y, si lo haces, deja que te diga algo: tendrás suerte si sales con vida”, amenazó a Sam. “Y tú: si vas con él, estás muerto”, aseguró a Martin.

Al final, Dean y Benny acabaron con el auténtico vampiro homicida, pero a costa de traspasar ciertas líneas rojas. Dean envió a Sam un falso mensaje de Amelia pidiéndole ayuda para sacar a su hermano de escena. Así que ahora tenemos a un Sammy muy, muy cabreado en Kermit, Texas. Airado con su hermano por haberle tomado el pelo y también con la maldita situación. Hazte el cargo: acaba de ver a Amelia sentada en su casa con su marido, el reaparecido. La verdad es que no sé por qué chirría los dientes respecto a este último punto, él la empujó de nuevo hacia Don cuando se largó en mitad de la noche, un par de meses atrás. Pero, ¿qué sabré yo de amores humanos? Aquí sigue Sam en estos momentos, acodado en la barra de un bar, sorbiendo bourbon mientras grita mentalmente contra el hipócrita de su hermano, contra el mundo en general y su vida en particular. Ni siquiera sabe que Benny sigue vivo. Pero acaba de darse la vuelta y, bum, se encuentra con Amelia en persona.

Vamos a añadir la última pincelada que necesitamos para entender lo que va a ocurrir. Dean y Benny se separaron de nuevo tras liquidar al vampiro aspirante a líder de nido. “Gracias por no rendirte conmigo, hermano”, le dijo Benny. Si algo tiene este chico, es que puedes saber cuándo habla desde el corazón. Pero ya habrás intuido que esta es una historia sobre personas honestas que intentan hacer lo correcto a pesar de circunstancias imposibles y que, muchas veces, acaban por sembrar la destrucción a su paso, perdiéndose a ellos mismos. ¿Por qué Benny iba a ser una excepción? El Cazador enviado a rastrearle capturó a su bisnieta, la hizo sangrar para provocar su hambre y amenazó con matarla si Benny no le ofrecía el cuello como un becerro en el matadero para dibujarle una bonita sonrisa de oreja a oreja. ¿Qué harías tú si estuvieras en la piel de este vampiro?

En cualquier caso, está claro lo que él hizo: descerrajó la garganta de Martin y se perdió en la noche. Dean encontró a la chica traumatizada y un bar entero con las paredes pintadas de sangre. Benny, “el único que nunca me ha dejado tirado”, acaba de convertirse en una presa legítima para cualquier Cazador, con al menos una víctima humana en su historial más reciente.

Ahora sí, este es el punto de partida de la historia.

Tienes a Sam en un bar de Texas, rabiando contra su hermano y por la pérdida de un auténtico amor. A Dean, sabiendo que se ha pasado de la raya con Sammy, que su camarada de armas, Benny, ahora puede ser un trabajo de caza más y que el ángel a quien no sabe bien cómo definir está a un paso de quitarse la vida llevado de la culpa. Tienes a Castiel mirando ausente por una ventana en un geriátrico al lado de un viejo loco, controlado por un ángel, Naomi, que no entendería el concepto “sentimientos” ni buscándolo en el diccionario. A Crowley, en posesión del ángel Samandriel y de la mitad de la tablilla sobre cómo cerrar el Infierno mientras el profeta Kevin protege la otra mitad. Tienes al demonio Meg desaparecido en combate. Y al único Alfa que queda en el mundo sin rivales, libre para mover los hilos como prefiera.

Ahora pensarás que esta historia se podría explicar desde muchos puntos de vista, pero yo tengo más información que tú. En realidad, únicamente puede ser la de Dean y Castiel.  La del ángel que cogió los fragmentos rotos de un alma humana, los recompuso y, en el proceso, se rompió a sí mismo. La del humano destrozado por las pérdidas que atrajo a un ser marmóreo a su mundo y le dio un corazón, partiendo el suyo.

Watchingoveryou

¿Recuerdas todos esos principios relativos y esos supuestos finales que han vivido? Tenían un sentido. Eran etapas en un viaje tormentoso, cada una más dolorosa que la anterior. El Principio Absoluto lo escribí yo, al dictado de Dios, en una de las tablillas que aún no han encontrado. Cuando lo hagan, ojalá entiendan el enorme privilegio que tienen entre manos.

También te dije que la consideración de un acontecimiento como el fin depende de las expectativas de quien lo vive, de qué espera que acabe. No sé si Dean espera morir tras haber logrado cerrar el Infierno para siempre. Tampoco sé si Castiel sueña con volver al Cielo tras haber conseguido la absolución por sus pecados. Pero tengo la impresión de que el final que leerás no será exactamente el que ellos imaginan.

Y no lo digo porque sepa qué va a ocurrir (ellos hacen su propio Destino, lo han demostrado) sino porque, de hecho, nada acaba realmente, ¿verdad?

Metatron

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11 comentarios to ““El camino hasta ahora”, resumen de las ocho temporadas de “Supernatural”, preludio del fanfic “Verbum Domini””

  1. Wow, vaya resumen, genial!!!. No creía que se pudiera expresar la serie un texto así, pero me has dejado de piedra. No he visto los últimos capítulos de la octava temporada, pero hasta ahí la esencia de la serie la consigues perfectamente. Jo, la de veces que pensaba, bueno, ya vale, más desgracias no…
    Estoy deseando que sigas desde aquí.
    Muchos besitos y unas buenas fiestas

    • Heeey, muy Feliz Navidad, lo primero.Piensa que, cuanto más comas, más severo será luego el régimen, sólo lo digo ;P
      LA verdad es que SPN es un dramón , suerte que nos intercalan capis de esos de mondarse de risa porque sino nos tendrían hechas unas bolitas llorosas en el suelo. Y ya le estoy temiendo al capi 10, que vuelve el 16 de enero, a ver qué nueva tortura urden para el pobre Cas¬¬ El jueves me pongo con el capi 1, aprovechando que nos estaremos muriendo de asco en el curro.

      ¡¡¡Muchos besotessss!!!!

  2. Feliz Navidad Vane!!!!!!!!!!!!……………..
    Que se te cumpaln todos tus deseos………
    Creo que son los de todas nosotras deseamos…….Paz, Amor, Salud…. Para ti y todos los tuyos….

    Y ahora a leer tus escritos………..JAJAJAJAJAJAJAJAJ

    • Feliz Navidad, guapetona!!! Yo después de este año 2012, que ha sido para borrar del calendario, ya me conformo sólo con salud y con conservar mi trabajo, que no es poco^^;

      ¡¡Espero que disfrutes con el miniresumen!!! ¡¡Besotesss!!!

  3. Feliz Navidad, estoy esperando este nuevo fanfic que nos regalaras, gracias por continuar escribiendo. Sigo con la esperanza que escribas tus historias originales y poder comprar uno de tus libros por Amazon 😉

  4. madre mia… que currada te has pegado, te ha salido estupendo el resumen, tiene mucho gancho ^^

    Y qué prosa tan magnífica (sencillamente genial, ¡como siempre! jeje)… aaiiss me tienes completamente extasiada, ¿se me nota? jajajajaja
    Adoro esta serie, pero estoy deseando leer más de lo que sea que escribas en realidad 🙂 Puede que sean fics, pero tienes mucha calidad y eso marca la diferencia
    Felices fiestas!

  5. Menudo tinglado que tienes entre manos hermosa!!!
    Me lo voy a leer de nuevo, el “resumen” digo. Aquí hay mucha miga y quiero tener todo el contexto y los personajes bien ubicados en mi cabeza, (una suerte que esté vacía y tenga espacio de sobra).
    Conocía la serie pero sólo llegué a ver las 2 primeras temporadas, así que me viene de perlas este megaresumen.
    Ya me estoy frotando las manos con lo que nos traes.

    • En fin…Tú no vas a escribir un fic: vas a escribir, estás escribiendo, en realidad, una novela (otra). El “resumen” es perfecto, sin más: ni sobra ni falta nada, todo queda claro y perfectamente ambientado para que se levante el telón; el enfoque narrativo, o sea, quén narra la historia, es una elección inteligente, original y a la que te adaptas como un guante; la relación entre Dean y Castiel es puesta más allá de la amistad, pero apenas sugiriendo algo como “amor”, palabra nunca usada, quizá porque ese supuesto amor entre ambos no es exactamente lo que, en llano, todos entenderíamos como un amor homosexual corriente, sino algo más. ¿Que qué más? ¡ah!: se verá…quizás.
      Formalmente, impecable (tampoco esperaba otra cosa), con una prosa que ya es marca de la casa, aunque sepas muy bien amoldarla a cada relato, en lenguaje, ritmo y expresividad.
      O sea: ¡me muero por leerlo!
      ¡Y te sorprendiste por ganar los BDAwards! ¡Ja! ¡Lo sorprendente hubiera sido que no los ganaras!
      Madame, chapeau!

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